29 de marzo de 2008
Humanos y animales suelen tener desequilibrios naturales que la investigación científica se encarga de corregir. A partir de los estudios en química, existen actualmente una gran cantidad de sustancias que suplementan la escasez de metales esenciales para el organismo. Desde dietas para adelgazar, antiparasitarios, hasta terapias para enfermos psiquiátricos, los investigadores buscan permanentemente sustancias que mejoran las funciones vitales.
Claudia Wagner es una de esas investigadoras, de las que trabajan en un laboratorio de química preparando compuestos, muchos de ellos inéditos y que luego tienen un impacto formidable en la salud. Ella es de Sierras Bayas, es docente de la Facultad de Ingeniería de la Unicen, doctora en Química, y además pertenece al selecto grupo de científicos del Conicet.
Wagner se encarga de mejorar las cualidades de una sustancia ya conocida o de buscar variantes de compuestos, con el énfasis puesto en su aplicación. Trabaja sobre las propiedades químicas, y produce una información vital para que otros especialistas se encarguen de generar las condiciones para su uso.
Son sustancias que se aplican en la preparación de fármacos, fundamentalmente en la suplementación de metales esenciales, como magnesio, cinc, cobre, entre otros. “Cuando una persona tiene deficiencias de esos elementos se suplementan, se le da un reactivo, un fármaco que tiene esa droga. La investigación química consiste en buscar la sustancia que acompaña mejor a ese metal, que se incorpore adecuadamente al cuerpo, y que sea fácil de asimilar”, apuntó. Entre ellas, descubrió que las sustancias que mejor acompañan esos metales son los aminoácidos, que se encuentran naturalmente en el organismo pero también se pueden sintetizar.
Si bien los preparados pueden equilibrar la carencia de metales esenciales, en otros casos se buscan sustancias que puedan servir como detoxificantes. “Yo trabajé con talio y con plomo”, señaló la doctora. Para estos casos se piensa en personas que han sufrido algún tipo de envenenamiento, por ejemplo con plomo, entonces la idea es que la sustancia, una vez administrada al cuerpo, encuentre el plomo, lo aísle, forme un compuesto que no reaccione, y que sea eliminado rápidamente.
“Cuando se investiga química inorgánica se hacen las dos cosas a la par: la suplementación de un metal, y la eliminación cuando es tóxico. Porque a veces el mismo metal, en diferentes cantidades, puede ser esencial o puede ser tóxico. Y uno debe trabajar en ambas funciones”, destacó.
Inéditos
Todo empieza en el laboratorio. Si después las sustancias resultan adecuadas para un determinado tratamiento, grupos de bioquímicos y especialistas en farmacología las prueban en ratas, conejos, monos, y por último en humanos, proceso que puede llevar varios años.
La investigadora de la Facultad de Ingeniería descubrió varias sustancias consideradas “inéditas”. Entre ellas, trabajó con algo que ahora está de moda y es la “terapia de litio”, utilizada para el tratamiento de desordenes maniaco depresivos. “Son sales de litio que han dado un buen resultado, si bien no esta determinado que es un compuesto esencial, pero está comprobado que los pacientes mejoran. De todas formas hay que controlarlos mucho porque el litio tiene problemas de absorción y eliminación. La función del litio en el cerebro no esta totalmente conocida”.
Ahora Wagner está trabajando con suplementos de cinc, hierro, cobre, y también con selenio. La doctora los prepara, analiza la estructura molecular, su estabilidad, absorción, evalúa el equilibrio térmico, el almacenamiento, entre otras propiedades.
A partir de estudios generados en la Facultad de Ingeniería ya se probaron con éxito en Uruguay suplementos de cobre en vacunos. Para un futuro cercano intenta que compuestos con cinc puedan utilizarse para la elaboración de antibióticos y antiparasitarios para animales.
También se ocupó de analizar suplementos dietarios que se ofrecen en el mercado, y alertó sobre posibles repercusiones secundarias que pueden tener. Algunos de estos se preparan con cinc, otros con cromo, y si bien pueden ser efectivos para lo que prometen, “pueden tener efectos colaterales”, advierte.
“Cuando se propone un fármaco nuevo es necesario cumplir con una serie de regulaciones muy estrictas y exigentes para que sea aprobado para el consumo. En cambio los suplementos dietarios no tienen tantas exigencias”, señaló la investigadora. “Un metal pesado se puede acumular en el cuerpo y para detectarlo se requieren pruebas que llevan mucho tiempo. Los daños por cáncer no aparecen en un año”, dispara.
Wagner descubrió muchas sustancias novedosas o mejoró estructuras ya utilizadas. Sus investigaciones le dan respaldo químico a las aplicaciones. Sin embargo “muchas veces no llegás a nada, la sustancia no responde a lo que pensabas. Esto es a prueba y error”, admite. “Muchos grandes descubrimientos fueron por casualidad. Por ahí le pusiste al preparado algo más de lo que pensabas y te queda una sustancia nueva, no planeada. Por eso es importante ir anotando todo”, recomienda.
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