9 de octubre de 2022
Por Bernardo Paredes
El pasado jueves finalizaron en Mar del Plata las competencias de la 31° edición de los Juegos Bonaerenses que incluyeron más de 700 eventos deportivos y culturales para jóvenes y adultos mayores. Lomas de Zamora fue la delegación que obtuvo mayor cantidad de medallas doradas con 41, seguida por el Municipio de General Pueyrredón con 38 y La Matanza con 32.
Lamentablemente, y como un fiel reflejo de la pobre actualidad del deporte local, Tandil sólo logró siete preseas doradas, el mismo número que Benito Juárez, ocupando así el puesto vigésimo quinto entre las 135 delegaciones participantes. Fue superada por Olavarría, Pergamino, Escobar y Rauch, entre otros municipios con menor cantidad de habitantes.
Estos pobres resultados, que se suman a la enorme tristeza que generó el descenso de Santamarina desde la segunda división del fútbol nacional, son el corolario de una alarmante falta de visión y estrategia para el desarrollo deportivo en Tandil, con notorios desaciertos dirigenciales y una deficiente gestión de los recursos.
Una política pública que tuvo como eje "colgarse" de los logros de Juan Martín del Potro, a los cuales obviamente nada contribuyó, se ha mostrado durante años insensible al deterioro en el nivel competitivo de la ciudad en disciplinas donde otrora ocupó lugares de trascendencia, como es el caso del atletismo, el ciclismo y el boxeo. Para peor, ni siquiera tomó dimensión de la importancia de ocupar una plaza en la Primera Nacional, retaceando apoyo a una dirigencia de Santamarina que evidentemente había perdido el rumbo pero que se terminó quedando aislada en el medio del marasmo.
Sostenida en el esfuerzo de los clubes, entrenadores y deportistas, el deporte de alto rendimiento apenas sobrevive y festeja los éxitos de Diego Simón, Luján Urrutia, Sol Larraya Guidi, Magalí Dadario y el equipo de natación de Escualo, mientras se encuentran condenados a mendigar apoyo financiero de un Estado municipal que otorga la misma importancia a la brillante participación de Acrobacias Serranas en un certamen internacional en México que a la actuación del grupo de entusiastas funcionarios que integran "La Casa de Miguel" en un ignoto torneo futbolístico amateur.
Con este panorama, no es de extrañar la magra cosecha en los Juegos Bonaerenses. Después de todo, ahora se viene Tandilia y después la colonia de vacaciones. Y así vamos tirando.
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