24 de mayo de 2009

Locales

Locales. REPORTAJE: César Falistocco, la vida desde el aire y la acrobacia

César Falistocco tiene dos pasiones muy diferenciadas. Una de ellas tiene que ver con los aviones y la docencia, la primera heredada de su padre.
Es es piloto desde hace muchos años después de aprender todos los secretos de la profesión de su padre.
Por otro lado, en nuestra ciudad ejerce la docencia ya que es profesor de matemática y da clases en dos establecimientos de la ciudad. Nació en la ciudad de Río IV, provincia de Córdoba. Desde niño acompañó a su padre al Aeroclub de esa ciudad donde aprendió a volar en planeador y avión; más tarde ingresó a la Escuela de Aviación Militar.
Con 47 años tiene formada una familia que la componen su mujer Rosana y sus dos hijos. Antonio, el mayor, tiene 21 años y adquirió la misma pasión por los aviones que tuvo su abuelo. Mientras que la menor, Emilia, de 20 años, le gusta la actividad y suele acompañar en cada show que realiza su padre.
Egresó como Alférez y Aviador Militar y fue destinado a la IV Brigada Aérea de Mendoza donde volaría Morane Saunier 760 "París" y Sabre F86 - F entre los años 1983 y 1985.
El destino lo trajo a Tandil en 1986 para volar los MV Dagger y a partir de 1990 cumplió funciones de Jefe de Aeropuerto Tandil, de Gesell y jefe de Control Operativo de la Región Aérea Centro. Paralelamente se dedicó a los vuelos con ultralivianos y experimentales, creando El Hangar del Cielo, lugar de fomento de todas las actividades aerodeportivas.
Fue convocado para intentar, junto con pilotos de la Fuerza Aérea Chilena, el Cruce de la Cordillera de los Andes por el Aconcagua, en planeador (Yanus C), tarea que se cumple con éxito, despegando de Santiago de Chile y aterrizando en Mendoza el 12 de diciembre de 1992, luego de 4 horas 40 minutos de vuelo y 6100 metros de altura máxima. Fueron necesarias 30 horas de vuelo previas, de entrenamiento en alta montaña, volando los planeadores Nimbus III y Yanus C.
Simultáneamente se desempeñó también como instructor de vuelo del Aero Club Tandil durante tres años. En 1997 pidió el retiro de la Fuerza Aérea habiendo alcanzado el grado de capitán y se radicó en nuestra ciudad como instructor de vuelo de su propia escuela, piloto de pruebas y ensayos en vuelo de la Fábrica Rans, profesor de Seguridad Aérea y de Márgenes de Vuelo en la EAA Argentina y profesor de Seguridad e Higiene en el Instituto de Educación Superior Tandil.
Con la incorporación al Hangar del Cielo del Rans S10 en 1997 se dedicó también a las exhibiciones acrobáticas, recorriendo casi todo el país y ciudades de Uruguay y Brasil con los shows del "Equipo Acrobático Rans" actividad que actualmente desarrolla.
En diciembre de 2003 se recibió como profesor en Matemática con la intención de dar clases y aplicar las mismas a los vuelos de ensayo que realiza. En noviembre de 2004 el Honorable Concejo Deliberante de la Ciudad de Ushuaia, luego de hacer por cuarto año consecutivo el show central del aniversario de dicha localidad, lo declara "Huésped de Honor de la Ciudad de Ushuaia".
En mayo de 2008 queda seleccionado como piloto para los ensayos en vuelos oficiales de la Dirección Nacional de Aeronavegabilidad en la certificación y homologación del proyecto Petrel.
Hace muy pocos días, César Falistocco brindó un excelente espectáculo en La Movediza, en la conmemoración de un nuevo aniversario de la réplica. Ante la invitación de LA VOZ para repasar su trayectoria no lo duda y de inmediato acepta el ofrecimiento.
"Mi papá iba a volar al Aeroclub de Río Cuarto y yo de chico lo acompañaba. Ese club era muy grande y hacía diversas actividades. Siempre estaba en contacto con los aviones y quería volar desde que era joven", explicó en el inicio de la entrevista César Falistocco.
- ¿Cuándo y de qué forma comienza a volar?
- Primero me recibí de piloto de planeador y después de avión. Posteriormente entre a la Fuerza Aérea y ahí volé en Mendoza por espacio de tres años. Luego con el tiempo llegué a Tandil y me tocó continuar volando otro tipo de aviones. Aquí me quedé hasta que me trasladaron a Buenos Aires. Una vez allí pedí decidí irme de la fuerza y radicarme aquí con una escuela de vuelo que había puesto que se llama "El Hangar del cielo".
- ¿Tenerlo a su papá como piloto de aviones fue fundamental para la decisión que luego usted tomaría de continuar ligado a la actividad?
- Mi papá volaba y de chiquito fui adquiriendo esta pasión. Me gustaba algo que mi padre no hacía como planeador, luego toda la otra parte de vuelo libre, parapente y ultralivianos. Cuando aparecí en Tandil tuve la chance de volar desde los cerros y aprendimos un montón de cosas.
- ¿Tuvo algún otro referente en la aviación a parte de su padre?
- Con mi padre me alcanzó y, en la parte civil, tuve instructores de lujo que me sirvieron muchísimo para mi futuro. Empecé a volar después de Malvinas y todas las personas que me fueron formando habían estado en esa guerra y me dieron grandes conceptos que después se pudieron poner en práctica. Agarré la época de oro de la fuerza, con la parte posterior de Malvinas.
- ¿De qué forma podría describir su primer vuelo como piloto?
- Son muchas sensaciones juntas. Cuando uno vuela y lo llevan a pasear, siente gusto, belleza e intriga. En cambio cuando volás solo por primera vez y ya sos responsable de lo que suceda con ese avión, la historia es distinta ya que sentís un placer increíble por la vista y el recorrido. En ese momento uno es dueño de todo, ya que es el responsable de su vida y libertad.
- ¿Se encuentran ciertas libertades al volar que en otras actividades no se pueden dar?
- Uno tiene mucha libertad y hay sensaciones de paz y belleza. Cuando vas haciendo vuelos más lindos, te das cuenta de muchas cosas ya que no es lo mismo volar cuando finaliza la tarde a que hacerlo por la mañana debido a que uno encuentra distintos paisajes que son maravillosos.
- ¿Trabaja con exclusividad en la ciudad o lo hace en otras localidades también?
- La parte de vuelo de pruebas fue creciendo mucho en este último tiempo y generalmente la realizo en Buenos Aires, ya que cuando tienen algún prototipo listo lo voy a probar. Luego fuimos armando una actividad de acrobacia y formamos una cuadrilla. Hay sólo dos en Sudamérica.
- ¿Cómo se le da la posibilidad de comprar el primer avión para hacer acrobacia?
- Tuve la fortuna de poder comprarlo y a partir de ese momento empezamos a armar los shows. Realmente conté con algo de fortuna en el mundo de la aeronáutica y participé en todas las actividades, en los diferentes tipos de vuelo.
- ¿Se necesita un don especial para poder volar?
- Creo que es correr detrás de un sueño y parte del secreto es mantener presente ese objetivo final. Cualquiera que quiere volar lo puede hacer, aunque hay muchas limitaciones económicas y de posibilidades por la situación que vive el país. Para mí volar es mucho más sencillo que manejar un auto. Cuando estás arriba todo depende de uno, en cambio cuando manejas un coche todo gira en torno a como conducen el resto de los automovilistas.
- ¿Alguna vez su vida estuvo en juego por algún mal movimiento?
- La palabra miedo o temor va a asociada a lo que uno desconoce. En esta actividad hay que estar muy informado y no hay que meterse en cosas que tal vez uno no conozca. Gracias a Dios volé con muchos instructores que me ayudaron mucho y cuando estás en algo complejo, lo hacés porque crees saberlo. En ese momento uno no tiene miedo, sino que cuenta con mucho respeto de lo que hace ya que se prioriza la propia vida y otras cuestiones lógicas que hacen a la aviación. Uno puede equivocarse y cuando eso sucede, en el mundo aeronáutico, te lo hacen saber. Los accidentes que tuve siempre fueron conociendo el error que me había llevado a esa situación.

"Es muy importante el apoyo familiar"
Sin dudas que para cada proyecto y emprendimiento que tiene César Falistocco el apoyo de la familia es muy importante. Desde su esposa Rosana, pasando por sus hijos, Antonio y Emilia, que siempre lo acompañan y lo apoyan ante cada desafío.
Otro tema de la charla fue la docencia, ya que desde hace algunos años se desempeña como profesor de Matemáticas y tiene algunos módulos en escuelas de la ciudad y en establecimientos rurales. También tiene su propio sitio web en donde se reflejan todos los eventos que realiza. El portal es: www.hangardelcielo.com.
En este tramo de la entrevista, el piloto explicó del rol que tienen sus seres queridos. "Ellos ya me conocieron volando. Mi señora Rosana me conoció así y la llevé a volar en varias oportunidades. Siempre digo que las alas me las ha dado alguien pero mi esposa fue quien me enseñó a usarlas", sostuvo el hombre nacido en Río Cuarto.
- ¿Qué rol juega la familia dentro de esta pasión que usted tiene?
- Es muy importante porque te apoyan en todo momento. Mi mujer siempre me alienta y me acompaña en todo lo que hago. Los chicos siempre volaron conmigo y mi hijo se recibió de piloto de planeador y está por terminar para poder manejar aviones. Ven la actividad como algo que tiene sus riesgos, pero ellos aprendieron que los problemas son los mismos que en la calle cuando vas manejando un coche.
- ¿A su hijo que tiene 21 años lo ve parecido a usted cuando tenía esa edad?
- A esa edad yo tuve mucha suerte porque ya tenía mucha experiencia de vuelo por el lado militar. Mi hijo está en lo civil y trato de darle toda mi cuota de experiencia con cada concepto que le pueda servir para un futuro. En mi caso apuntaba más bien a lo militar y Antonio lo hace más bien para divertirse y pasar un buen momento.
- ¿Qué cosas deberá aprender su hijo para poder triunfar en esta actividad?
- Creo que en el vuelo, como en muchos otros deportes, agilizás los instintos y tenés que estar siempre un paso adelantado. Acá hay que estar siempre un paso delante para volar aunque también esto sirve para la vida y cada situación por la que pasa el ser humano.
- ¿Los alumnos saben de su pasión por la aviación o no se habla del tema en clase?
- En realidad en el aula no cuento nada. Estimo que después del evento en La Movediza se habrán enterado de esta pasión que tengo. Trabajo en una escuela en De La Canal y en la Escuela Técnica con adolescentes.
- ¿No le ha salido alguna vez algo relacionado a su otra actividad en plena clase?
- Cada tanto algo me sale de la parte aérea porque los juegos matemáticos apuntan muchas veces a cálculos de rumbos, distancias, tiempos y combustibles. Siempre intento ser un profesor más aunque cuando los alumnos se empiezan a enterar de lo que hago, intentan llevar la charla hacía los juegos aéreos.
- ¿Cómo tomaría su profesión como docente?
- A mí me sirve sinceramente para disfrutar mucho ya que no apunto a que aprendan matemática sino a que tengan capacidad de pensar. Mientras mejor capacidad de pensar tengan, la vida les será más sencilla y es un desafío muy importante de la escuela.

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