14 de diciembre de 2014
No ha sido una buena semana para la administración lunghista la que finaliza, porque al anuncio de que el presidente de la Usina tiene un auto a nombre del hijo radicado en un paraíso para pagar menos patentes, se le suma la salida de tres psiquiatras que dejan el área de salud mental, denunciándose que “los profesionales se sintieron no respetados y presionados”.
Lejos del acto inaugural donde se afirmaba la trascendencia de la apertura de un centro modelo en referencia al Centro de Día de Salud Mental, hoy la realidad, marcada por los mismos profesionales dista bastante de la excelencia buscada en un área tan sensible.
La Asociación de Psiquiatras del Centro de la Provincia de Buenos Aires, denunció a través de su titular, el tandilense Jorge Garaguso, la situación que atraviesa el área de Salud Mental de la comuna, la que habría motivado la renuncia de las tres profesionales de la psiquiatría que se desempeñan en ese área.
A través de una solicitada la entidad se refirió a la renuncia las doctoras Claudia Vicente, Florencia Uva y Cecilia Pereyra y bajo el título “No hay salud mental sin psiquiatría” expresaron su solidaridad con las médicas,. a la vez que destacaron la “preocupación ante el hecho gravísimo de que una comunidad con un servicio de Salud Mental “quede sin psiquiatras”.
“Ya sea por la organización del servicio o por la actitud de la actual conducción, los profesionales se sintieron no respetados y presionados, no pudiendo realizar libre ejercicio de la práctica pertinente donde defendían el lugar del psiquiatra dentro de la interdisciplina con ética y responsabilidad", agrega el texto.
“El trabajo interdisciplinario únicamente puede arribar a objetivos concretos con equipos compuestos por profesionales altamente calificados, comprometidos a llevar un trabajo a largo plazo que posibilite crear un concepto o idioma común” y finalmente cuestionaron a la nueva Ley de Salud Mental, la cual elimina de los equipos interdisciplinarios "las especificidades de cada profesión, con sus respectivos derechos y obligaciones, transformándose en un organismo potencialmente negligente y peligroso para el paciente y terceros”.
En declaraciones a Nueva Era, Garaguso advirtió que "el problema es serio para Tandil y es obligación de esta asociación solidarizarnos con las profesionales". El directivo de la entidad -y ex-titular del area de Salud Mental advirtió que "la psiquiatría es una de las patas de la mesa de la salud mental, y si una pata no está..."
"A partir de febrero, las profesionales ya no cumplirán tareas, y es una situación grave. Porque al contrario de lo que ha ocurrido, debería haberse cuidado a estas profesionales, propendiendo al diálogo y a la escucha de las necesidades de las mismas", agregó.
"Tandil tiene todas las condiciones y una estructura única para la salud mental, pero este tipo de sitaciones no favorece una buena cobertura y pone en peligro el trabajo: acá deberían haber sido privilegiados el dialogo, la buena predisposición y el cuidado de las profesionales, porque para el sistema estatal es muy difícil conseguir y retener este tipo de especialidades", finalizó.
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