31 de julio de 2012
BUENOS AIRES.- La presidenta Cristina Fernandez restó ayer importancia al accionar de los barrabravas en el fútbol argentino, al sostener que el problema de la violencia no debe "circunscribirse únicamente a algunos grupitos" y sostuvo que "las cosas más graves pasan fuera de la cancha y no dentro de ella".
En la presentación de un nuevo sistema de seguridad electrónico que se pondrá en marcha en los estadios, la Presidenta justificó algunas reacciones de los hinchas en la pasión y criticó a quienes "utilizan" los hechos de violencia "con alguna intencionalidad política".
Además, Cristina pidió la "colaboración activa" de los dirigentes de los clubes para implementar de la mejor manera el nuevo sistema e impedirle así el acceso a aquellas personas que lo tienen vedado.
"Si el tema de la violencia lo circunscribimos únicamente a algunos grupitos vamos a equivocarnos y no vamos a darle una verdadera respuesta al problema, que tiene que ver más con cosas que pasan fuera de la cancha, que son las mas graves y no adentro", afirmó la Presidenta.
Al mismo tiempo, remarcó que "cuando se arman "bardos" no sólo son en la popular sino también en la platea, e incluso entre gente del mismo club" y que, por eso, es incorrecto "hacer un reduccionismo de creer que solo un grupejo identificado puede generar un clima de violencia generalizada".
"Tenemos que lograr que un referí cobre bien porque cuando hay una "bombeada" que no se puede creer la gente se indigna y hasta el más pintado y el más educado quizás se manda un "macanón"", aconsejó.
En ese sentido, agregó que "últimamente se recargó mucho el tema de violencia en el fútbol, barrabravas e hinchadas y creo que en algunos casos fue con alguna intencionalidad política".
"Es como si de repente aparecieron los delincuentes, porque no quiero hablar de barrabravas porque soy hija de una hincha fanática, fui esposa de un fanático y soy madre de un fanático", completó Fernández de Kircher, quien durante algunos pasajes de su exposición recordó anécdotas personales relacionadas a su familia y el fútbol.
Por otra parte, sobre los cien aparatos lectores de huellas digitales "con software propio" que serán entregados a la AFA para su instalacion en los ingresos a los estadios, comentó que "es una herramienta tecnológica que va a permitir el control de los espectáculos deportivos" y que su costo es "mínimo" porque lo desarrolló el Estado.
"Vamos a necesitar la colaboración activa de todos los dirigentes de los diferentes clubes para que suministren los datos de aquellas personas a las cuales no se les puede permitir el acceso, mas allá de que se va a cargar en la máquina todos los datos que tiene la justicia sobre prófugos, de gente con captura recomendada", culminó.
En la reunón estuvieron presentes el titular de la AFA, Julio Grondona y varios presidentesde clubes como Daniel Angelici de Boca; Daniel Passarella, de River; Javier Cantero, de Independiente y Aníbal Fernández, de Quilmes, entre otros.
No puede entrar al fútbol
La presidenta Cristina Fernández no puede entrar a las canchas de fútbol porque el nuevo sistema para prevenir la violencia en los estadios no reconoció su huella.
Con bombos y platillos, el gobierno anunció en la Casa Rosada la implementación del SUBED (Sistema de Acceso biométrico para espectáculos deportivos) con el objetivo de evitar el ingreso de aquellas personas que tengan causas judiciales, antecedentes de violencia o vedados por los propios clubes.
El ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, impulsor de la medida, fue el primero que probó el lector de huellas cargado en una de las 100 notebooks que serán destinadas al plan.
Sin embargo, el aparato no lo habilitó. "Me cargaron como barrabrava", comentó el ministro ante una presidenta que no podía contener la risa por el blooper de su funcionario.
Entonces, la jefa del Estado apoyó su dedo. El lector no reconoció la huella. Insistió varias veces y la máquina siguió sin dar respuesta.
Randazzo llamó al experto en el software y volvieron a probar, y a fallar.
"Me dice que tiene baja calidad mi huella, éste no dura ni cinco minutos", comentó risueña Cristina Fernández ante la mirada inquieta de Randazzo y del "experto" que, muy nervioso, intentaba resolver el problema.
Nuevos intentos y nuevos fracasos. La huella presidencial seguía sin ser reconocida.
"Ahora me dice que tengo mucha crema en las manos, así no puede ser", dijo la Presidenta y pareció darse por vencida, ya que se retiró y se dirigió al estrado para pronunciar su discurso.
Pero no se olvidó del aparato: Terminado su mensaje, anunció que volvería a probar.
Así lo hizo; con un pañuelo de papel limpió sus manos para retirar "la crema" pero, Oh sorpresa!, la huella presidencial nunca fue reconocida.
Conclusión: Cristina Fernández no está autorizada a entrar a las canchas de fútbol.
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