11 de junio de 2022
La jornada del 10 de junio fue corta y comenzó con retraso,
estuvo presidida por el Juez Nicolás Toselli. La mayoría de las partes
estuvieron presentes de manera remota. Fue retrasmitida en el Aula Magna de la
Unicen en donde participaron estudiantes de 3er año de secundaria junto a su
profesora de historia. Minutos antes de las 14hs, el Tribunal Oral Criminal No
1 de Mar del Plata pasó a cuarto intermedio hasta el próximo 24 de junio a las
9hs.
Nora fue secuestrada, junto a Elba Perrone, el 7 de julio de
1976 en Mar del Plata. Tal y como ella lo expresó, pasó por todos los estadios:
fue secuestrada, desaparecida, torturada, encarcelada, trasladada, estuvo bajo
libertad vigilada y exiliada. Ambas estuvieron, en calidad de detenidas
desaparecidas, en el destacamento de Villa Italia. Desde allí eran trasladadas
durante la madrugada, presumiblemente al CCD "La Huerta", para ser interrogadas
bajo torturas.
Elba y Nora fueron las llevaron a la comisaría 2da de Tandil
donde se encontraron con el resto del grupo. Fueron encarceladas en el penal de
mujeres en Azul. Tras varios meses las trasladaron "como ganado, a golpes,
atados y de pie todo el viaje en avión" a la cárcel de Devoto.
En 1977, Sammarone fue liberada bajo la modalidad de
"libertad vigilada", debía reportarse cada 48/72hs durante más de un año. A
pesar de los padecimientos intentó recomponer su vida, estudiar y trabajar. Sin
embargo, fue amenazada de muerte: "cualquier día te podemos matar", por eso
decidió exiliarse. Vivió 35 años en España y regresó recientemente al
país. Durante su exilio denunció su
calvario ante la ONU, la Cruz Roja y otros organismos internacionales.
Durante su declaración agregó algunos detalles acerca de lo
ocurrido con sus compañeros, especialmente sobre Adolfo Romero, ya
fallecido. "Nos masacraron, nos hacían
simulacros de violaciones y fusilamientos a diario", agregó que "estaban
desaparecidos y eso "fue una tortura para las familias de todos".
Por el caso de Adolfo declararon sus hermanos María Cristina
Fernández y Miguel Ángel Romero. Ambos señalaron los padecimientos de su
familia luego del secuestro a Adolfo. Mientras su hermano permaneció
desaparecido, las fuerzas militares y de la policía realizaron allanamientos en
el negocio familiar, "rompían las bolsas de harina, azúcar, todo", se fundieron
y tuvieron que cerrar. La declaración de Miguel reafirma los dichos de Juan
José Preckel. (Leer aquí: http://www.agenciacomunica.soc.unicen.edu.ar/index.php/derechos-humanos/la-huerta/1277-diezmaron-familias-enteras-con-la-complicidad-de-los-sectores-de-poder).
Miguel aseguró que "mientras lo picaneaban tomaban mate con
facturas o miraban futbol", recuperó la libertad un 20 de diciembre de 1977,
"fue un regalo de Navidad" dijo. Quedó afectado de forma física y psicológica,
no pudo volver a trabajar en oficina y se dedicó a la pintura de casa hasta que
su fallecimiento. Aseguró que se sentó a declarar por la memoria de su hermano
porque "él sufrió demasiado".
El juicio se desarrolla a kilómetros de los sitios en que
fueron cometidos estos crímenes. Recordemos que las audiencias se realizan cada
15 días los viernes en Mar del Plata y están previstas más de 250 declaraciones
testimoniales. En ese sentido cabe destacar que la Cámara Federal de Casación
Penal dictó, en febrero de este año, una acordada que reactualiza una guía que
se había firmado en 2012. Esta subraya la necesidad de darles celeridad y que
se debe garantizar la publicidad a estos procesos. Sin embargo, a diferencia de
otros procesos judiciales por delitos de lesa humanidad en curso, éste continúa
sin emitirse por canales virtuales. Esta acción podría favorecer el alcance y
cumplimiento efectivo de su carácter "público", además de garantizar el derecho
a la verdad y como forma de reparación. En el mismo sentido se desarrollan
pocas y breves audiencias al mes, situación que extenderá este juicio por más
de dos años.
Por su parte, los acusados gozan de prisión domiciliaria en
su mayoría, también tienen el privilegio de no asistir/no escuchar los horrores
descriptos en las testimoniales. Gracias al estado democrático, poseen todas
las garantías procesales que les fueron negadas a las víctimas durante el
terrorismo de Estado. El abogado defensor Mercado da la nota cada tanto y
pregunta por exactitudes temporales cuando han trascurrido 46 años de ocurridos
los hechos Es el único defensor que pregunta a las víctimas. Recordemos que Pedro Mercado, integró el
ejército de carapintadas y estuvo detenido hasta el 2003, allí se recibió de
abogado. En 2014, junto a Claudio Castaño, fue defensor del ex teniente Horacio
Leites durante el juicio Monte Peloni I (Leer aquí: http://www.agenciacomunica.soc.unicen.edu.ar/index.php/notas/491-iquienes-son-los-abogados-que-defienden-a-los-represores).
Desde la reactivación de los juicios en 2006, en la
Argentina hay 1.058 condenados por delitos de lesa humanidad cometidos durante
la última dictadura cívico-militar-eclesial-empresarial. De esas personas
condenadas, hay 764 presas, el resto goza de prisión domiciliaria esta semana
se conoció la medida adoptada por la Sala II de Casación integrada por los
Jueces Carlos Mahiques, Guillermo Yacobucci y Angela Ledesma, quienes
concedieron al menos tres prisiones domiciliarias a represores condenados. Uno
de los beneficiados es el exdirector de Investigaciones de la Policía
Bonaerense Miguel Etchecolatz, quien se halla condenado a perpetua en varias causas.
Esta medida alzó fuertes rechazos y repudios de los organismos de DDHH que lo
consideraron "aplicación encubierta del 2x1 por parte de este tribunal,
reflejada por la concesión indiscriminada de prisiones domiciliarias en
beneficio de los mayores criminales de la historia de nuestro país".
Por Soledad Restivo/ Agencia Comunica /Unicen
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