7 de abril de 2012
La pregunta es: murió Daniel…?
No, no porque Daniel aún está en nosotros, nos dejó físicamente hace 18 años, pero también hace 18 años que no solo su familia, sus amigos, sus colegas, o sus correligionarios lo recuerdan, sino la gente toda de Tandil, esta gente que en cualquier ámbito me sigue deteniendo para contarme alguna anécdota y sobre todo transmitirme el agradecimiento que aún sienten para con Daniel, por su calidez humana, por la ayuda recibida, por la preocupación y ocupación que tuvo para con ellos.
Daniel aún está en los pasillos de la Clínica Paz; en los quirófanos del Sanatorio Tandil; en cada rincón del Hospital Santamaría; en el recinto de Concejales; en cada sala del Comité Radical; en aquellas primeras salitas de salud que inauguró; en las casas de aquellas familias que lo llamaban a cualquier hora y él estaba ahí; en las sillas “Olivia”, donde se reunía con sus amigos a charlar y a contar cuentos ( algo que hacía muy bien); pero por sobre todo Daniel está en la memoria de la gente de éste Tandil, de ésta ciudad en la que sembró tantas semillas.
Hablarles de su compromiso con cada cosa que hacia, es sencillamente recordar que 3 meses antes de su partida, le pidieron que se hiciera cargo de la Dirección del Hospital Italiano (ex Clínica Chacabuco) porque se cerraba, y Daniel, nuevamente pensó en la gente que quedaba sin ese servicio, aceptó poniéndose a trabajar en estos proyectos para que el Hospital saliera adelante, y aunque el tiempo fue muy corto, lo concretó.
Hace ya unos cuantos años, el periodista Néstor Dipaola escribió unas palabras en homenaje a Daniel en una columna del diario El Eco y en unos de sus párrafos mencionó unos de sus proyectos más importantes, la ordenanza del FAS (Fondo de Ayuda Solidaria) y propuso a los Concejales y a la toda comunidad, un “homenaje permanente” en memoria de su creador, para que cada vez que alguien mencionara el FAS, invocara directamente el “FONDO GRASSO”, para Néstor, ésta tendría que ser la denominación definitiva.
Humildemente, después de 18 años, yo sigo creyendo que así debería ser, porque esta es una de las tantas semillas que Daniel nos dejó. Sería un “merecido homenaje a Daniel”, que el FAS llevara su nombre, porque esta ordenanza la creó nada más y nada menos que para cubrir las necesidades de la gente con serios problemas de salud.
Como va a estar muerto Daniel si sigue estando en los recuerdos de cada uno de nosotros.
Como bien dijo el periodista Dipaola, Daniel no se ocupaba de proyectos pragmáticos visibles a la luz del día, sino se ocupaba de las necesidades de la gente.
Daniel era un hacedor permanente, era transparente, honesto, sencillo, humilde, frontal, solidario, desinteresado, fiel a sus principios y al sentido que le daba a la ética y a la justicia, comprometido con cada cosa que hacía y su motor fue siempre el amor que ponía al hacerlo.
No es poco lo que nos dejó Daniel, por esto y por mucho más que no menciono en estas líneas, Daniel fue, es y seguirá siendo “un grande”!
Stella Maris Alegre de Grasso
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