6 de febrero de 2023
Cómo cada 5 de Febrero desde hace 101 años, Hélida Escobar sopló las velitas en su casa del paraje "Los Mimbres", en la zona de la Ruta 74, partido de Tandil.
Abrazada por el amor de una familia numerosa, la centenaria "Chiquita" celebró disfrutando de un admirable estado de salud si se tiene en cuenta la longevidad: lejos de los apuros de la vida de ciudad, la abuela se crió en el campo, donde trabajó a mano con un gran sacrificio.
"Nunca tomó medicación. No consume ni una aspirina. Le duele un poquito la cadera pero está muy bien", indicaron a LA VOZ DE TANDIL Luciana Rojas y Cristian García.
Nacida en Juan N. Fernández, cuando tenía 15 años vino a Tandil junto a sus papás y sus 8 hermanos, hoy todos fallecidos. "Chiquita" en vida custodia el último eslabón del apellido.
Sembrar y cosechar a mano, con caballo y carro, ese fue su transcurrir de laburo.
"Hizo el nivel Primario, en ese tiempo iba una maestra a la casa, hoy lee todavía y sin anteojos, no toma ningún medicamento, no le duele nada, la caderita un poco, va al médico para control pero no toma ni una aspirina, jamás tomó nada", destacó Rojas.
"Chiquita", con 101 primaveras, "te entiende bien, duerme toda la mañana y la tenés que llamar para almorzar o cenar, por ahí la ayudo a levantarse, pero va al baño sola", refirió la entrevistada.
Hélida nunca tomó alcohol ni fumó cigarrillo, y su dieta redundó en lo que la tradición marca para la mesa campera: puchero, guiso, carne, chorizo. Hoy come sano, pero no se priva de un huevo frito.
Ayer fue un día especial para la familia. No siempre se cumplen 101, y menos con esa vitalidad.
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