22 de septiembre de 2010

Policiales

Policiales. Policías ratificaron su accionar que derivó en detenciones por droga

Ayer comenzó una audiencia oral y pública en el Tribunal Criminal Nº 1 en pos de determinar la responsabilidad penal de dos hombres acusados de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. La acusación se fundamentó en la intervención de los policías que investigaron el caso y la credibilidad de sus testimonios como de los testigos que participaron del allanamiento en el que dieron con la droga. Las defensas, en tanto, hurgaron en el procedimiento realizado por los uniformados y dejaron entrever incluso (a partir de sus interrogatorios), sobre la posibilidad de que las sustancias secuestradas fuesen “plantadas”.

Se trató de una larga jornada en la que desfiló una docena de testigos, fundamentalmente los policías que realizaron las tareas de inteligencia, investigación y consecuente procedimiento que derivó en el secuestro de la droga incautada en el domicilio de uno de los acusados y detención de los mismos.

Más precisamente lo droga hallada alude a 26 envoltorios de cocaína y un trozo compacto de 30 gramos de marihuana, además de otros elementos (recortes de bolsas de nylon) que para la fiscalía resultan también indicios del fraccionamiento con fines de comercialización.

Los encausados, Juan Pablo López y Cristian Nessi, estuvieron acompañados por un número importante de familiares y allegados, que siguieron atentamente los detalles de un juicio que por momentos resultó tedioso a partir de la profusa indagatoria de los defensores que buscaron dejar sentado frente a los jueces la debilidad de la pesquisa, como posibles faltas de garantías que a su entender denotó la intervención policial.

El ministerio público fiscal, a cargo del doctor Luis María Surget, se basó en los dichos de los policías y sus respectivos procedimientos para dar por acreditados los hechos.

Así, desfilaron los policías frente a los jueces Gustavo Echeverría, Pablo Galli y Guillermo Arecha, a quienes le reseñaron sobre sus respectivas actuaciones y roles en la pesquisa.

A sus modos y sus formas, recordaron sobre una investigación que demandó dos años hasta llegar a agosto de 2008, día en que se concretó el allanamiento en el domicilio de López, sito en calle Rodríguez al 1500.

Con sus limitaciones a cuestas, los efectivos detallaron sobre la tarea de inteligencia desplegada, pasando frente al domicilio como casuales transeúntes, disfrazados de linyeras, hasta estacionarse con un auto particular y realizar distintas filmaciones que acreditasen el movimiento a su entender inusual de gente que iba a la casa y se retiraba a escasos minutos.

Allí también detallarían que uno de los videos aportados muestra a Nessi (trabajaba en un taller de carpintería en el fondo del domicilio) en la vereda de la casa en lo que presumen como un pasamano con un supuesto cliente.

También se incorporó como pruebas escuchas telefónicas que, también al entender de los investigadores, involucra a López con otro joven acordando entregas de droga.

Así, concluyeron en que no sólo vendían al “menudeo” en la propia morada sino también López realizaba delivery.

ALLANAMIENTO

Ya ahondando en el allanamiento practicado en la finca sospechada, los efectivos que intervinieron coincidieron a grandes rasgos en el relato a la hora de precisar cómo se actuó con la presencia de testigos. Sin embargo, en las versiones policíacas como de los testigos civiles presentes, surgieron algunas contradicciones que luego serían subrayadas por los defensores.

Contaron cómo ingresaron a la casa, redujeron a los moradores -entre ellos el propio López- y uno de los efectivos (destinado a tal efecto) inició la requisa junto a uno de los dos testigos dispuestos para la ocasión.

Allí reseñarían cómo se encontraron los bagullos de cocaína entre los colchones del somier del dormitorio del sospechoso, en tanto que la marihuana fue encontrada en una repisa del galpón donde había maquinas de carpintería además de algunos repuestos de automotores.

CUESTIONAMIENTOS

Al turno del interrogatorio de las defensas, el doctor Luciano Tumini (patrocinante de Nessi) como César Sivo y Manuel Marañón (por López) indagaron pormenorizadamente por cada paso que dieron los efectivos, aunque en algunos tramos se toparon con la falta de memoria de los efectivos en algunos detalles del procedimiento que, al entender de los letrados, resultaban clave para poner en duda su accionar.

Desde cómo se realizaron las tareas de inteligencia, las filmaciones, escuchas telefónicas, hasta el mismísimo allanamiento formaron parte de los cuestionamientos, dejando instalado, incluso, la posibilidad de que la droga haya sido “plantada”.

Sobre el video contra Nessi, se insistió en que en ningún momento quedó confirmado que el supuesto comprador le entregara dinero al acusado en el pasamano en la vía pública. También se instaló la duda si la marihuana encontrada en el galpón donde trabajaba Nessi haya sido secuestrada por el uniformado a cargo de la requisa, dado que ni siquiera fue a la vista de los testigos fijados.

Para con López, los abogados Sivo y Marañón ratificaron su convencimiento de que en ningún momento las escuchas acreditaron que la voz era de su defendido, como así también dejaron en el aire la sospecha que los efectivos tuvieron tiempo de poner la droga debajo del colchón antes que el policía y el testigo civil requisaran la habitación.

Estas como otras preguntas sobre el proceder de los investigadores servirán para el alegato defensista, que tendrá su curso el venidero viernes a la mañana, tiempo en el que el fiscal también procederá a ratificar su acusación y eventual pedido de pena.

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