19 de junio de 2012
En 2006, el “plan inquilinos”, a través del Banco Hipotecario, terminó en un fracaso aún mayor.
Un “fondo de infraestructura y vivienda” fue anunciado en ocasión de la crisis con ‘el campo’ (2008), con iguales resultados. La más reciente fanfarria la compartieron los K con Mauricio Macri, en ocasión de la crisis del Parque Indoamericano: “Por cada peso del gobierno de la Ciudad, el gobierno nacional pondrá otro”.
La población sin techo todavía los está esperando. Bajo el gobierno kirchnerista, el déficit de viviendas creció en medio millón de familias. Hoy, el número de inquilinos es mayor que en 2001, mientras que las villas y asentamientos de los grandes centros urbanos se han triplicado; el más importante de todos por su dimensión fue el de Shoclender que terminó en un fiasco y un gigantesco hecho de corrupción.
Si el plan se cumpliera, alcanzaría a tres de cada cien familias que necesitan un techo, o sea que no cubre a las que lo necesitan ni a las que se agregarán en el decenio.
Es más fácil ganar un sorteo que ser un beneficiario de estos planes.
Lo mismo ocurre con el “plan habitacional” de Mauricio Macri, el jefe de la especulación inmobiliaria en la Ciudad, el cual ya tiene ¡800 postulantes! para cada crédito.
Que se convierta el derecho a la vivienda en una lotería retrata al gobierno K más que miles de críticas ajenas, revela el carácter improvisado del plan presentado justo cuando arrecia una crisis fiscal sobre el gobierno y la especulación inmobiliaria a llevado a las nubes el metro cuadrado haciendo de la vivienda un bien prohibitivo para los trabajadores y nunca enfrentado por este gobierno; el plan parece hecho a medida de la patria contratista que sin control alguno colocara los precios a las viviendas y no garantizará la calidad de las mismas ni la infraestructura necesaria: las casas del Plan Federal o el desastre del edificio de la escuela Polivalente son un botón de muestra del accionar de la patria contratista.
Para la deuda externa, en cambio, el gobierno destinará siete veces más recursos que para este “plan”.
Acá no habrá sorteos: los usureros cobrarán puntualmente y en dólares.
Para estas viviendas en cuentagotas, el gobierno volvió a echar mano de los recursos de la con lo que está diciendo que las jubilaciones van a seguir siendo bajas por un tiempo muy prolongado porque en este momento el 80% de los jubilados está ganando 1.660 pesos y no tiene ninguna expectativa de mejora porque el excedente que va sacando la ANSES va yendo en otras direcciones, entre ellas, el pago de la deuda externa.
Con su enésima promesa de viviendas, los K quieren echar humo sobre sus artimañas con la pesificación.
En numerosos lugares del país hay muchos terrenos ocupados, a los que los gobiernos de la Nación y las provincias se niegan a legitimar y regularizar.
Con salarios a la baja producto de la inflación imparable, con despidos y suspensiones en las principales industrias y comercios, con aguinaldos que gozan de la incertidumbre sobre si se abonarán no hay derecho a la vivienda, ni al salario, ni al trabajo. El plan del gobierno es el resultado de la improvisación. Hagamos valer una salida de los trabajadores con una lucha de conjunto.
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