9 de julio de 2010

Policiales

Policiales. Piden 10 años de prisión por asaltar junto a menores

Tras recibir recientemente la buena nueva al quedar sobreseído de la causa por el crimen del comerciante Juan Cano, ahora Mauricio Fernando Nuñez afronta otra delicada situación procesal. Está detenido por un robo a mano armada en la vía pública y ayer comenzó el juicio para que el Tribunal Criminal Nº 1 dicte sentencia.
En efecto, en la mañana de ayer se inició la audiencia de debate que busca dilucidar su responsabilidad penal acerca de un robo a mano armada sufrido por Héctor Aníbal Amut (actualmente secretario general de UTHGRA) el 24 de octubre de 2007.
Durante ese tiempo, Nuñez se encontraba bajo el régimen de libertad condicional por otro hecho del que oportunamente había sido condenado. Precisamente aquel beneficio que gozaba y su presunta participación en este suceso ahora ventilado en el juicio, llevaron al ministerio público a contar con un agravante más y así solicitar una pena severa: diez años y seis meses de prisión de cumplimiento efectivo, al considerarlo coautor del hecho calificado como robo calificado por el uso de arma cuya aptitud para el disparo no se acreditó.
El defensor del acusado, doctor Claudio Castaño, al turno del alegato pidió la absolución, no sin antes reincidir en sus reproches para con el accionar de los instructores y todo aquel actor judicial que intervino en el caso particular (ver aparte).

EL CASO

Según la hipótesis del fiscal Gustavo Morey, Nuñez participó junto -en aquel momento- dos menores de edad (conocidos por frondosos antecedentes judiciales) del asalto sufrido por Amut, cuando éste caminaba en horas de la noche por la esquina de Montiel y Constitución. Allí, lo interceptó uno de los menores a punta de pistola y le dijo que se quedara quieto o le volaba la cabeza.
Como la víctima observó que se trataba de un chico intentó resistirse, hasta que arribaron a la escena el otro menor y el imputado, quien según la declaración de Amut habría sido quien le pegó en las piernas para así luego reducirlo y poder culminar con el atraco.
Para Morey el hecho quedó acreditado a partir de la declaración del propio Amut (su testimonio se incorporó por lectura) como de su mujer, para luego dedicar una buena parte al testimonio de los menores que prestaron declaración frente al Tribunal.
Dichos menores, en el debate respondieron las preguntas del fiscal como de los propios jueces, admitiendo su participación en el hecho pero no así de Nuñez, lo que descolocó al fiscal habida cuenta que uno de ellos había confesado en aquellos días que había sido el hoy imputado quien lo acompañó a cometer el ilícito junto al otro menor de edad.
El cambio de versión motivó incluso que el fiscal dedicara un párrafo aparte en su alegato para solicitar a los jueces que ordenaran una causa por falso testimonio en la fiscalía de turno.
El defensor Castaño, por su parte, no dejó pasar la situación, criticando al ministerio público la acusación de falso testimonio al joven que habían mantenido bajo identidad reservada.
Para Morey, las declaraciones de los menores en la audiencia fueron mendaces, y entendió que el cambio de postura de uno de los menores (hoy mayor de edad) versaba sobre los códigos del hampa, acerca de no resultar un buchón frente a Nuñez cuando ambos hoy se encuentran tras las rejas.
Para endilgarle la participación a Nuñez tampoco el fiscal dejó de reseñar que el acusado se negó a participar de un reconocimiento en rueda y preguntándose que si era inocente por qué se negó a protagonizar la diligencia.
El fiscal insistió que la declaración de ambos jóvenes no resultaron creíbles y todas las respuestas fueron vacilaciones con el único propósito de ayudar en la situación de su cómplice.
Cabe destacar que al ser indagado el menor que lo había acusado del hecho a Nuñez, dijo que lo había hecho por odio, porque aquel le pegaba y quería vengarse. Sin embargo, Morey alertó que cuando el joven declaró a dos días del hecho confesó varios ilícitos y sólo en éste lo involucró a Nuñez.

La defensa

Ya adentrando en el alegato defensita, Castaño criticó con vehemencia una vez más el accionar de los judiciales, utilizando adjetivaciones que incluso merecieron el reproche del mismo fiscal y el consejo del juez Gustavo Echeverría para que desistiera de utilizar determinados términos.
“Esto es cualquier cosa menos una causa”, espetó el abogado para luego afirmar que más que el encierro de su defendido debía encerrarse a los instructores de la causa para que vuelvan a estudiar.
Sostuvo que existía saña contra Nuñez, de quien recordó que tiene derecho a defenderse y no está obligado a obedecer cada una de las diligencias pretendidas.
Frente a lo que entendió falta de pruebas, consideró que hubiera sido más digno del fiscal levantar la acusación, dado que sólo existe el testimonio de la presunta víctima que ni siquiera prestó declaración en la audiencia.
Tras insistir en el pedido de absolución, planteó un incidente. Más precisamente solicitó al Tribunal que se le considere la morigeración de su situación procesal (sea bajo arresto domiciliario o con custodia policial) hasta tanto se expida el veredicto, a ventilarse el viernes 16.
La petición fue rechazada por el ministerio público, al notar que ya existe un pedido expreso de pena y podría motivar un riesgo de fuga el encausado frente a la expectativa que genera semejante condena.
Así las cosas, el Tribunal definió que el lunes por la mañana se resolvería el entuerto.

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