21 de septiembre de 2010

Locales

Locales. Peritos judiciales confirman que la droga secuestrada era de venta hospitalaria

Mientras se aguardan definiciones en torno al sumario administrativo que imputó al enfermero del Hospital por el faltante de morfina, también surgieron avances en la pesquisa penal, que podría derivar en algo más que la responsabilidad del empleado municipal, aunque para ello, resten proseguir con la investigación tendiente a hilvanar lo que a todas luces, al menos, evidenció una desorganización administrativa llamativa como delicada.

Según lo que este Diario pudo confirmar de fuentes judiciales, peritos oficiales recientemente entregaron sus conclusiones sobre las dosis de droga remitidas que oportunamente fueron secuestradas del domicilio de la paciente que denunció el grave hecho. Dichas conclusiones arribadas arguyen que al menos unas 50 dosis analizadas se corresponden a droga destinada a la venta hospitalaria, por lo que se desprende que más allá de lo que oportunamente endilgó el instructor sumarial de la comuna (apenas una docena) contra el enfermero, existió un faltante mucho mayor, de lo que hasta aquí, curiosamente desde la administración hospitalaria se omitió.

Tal lo oportunamente detallado en estas páginas, la causa se inició cuando la policía tomó conocimiento de una mujer que fue internada en psiquiatría con síntomas de abstinencia. Allí surgió la versión de un hijo de la mujer que denunció que la droga se la abastecían desde el propio centro asistencial, lo que mereció la rápida apertura de una causa en la Seccional Tercera y su consecuente derivación a sede fiscal.

Se advirtió sobre el faltante de una importante cantidad de medicamentos del Hospital, sospechando incluso que ocurriría desde hace mucho tiempo.

En tren de especulaciones, a priori una de las hipótesis alude a la posible comisión del delito tipificado como hurto de medicamentos. Otra de las teorías que la pesquisa analiza es si cabe el delito de ejercicio ilegal de la medicina o adulteración de documento público.

Al respecto, la primera de las situaciones plantea que simplemente el enfermero sospechado pudo retirar droga con fines no claros, ya sea para su consumo personal -hurto- o la comercialización. Sucede que para retirar medicamentos de la farmacia requiere de un formulario que debería constar la firma de un médico responsable. Allí surge la sospecha de la falsificación de la firma o bien la participación de algún profesional más en el presunto ilícito.

Cabe consignar que más allá de la denuncia de la paciente que replicó en la pesquisa, el expediente cuenta con un interrogante importante que sumaría un elemento más a la duda sobre el faltante de morfina en el Hospital.

A saber, en medio del cambio de responsable de la farmacia, la nueva encargada da cuenta que asumida en el cargo a principios de agosto de 2009 dejó expresa constancia en el libro de contralor de estupefacientes con fecha del 5 de agosto de 2009 se encuentra debidamente registrado la existencia de morfina ampollas. Más precisamente el libro consta un stock de 306 ampollas de morfina.

Empero, a mediados del mes en cuestión el representante de una droguería proveedora del centro asistencial efectúa un reclamo de un vale de estupefacientes por una entrega de 300 ampollas de morfina realizadas en el mes de febrero de 2009, con su número de remito y orden de compras, vale del que no hay constancia de emisión alguna en la farmacia.

Frente a esta delicada situación, el director administrativo remitió carta documento a la ex responsable de la farmacia para que informe donde han quedado registrados los vales correspondientes al remito y orden de compra por un total de 300 ampollas de morfina entregados por la droguería Digma.

La situación aún no ha quedado esclarecida, por lo que se desprende que ante la intervención judicial, debería dilucidarse en poco tiempo si realmente se constata un faltante de esas ampollas de morfina y/o quién la entregó y con qué fines.

Sumario

Acerca del sumario administrativo vale reseñar que a partir de las conclusiones arribadas por el instructor sumariante Juan Claudio Morel, se imputó al enfermero suspendido, quien ya realizó su descargo a la espera de lo que finalmente evalúe la Junta de disciplina -no vinculante- y resuelva el jefe comunal.

Tras tomar declaraciones testimoniales a varios profesionales del nosocomio, el letrado concluyó en que le asiste responsabilidades al enfermero por el presunto “suministro de morfina a una persona extra hospitalaria con fines no terapéuticos”.

Tras reunir los elementos probatorios, el abogado informó al Ejecutivo sobre las actuaciones y así sugerir al Intendente que decrete una imputación por la comisión de faltas a los artículos 59 inciso C y 60, incisos A, B, E, de la ley 11757.

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