5 de octubre de 2012
"Vi el frasco y me llamó la atención. El anestesista ya había inyectado el contenido. Por intuición lo olí y le avisé al doctor. No puedo explicar como apareció ahí. Fue fortuito, alguien lo colocó en el lugar equivocado". Lo dijo Rubén Horacio Specogna, el enfermero que detectó el error -según él por simple "intuición"- aquel 26 de febrero de 2007, en los quirófanos del Hospital Santamarina.
Su declaración fue la más saliente del debate oral contra Eduardo Angel Rossi por "lesiones culposas". El juicio comenzó ayer, tras varias postergaciones y muchas escenas escandalosas. El affaire del formol, por fin, puede ventilarse en detalle a través de la Justicia.
Los dichos del auxiliar que asistió a Rossi en aquella fatídica intervención quirúrgica, dejaron dudas en el fiscal Gustavo Morey. Al reconstruir el accidente, Specogna no pudo identificar quién colocó el envase mal rotulado, que aparentaba ser xilocaína con epinefrina, y en realidad era formol.
"No entiendo que le llama la atención", interrogó insistente Morey, sugiriendo que no le cerraba el testimonio. Además, el enfermero admitió en la sala que el defensor particular de Rossi, Julio Velez (de Azul) le había hecho leer su declaración anterior, un artilugio que sirve para evitar contradicciones en el debate oral.
Tras el polémico episodio del que resultó víctima Roberto Narciso Rojo, en el nosocomio no sólo cambiaron las autoridades, sino también el modo de manejarse en el quirófano. "Nunca más vi los tarros de mermelada rellenados, esta fue una experiencia lamentable", adujo el enfermero.
En concreto, todavía se desconoce quién colocó en el carro anestésico el frasco de la confusión. El daño en el paciente resultó gravísimo: una discapacidad motriz, disfunción medular y problemas de control de esfínteres. Hoy se trata de dilucidar qué responsabilidad penal le cabe al anestesista que, mediante su firma en el informe post operatorio, admitió la colocación accidental de los 10 ml de formol en la humanidad de Rojo. En lo civil, el damnificado obtuvo un fallo a favor y cobró una indemnización que pagó la Municipalidad.
LOS TESTIGOS
La primera jornada de audiencias duró cerca de 4 horas. Ahora el juez en lo Correccional, doctor Carlos Alberto Pocorena, deberá emitir su fallo, condenatorio o absolutorio. Pero antes, más precisamente hoy a las 9, se retoma el debate.
Ayer declararon dos colegas del acusado, los anestesiólogos Franco Di Nunzio y Cristian Riat. También desfilaron los neurocirujanos Manuel Perazzi y Víctor Pereyra. El director médico del Hospital, Diego Macagno, fue desistido por la Defensa.
Asimismo, resultó impactante la narración de Rojo, quien perdió su trabajo a raíz de las lesiones que le provocó el yerro anestésico. El vecino era tractorista, sereno y cuidaba caballos. Hasta que su cáncer de próstata lo obligó a operarse, sin sospechar que terminaría muy mal. "Me arruinaron la vida, no podía mover las piernas", admitió en el recinto judicial.
En el público había allegados al imputado y familiares de la víctima.
ROJO: "ME DOLIA Y LES DIJE QUE SE APUREN"
Roberto Rojo recordó que cuando estaba cuasi dormido, postrado y abierto, "algo me dolía, empecé a sentir una cosa que me quemaba. Les dije a los médicos que se apuren porque me descomponía". Y refirió que tras la operación "salí con las piernas a la rastra, hasta que el doctor Pereyra me dio 3 inyecciones y pude empezar a caminar con bastón. Primero lo hacía con un carrito".
"EL MEJOR CONCEPTO, COMO PERSONA Y PROFESIONAL"
Los compañeros de Rossi calificaron al doctor como un "excelente profesional, muy buena persona, meticuloso en su trabajo". El defensor Velez se afirma en la tesis de que el anestesista nunca pudo evitar este desenlace. Le pusieron el frasco de xilocaína con formol, él lo tomó y lo puso en el cuerpo de Rojo. Esto es, no fue negligente. Sus pares afirman que, habitualmente, el anestesiólogo toma el frasco que hay en el carro anestésico, donde todo está rotulado, con etiquetas de color rojo o azul, dependiendo si se trata de xilocaína con o sin epinefrina.
El formol es un alcohol que se utiliza para preservar algún tejido que luego se manda a analizar. Y si bien es habitual que esté presente en la sala de quirófano, nunca debió haber aparecido en el carro anestésico.
RIAT Y LAS VUELTAS DEL DESTINO
Un dato anecdótico marcado por el destino. La anestesia a Rojo iba a hacerla el doctor Riat, pero como ese día surgió una intervención pediátrica, Rossi le dijo: "andá con el chico y yo hago la de Rojo". Por eso Riat desligó a su colega de toda responsabilidad, indicando que "lamentablemente él esta en ese lugar -el del imputado en el juicio-, quizás debía estar yo".
Al desencadenarse el hecho, Riat fue llamado de urgencia a completar el acto con una anestesia general, porque el panorama se había complicado. "Alguien puso el frasco donde no correspondía, esa mesa es nuestra y nadie puede tocarla", señaló el profesional.
Ese día encabezaban la intervención Pablo Verdecchia y Carlos Alberto Mesurado, ambos galenos totalmente ajenos a la causa.
LO LAVARON CON SOLUCION FISIOLモGICA
Specogna, el enfermero que asistía a Rossi, rememoró que "al paciente primero le colocaron por catéter una anestesia regional a mitad de cuerpo". En la sala estaba también la instrumentadora Marisa Fortunato. Y como instrumentadora circulante, trabajaba Luciana Iannone.
Luego de la administración accidental del formol, "se prolongó la anestesia a general, por el dolor del paciente. Luego hubo un profuso lavado con solución fisiológica y se inyectó corticoide. El doctor comunicó la situación a dos neurocirujanos, para minimizar la lesión".
PADECIO "DEFICIT MOTOR Y SENSITIVO"
Dos días después del hecho, el doctor Perazzi diagnosticó un "déficit motor y sensitivo de los miembros inferiores, y problemas de esfínter urinario". Del mismo modo, observó "paraparesia leve", un tipo de disfunción medular.
Sin embargo, el médico neurocirujano explicó al juez que "nunca vi el parte quirúrgico en el que hablaba de formol. Sólo lo escuché en los pasillos del hospital, pero no le di veracidad. Si lo hubiera sabido hubiese derivado el caso al departamento de Toxicología", cerró Perazzi.
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