1 de julio de 2010
En la antevíspera, se reanudó la audiencia oral y pública en el Tribunal Criminal N? 1, donde se intenta esclarecer la responsabilidad penal de dos hermanos, acusados de protagonizar una serie de hechos delictivos ocurridos durante el 2007 y 2008.
La segunda jornada sirvió para escuchar los alegatos del ministerio público fiscal, a cargo del doctor Marcos Egusquiza, y el defensor oficial Diego Araujo. El primero, como era de esperar, consideró que cada uno de los hechos ventilados fueron acreditados a lo largo del juicio, por lo que pidió 10 años de prisión para Juan Manuel Castro, en tanto para su hermano, Mariano, ocho años de condena.
El defensor, a su turno, buscó desacreditar cada una de las pruebas acumuladas contra los imputados, para así solicitar el Tribunal (integrado por Gustavo Echeverría, Pablo Galli y Guillermo Arecha) la absolución de sus defendidos.
Tal como se detalló en ediciones pasadas, los sentados en el banquillo de los acusados resultaron Juan Manuel “Pepe” Castro y su hermano Mariano, a quienes se le endilga una serie de robos y amenazas varias que completan cinco causas acumuladas.
En el alegato, el fiscal enumeró cada uno de los casos en particular. El primero de los sucesos se remonta al 28 de noviembre de 2008, cuando siendo aproximadamente las 17 los hermanos acusados junto a un menor de edad accedieron violentamente al interior de una vivienda sita en calle San Francisco al 600, previo forcejear con un joven que vivía en la casa e intentaba impedir que entraran.
Lejos de lograr el cometido el damnificado, el trío entró a la finca y se apoderaron ilegítimamente de varios elementos del lugar, no sin mediar la proliferación de amenazas de muerte y golpes (uno de ellos portaba un cuchillo), lo que provocó en la víctima secuelas varias que luego fueron corroboradas por el médico policial.
El testigo confió al Tribunal sobre el temor que padeció frente a la presencia de los hermanos, siendo doblegado en su voluntad por lo que desistió de mantener resistencia frente al robo que le estaban cometiendo. Entre lo sustraído, se detalló un DVD y una plancha.
Ya sobre la segunda causa acumulada, data del 3 de octubre de 2007, cuando aproximadamente a las 20.30 Pepe Castro golpeó de una trompada en el rostro a otro joven para apoderarse de un ciclomotor que la víctima (mensajero) estaba pagando en cuotas.
Antes de llevarse la moto, el acusado lo amenazó y la expresó que iba a ver nuevamente la moto si éste le entregaba al día siguiente la suma de 500 pesos, además de proferir: “llevame la plata y no me hagas poner loco porque saco el fierro de abajo de la moto y te pego un tiro”, lo que no hizo más que atemorizar y amedrentar al damnificado.
Ya sobre el tercero de los hechos, para el fiscal Marcos Egusquiza quedó debidamente acreditado que el 3 de junio de 2008, aproximadamente la 0.30, otro joven (se reserva la identidad de los denunciantes por pedido expreso de las partes), denunció que cuando llegaba a su casa de avenida Rivadavia al 800 a bordo de su moto fue interceptado también por Pepe Castro, quien le exigió la entrega de la billetera y demás efectos de valor, a lo que la víctima dijo que no tenía plata, solo un celular y la moto. Castro entonces tomó el teléfono, y arrojó al piso al joven para posteriormente aplicarle un golpe de puño y así luego se llevó la moto, sin más.
Llegando al 25 de mayo del mismo año, aproximadamente a las 2.30, en la calle Constitución al 700, ahora Mariano sería el protagonista de otro grave suceso, según la acusación.
Utilizando un objeto metálico de hierro que extrajo de su cintura amenazó a una joven y su hermano, por cuestiones que hacían a una presunta estafa que Castro quería vengar.
PRIVACION ILEGAL DE LA LIBERTAD
Esa misma madrugada, ya cerca de las 5, en la vereda del Club Excursionistas el mismo Castro amenazó y privó de la libertad de una pareja. El joven era hermano de aquella mujer que horas antes había sido amenazada, todo en tren de una supuesta controversia por la tenencia de una propiedad que actualmente vivían los denunciantes.
Ya en el rodado realizaron un recorrido que demandó aproximadamente una hora, en el que para los damnificados resultó una eternidad.
Según detalló el fiscal, fueron hasta el Club Moreno y Arana y siguieron de recorrida, hasta que llegaron al puente ferroviario en cercanías al estadio del club Ferro (avenida Del Valle), lugar donde habría indicado que al no encontrarse con quien quería iba a tener sexo con la mujer del denunciante. Quedando esto en una amenaza, siguieron el recorrido hasta que le suplicaron que dejara a la chica a que se bajara, que él lo iba a llevar a su hermana, que posiblemente estaba en el bailable Sol Tropical.
Así fue. En el trayecto, la joven se bajó y salió rauda a su domicilio, donde luego haría la llamada a la policía para denunciar lo que había ocurrido. En tanto, su concubino, siguió viaje junto a Castro hasta al bailable.
Si bien éste también intentó irse, Castro le mostró un “fierro” que sacó del lateral de la puerta del auto, tapado con un trapo, lo cual para la víctima era una pistola y así desistió de su intención de fuga.
Una vez en la entrada del boliche, la víctima pidió socorro a un personal de seguridad, porque en el auto lo esperaba Castro y lo iba a matar. El patovica se solidarizó con la situación y posibilitó que huyera por una puerta contigua, sin ser advertido por Castro.
Ya transitando la última de las causas endilgadas a los hermanos, se expuso en la sala de audiencia el caso ocurrido el 25 de noviembre de 2008, cuando siendo las 22 un hombre circulaba en su camioneta por calle Mitre, entre Yrigoyen y Chacabuco, cuando nuevamente Mariano Castro lo interceptó en su motocicleta. Una vez detenidos. Se acercó a la pik up y no sin amenazar le sustrajo un celular y un reproductor.
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