21 de diciembre de 2010
BUENOS AIRES.- La presidenta Cristina Fernández anunció ayer el envío de seis mil gendarmes y una inversión de 150 millones de pesos para reforzar la seguridad en el conurbano bonaerense a partir del uno de enero y criticó el accionar de los jueces, al pedirles "no permitir la libertad de quienes delinquen".
La Presidenta advirtió que "pretender que la pobreza es la causa de la inseguridad es no entender que existe el crimen organizado, que pivotea sobre las necesidades de la gente, para encarar una estrategia efectiva y exitosa", al brindar un discurso por cadena nacional durante el lanzamiento del "Operativo Centinela".
La jefa de Estado aseveró que "ser pobre no equivale a ser delincuente" y sostuvo que los 6.000 gendarmes, que se sumarán a los 3 mil que ya estaban interviniendo en el conurbano, atacarán al "crimen organizado", lo que "no es lo mismo que enfrentar a la protesta social", según aclaró.
Fernández reconoció "problemas estructurales que se vienen arrastrando en la provincia" por la inseguridad y aseveró que a ella le gusta "ver la película entera y no una fotografía" sobre la cuestión.
Pero cuestionó a los jueces, al afirmar que "resulta inexplicable que tengamos imágenes en todos los canales de las caras de personas que agreden a la Policía, que tiran piedras, y no tengamos ni detenidos ni órdenes de captura" contra ellos, por lo que señaló que "el aparato judicial debe ser consecuente y tomar las medidas necesarias".
Luego, Fernández advirtió que "la ingenuidad es para los de 15 años y yo hace bastante que los cumplí", y pidió "colaboración al Poder Judicial, tanto de las provincias como de la Nación" en la tarea de enfrentar la inseguridad.
Al respecto, sostuvo que "las fuerzas de seguridad se ven desanimadas cuando tardan días de investigación para aprehender a alguien que cometió un delito, y por uno u otro motivo los jueces lo dejan en libertad", y aclaró que la que reclama "no es ser garantista ni mano dura, es ser criterioso y lógico, nada mas que eso".
Asimismo, pidió: "No queremos que nos den cátedra de un lado ni del otro, sino que cada uno cumpla su función", en referencia a los defensores de la denominada "mano dura" y los llamados "garantistas".
También insistió con "los falsos debates que se quieren instalar, para correr el foco de cámara de la verdadera cuestión", y llamó "sospechosamente incoherente" que "algunos defensores de la vida en determinadas circunstancias y en otras piden la pena de muerte".
Sobre el nuevo envío de seguridad, indicó que "significa incrementar la presencia de nuestra Gendarmería en los 24 partidos del conurbano bonaerense" desde el 1 de enero, y que "no presupone en modo alguno abandonar la función estratégica de custodiar fronteras y la soberanía nacional".
Además de los 6.000 nuevos gendarmes, habrá una inversión de 150 millones de pesos en equipamiento, según se anunció.
"Esta política comenzó en 2004, con el presidente Kirchner, de ayudar y cooperar en el Gran Buenos Aires", declaró, para señalar que "entre los 24 partidos, son casi 10 millones de personas, es decir, el 25 por ciento de la población total de la Argentina".
La Presidenta insistió en "superar el falso debate" y "no tener posiciones que van de querer explicar todo desde el delito organizado, o desde la cuestión social".
"Decir que la inequidad social o la pobreza es la causa de la delincuencia es no entender que también existe el crimen organizado", consideró.
Cristina Fernández estuvo acompañada, en la sede de la Gendarmería Martín Miguel de Guemes, por el gobernador Daniel Scioli, los ministros Aníbal Fernández (jefe de gabinete), Nilda Garré (Seguridad), Héctor Timerman (Cancillería), Florencio Randazzo (Interior), y el titular de la Gendarmería, Héctor Schenone.
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