19 de noviembre de 2020
Mediante una publicación de Franco Puente, el Partido Obrero de Tandil (Tendencia) fijó su postura ante los trascendidos sobre la pronta reapertura de la fábrica de ladrillos Loimar, y recalcaron el reclamo de que "ningún trabajador afuera, reincorporación de todos los despedidos".
"Se ha confirmado en estos días el rumor que circulaba sobre la reapertura de Loimar. La fábrica de ladrillos retomaría su actividad en diciembre, aunque con personal reducido y en condiciones laborales inciertas. El sindicato (FOCRA) a la fecha no ha sido notificado sobre esta reapertura, se trata de una maniobra a espalda de los trabajadores", especificó.
"Hace más de un año que los trabajadores de Loimar se encuentran luchando contra el lock-out patronal llevado adelante por los dueños de la empresa. Inicialmente comunicaron el despido arbitrario de 10 trabajadores, la organización y gran tradición de lucha de los ceramistas llevó a votar medidas de lucha para enfrentar esos despidos. Finalmente, la empresa comunicó su intención de cerrar la planta en caso de que no hubiera acuerdo. Una extorsión con todas las letras para desactivar el conflicto. El Estado, por su parte, ha dilatado en tomar decisiones, poniendo ?paños fríos? en el comienzo y luego con el pretexto de la pandemia.
Los 81 trabajadores han llevado adelante una lucha heroica, con movilizaciones, juntas de firmas y acampes tanto en puerta de fábrica como en el Municipio. La pandemia llevó al extremo la situación de los trabajadores, que se las han arreglado haciendo changas y colectas para poder subsistir junto a sus familias. Pese a esto, la empresa busca dividir a los trabajadores con toda clase de maniobras y proseguir su plan de vaciamiento, a pesar de que los recursos preventivos de crisis fueron rechazados en más de una oportunidad.
Una reapertura a medida del capital
Jorge Saurí, en una entrevista con el Eco de Tandil (18/11), ha transmitido que un fideicomiso se haría cargo de las inversiones para rescatar a la empresa que "venía trabajando a pérdida (sic)". Ante la pregunta del periodismo con objeto de la gran demora de la reapertura, Saurí declaró que "para que estas inversiones se concreten se requería el despido de diez operarios y la gestión real de la fábrica por quienes eran sus administradores". He aquí las dos claves de esta reapertura: por un lado hacer pasar los despidos y, por el otro, lograr aplicar un "control real de la fábrica"; es decir, barrer la organización asamblearia de los trabajadores. Por otra parte, la gran incógnita son las condiciones laborales en las que serían contratados estos compañeros, ya que la empresa había anunciado en el pasado la intención de recontratar a varios operarios pero con contratos precarios, sin convenio, es decir con una reforma laboral aplicada de hecho.
Defendamos la organización y las asambleas
Siguiendo su línea de desactivar el conflicto mediante la división de los trabajadores y la extorsión, la patronal responsabiliza a los delegados y a los compañeros que sostienen la lucha por estos 13 meses de parálisis productiva. Las declaraciones de Saurí asegurando que los compañeros fueron "inducidos y coaccionados para apoyar actitudes individuales intransigentes (sic)" es un ataque directo a la tradición asamblearia y de lucha de Loimar, que tiene sus orígenes en el año 2008. Como si esto fuera poco, prosigue: "esta vez el inversor puede interrumpir su inversión de manera instantánea en caso de conflictos o disturbios como el aludido (sic)", lo cual en criollo se traduce de la siguiente manera: si protestan se vuelven a quedar sin laburo.
Ningún trabajador afuera
La nueva reapertura implicaría, según Saurí, la reincorporación sólo de algunos compañeros: "el fideicomiso incorporará a 58 empleados que trabajaron para esa firma, 38 ex operarios y 20 dedicados a tareas de supervisión, dirección, comercialización y administrativos", lo cual dejaría afuera a 25 trabajadores. El argumento que sostiene sobre la necesidad de estos despidos es que la situación no permite reincorporar más trabajadores. Es un atropello por donde se lo mire.
En todo caso, este argumento debería ser constatado con la apertura de los libros contables de la empresa. Y en caso de que la patronal no pueda garantizar los puestos de trabajo, la misma debe ser expropiada bajo control de sus trabajadores.
Desde el Partido Obrero Tendencia nos ponemos a disposición de los compañeros ceramistas y enviamos todo nuestro apoyo y solidaridad. Por la apertura de los libros contables de la empresa. Pago inmediato de todo lo adeudado. ¡Ningún compañero afuera! ¡Reincorporación de todos los despedidos! ¡Que viva la lucha de los ceramistas de Loimar!", culmina el escrito.
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