8 de septiembre de 2008
Por Guillermo Fernández
La presentación de Santamarina como local no contó con el respaldo de público deseado y para colmo los que fueron y estuvieron en la cabecera que da al Monte Calvario hicieron una especie de “huelga” y fueron indiferentes con la entrega que puso el equipo. Los hinchas solo reaccionaron cuando desde la platea techada la gente cantaba “Hay que alentar, hay que alentar, es el equipo de la ciudad”. El minúsculo grupo apostado en la cabecera quiso que nadie se expresara con un tibio “Hay que saltar, hay que saltar, de visitante nunca viajas”, canción que se contradice dado que la mayoría de las veces que el equipo juega de visitante, ellos optan por seguir el partido a través de las distintas radios que lo relatan. También la bronca alcanzó al presidente Raúl Escudero y la actual comisión directiva con el hiriente “la comisión, la comisión, se va a la p... que lo parió”.
Para entender esta situación, los simpatizantes VIP Aurinegros mostraron su enojo porque no los dejaron estar en la techada ni que ingresaran con los bombos. Una situación ridícula por donde se la mire, para “hinchas” que parecen serlo simplemente por algún beneficio personal y nada más.
Nadie piensa en el esfuerzo que se hizo para que hoy en día Santamarina siga jugando en el Argentino A, situación que era toda una incertidumbre hace tan solo un mes atrás.
La indiferencia de un mínimo sector, fue la misma que se tuvo cuando Avalon desmanteló el equipo, dejó enormes deudas y se fue de la ciudad. Pensaba encontrarme con algún trapo haciendo mención a esa triste situación vivida, pero en esta ciudad parece que todo se olvida con extraordinaria facilidad y lo mejor es insultar al dirigente de turno porque entienden que alguien busca perjudicarlos. Sin darse cuenta que ellos jugando a ser barras bravas hicieron que el club ahora deba afrontar grandes operativos de seguridad, que tiene como único objetivo que estos hinchas no produzcan incidentes.
Sin aliento, con solo 6 banderas colgadas en el alambrado y sin la pasión ni el color de otras jornadas, Santamarina se las ingenió igual para sumar los primeros tres puntos de la temporada. El esfuerzo realizado por todos merecía otro apoyo desde las gradas y no la frialdad que se vivió ayer en el San Martín.
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