Miguel Angel Marchioni, socio propietario de la cabaña “ La Glicina ”, con sedes en Tandil (Del Valle 36) y Bahía Blanca, confirmó a LA VOZ la firma de un contrato para la provisión de 3.000 pieles de chinchilla a una empresa de alta costura que exportará a Rusia.
-¿Cómo define la actualidad del mercado, puesto que algunos pequeños productores observan una situación delicada, casi inestable?
-(Miguel Marchioni) No es una inestabilidad propia de la actividad, sino que viene de la crisis mundial, que afectó fuertemente a Europa, a donde exportamos nosotros. Mermó la demanda y los criadores tuvieron que stockear pieles. Hay un exceso de oferta.
-¿Desde cuándo se empezó a sentir la crisis?
-En noviembre de 2008. Los compradores europeos transmitieron los alcances de la crisis financiera y dijeron que preferían vender sus stock antes de importar, por falta de crédito. Pero nunca manifestaron que las pieles dejarían de venderse, pues se mantuvieron los contratos. A Rusia, que es la meca de las pieles, o Italia, se le suma la aparición de China, un ´pequeño detalle´ en materia de economía global.
-¿Y qué sectores resultaron especialmente perjudicados?
-El criador que no estuviera en condiciones de aguantar un tiempo prudencial hasta la recuperación. “ La Glicina ”, una cabaña de envergadura, con 3.000 madres y una proyección de 4.000, también tuvo dificultades por los costos fijos. Hicimos ajustes, llevamos todo a Bahía Blanca, pero ahora vuelve todo a Tandil por la reactivación.
-Se trata de un rubro sensible a los ciclos…
-Tal cual otras actividades, nunca esperamos una crisis de esta magnitud, pero está pasando. Les recomiendo a los criadores que aguantaron hasta este momento, que no malvendan sus pieles (15 ó 20 dólares), porque el mercado sigue firme.
UNA VEINTENA DE CRIADEROS EN LA CIUDAD
-La cabaña acaba de cerrar una importante operación…
-Firmamos un convenio con una firma que exporta pieles, ya elaboradas, a Rusia. Es muy interesante, porque vuelven a regir valores normales (entre 30 y 40 dólares la piel). Quizás la curva retome el ascenso.
-Es valor agregado a la materia prima generada en Tandil…
-Sí, son europeos que viven en Argentina desde hace varios años. Producen en Pilar y se dedican a la peletería de toda la vida. Trajeron un modisto alemán especialista en pieles que está capacitando a los operarios, y las primeras prendas son hermosas.
-¿Qué volumen de producción proveerá la “ La Glicina ”?
-Formalizaron un primer pedido de 3.000 pieles. Que utilizarán para configurar 40 ó 50 prendas.
-Se habla de entre 30 ó 40 dólares, pero el año pasado se pagaron hasta 50 dólares. ¿Recuperarán esos precios?
-Pienso que sí. Hay criaderos chicos que debutaban en la actividad, quizás mal asesorados por quienes vendían sus madres, tuvieron que liquidar sus producciones. Esto influyó para que haya más pieles en el mercado.
-¿Conoce cuántos productores subsisten en Tandil?
-Desconozco en precisión. Algunos abandonaron, por lo general, los pequeños. Otros, que durante años avanzaron en genética y calidad, continuarán. Quizás existan 20 ó 30 criaderos, es muy poco, sigo insistiendo en que se necesita más cantidad.
-Desde su experiencia. ¿Hoy incentivaría a invertir desde cero?
-Seguramente, siempre las actividades hay que iniciarlas en períodos de crisis y no en los picos. Para esperar la buena época. Yo estoy desde 1996 con la chinchilla, pero en 2002 firmamos el acuerdo con mi socio. Veníamos de la crisis de 2001, pero tuvimos claro que era el momento, antes de que aparezca el ciclo virtuoso.
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