11 de mayo de 2012
Prenda emblemática de nuestros gauchos si es que las hay, amén de ser su abrigo natural, en su deambular por las pampas, en la cacería, el arreo o sobre su catre en tiempos de paz y hoy cruzado sobre el recado en desfiles tradicionales donde lamentablemente algunos paisanos influidos por la modernidad, lo reemplazan por camperas de cierre a cremallera, dejándolo ahí, en lugar de echárselo sobre los hombros, dándole el verdadero destino para el cual fue concebido.
Fue en sus mejores épocas símbolo de poder y prestigio de su dueño, como son los que pertenecieron al Gral. José de San Martín, máximo héroe de la patria, regalado a este en alguna versión por las tribus Pehuenches que habitaban nuestro país y en otra por autoridades del Perú y que fuera donado en el año 1886 al Gobierno de la Nación por la nieta del prócer y que hoy es exhibido en el Museo Histórico Nacional, los que pertenecieron a Juan Manuel de Rosas y que el Dean Marcos Ezcurra, de la familia de la esposa de Rosas, donara y en expresa carta expresara: - “Entretanto le envío ese poncho pampa que perteneció a Rosas, traído por el del desierto, lo tengo por herencia de mi padre quien lo halló en el escritorio de Rosas en la Estancia “Del Pino” en el año 1852, cuando mi padre compró el establecimiento a la caída del Restaurador, desde entonces ha estado en poder de mi familia”(hoy descansa en el Museo Histórico Nacional), los de Urquiza, Facundo Quiroga o Lavalle y el que aparece en nuestra ilustración de hoy, que perteneciera al cacique Mariano Rosas hijo por adopción del Restaurador y que fuera regalado por este al General Lucio V. Mansilla, en su inolvidable “Excursión a los Indios Ranqueles”, dándole por su sola posesión, un salvoconducto. Que lo llevaría sano y salvo hasta la tierra “en donde crece el ombú” como diría José Hernández puesto que cualquier habitante de la Nación Ranquel reconocería esa prenda en quien la llevara como amigo o “Peñi” en su idioma, dándole libre paso a él y su gente. Función similar que la que cumplió, el que le regalara el Cacique Saibhueque al Perito Moreno unos años mas tarde.
Hasta allí llegaba el poder y la influencia de este abrigo tradicional, donde las “tejenderas”, volcaban toda la técnica adquirida de sus mayores durante centurias reflejando en sus paños, hermosos colores y diseños sobre la lana hilada de vicuña, alpaca, guanaco u oveja criolla, con tinturas preparadas de raíces silvestres y diseñando en sus guardas y calles, con un lenguaje de símbolos en los ponchos denominados “de Cacique” la historia personal de su dueño, en la guerra y en la paz, lenguaje que ya casi nadie conoce, puesto que en la actualidad, esos diseños se realizan copiando a los antiguos, sin saber los artesanos que los realizan el significado de los mismos, al perderse lamentablemente el uso de las lenguas tradicionales de nuestros pueblos originarios y con ellos usos y costumbres.
Gracias a Dios, existen aún tradicionalistas y agrupaciones que los reúnen, coleccionistas en su mayoría que con un mayor o menor poder económico, rastrean todo el tiempo, casas de antigüedades, puestos antiguos de los campos o cuanto dato encuentren de la existencia de una pieza de estas características, para poder adquirirla y que pase a engrosar su pequeña o gran colección de tesoros criollos, completada generalmente con platería criolla o trabajos en soga de la mejor calidad, manteniendo vivos de esta manera, como dije, esos tesoros, muestra viviente de nuestro pasado y nuestra cultura nacional, que solo podemos visitar y admirar en museos, o muestras especiales como las que realiza El Museo “Las Lilas de San Antonio de Areco, la agrupación “Cacique Yancamil” de San Andrés de Giles, La Asociación Criolla Argentina y otras, que son sin duda a través de sus directivos los encargados de perpetuar y custodiar ese patrimonio que sin duda nos pertenece, y que deberíamos por argentinos, hacer conocer a nuestros hijos y nietos, para que conozcan su pasado y puedan a través de esos conocimientos planificar su futuro, “Un país que no respeta sus costumbres y tradiciones, condena a muerte su nacionalidad”
Bueno amigos, espero les haya gustado la nota y ¡ah! Paisano no se olvide hágase una gauchada y pase por la Sala de Hemoterapia de nuestro Hospital y done sangre, el pago agradecido, un saludo y hasta la próxima. rincóntradicionalista@hotmail.com
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