5 de noviembre de 2019
Francisco Aldo Olivares quedó en prisión preventiva este mediodía imputado por el homicidio de Lautaro Saucedo ocurrido el martes pasado entre las 10.30 y las 11 en el barrio Guadalupe. La resolución judicial se dio después de una audiencia que tuvo lugar en la sala I del subsuelo de tribunales y de la que participaron los fiscales Ezequiel Hernández y Martín Torres los cuales solicitaron exhibir los videos que registraron el momento del hecho, para sostener la atribución delictiva. La defensora pública de Olivares, Leticia Feraudo, intentó evitar la proyección de las imágenes, pero la jueza Rosana Carrara avaló la pretensión fiscal y permitió la proyección de las mismas. A partir de allí, se develó el misterio.
Durante la audiencia -de la que participaron familiares de Saucedo como así también Francisco Olivares- los fiscales explicaron que el violento suceso fue registrado por las cámaras de seguridad de una vivienda, donde justamente reside un personal policial que al escuchar lo que ocurrió en la puerta de su casa, se puso el uniforme y salió a prestar colaboración.
Todo ocurrió en la vereda de su casa -Risso al 2200- y quedó registrado en primer plano. En el video se vio a una mujer -de 73 años- que caminaba por la vereda con una bolsa de papel en la mano. La misma fue abordada por Saucedo el cual intentó sustraer dicha bolsa por lo que se dio un forcejeo entre ambos pero también un diálogo.
Al no lograr hacerse de la bolsa, el joven desistió y comenzó a retirarse. Fue en ese momento en que la imagen mostró que la mujer le expresó unas palabras por lo que el chico volvió y la señora le entregó dinero. Seguidamente Saucedo se retiró por el mismo lugar por donde había llegado.
Allí entró en escena Olivares, quien vestido con una campera roja de la firma Coca Cola -y una gorra- mantuvo un breve diálogo con la mujer víctima del confuso episodio. Finalmente, sacó un arma y efectuó un solo disparo y no dio ninguna voz de alto.
"Estoy muy apenado"
Luego de la exposición del video el imputado pidió hacer uso de la palabra y explicó que ese día trabajaba como seguridad en un reparto de gaseosas, y que uno de sus compañeros lo alertó sobre un posible robo. "Le pregunto a la señora si la habían asaltado, me dijo que sí, le pregunté si estaba bien, me dijo que sí; entonces hago dos o tres pasos y digo <> y efectué el disparo, pero no para que falleciera sino para que no se vaya", confesó.
"No fue mi intención, estoy muy apenado de lo que pasó. Quise proceder como personal policial, estoy profundamente mal por lo ocurrido, no era lo que yo quería. A los familiares les pido perdón, es algo irreparable", agregó.
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