29 de junio de 2008
La ciudad tiene grandes personalidades y gente que, por una u otra actividad, ha quedado muy involucrada con la sociedad en general por distintas situaciones. Eduardo Aldasoro, a consecuencia de su trabajo como profesor de educación física, en el colegio San José y la escuela Granja, supo ganarse el respeto y cariño de muchos tandilenses.
A esta altura de su vida, este docente muy carismático, sigue con la misma constancia y entusiasmo que en sus inicios. Es una de las personas más reconocidas de la ciudad, sus distintos proyectos lo han llevado a relacionarse con mucha gente, la que tiene los mejores recuerdos de este reconocido dirigente local.
En cuanto a la política siempre estuvo vinculado a la Unión Cívica Radical, estando en parte del proyecto inicial del actual intendente Miguel Lunghi pero con un paso durante la gestión de Julio José Zanatelli. Su frontalidad y carisma le permitieron ser una persona muy querida en ese duro ambiente.
Sin embargo, en el club Independiente, fue uno de los pilares en el resurgimiento del básquet tandilense hace varias décadas. Es una persona autorizada para analizar el deporte, los jóvenes, la política lugareña y también poder repasar su extensa trayectoria que lo tuvo como protagonista en los distintos emprendimientos que lo tuvieron como eje.
Eduardo Aldosoro aceptó la entrevista con La Voz para recorrer toda su vida. De manera muy amable, en una semana especial porque está a cargo del Torneo Zonal de básquet de Cadetes que comenzó ayer y culminará hoy, llegó a la redacción para contar sus vivencias y recalcó que “todo esto arrancó en 1957 después de estar en Independiente. Por aquel entonces vinieron muy buenos jugadores a la Base Aérea y el club los agarró a todos. Durante varias temporadas se quedaron en la institución y realmente fueron épocas brillantes porque había una muy buena combinación de deportistas”.
Usted es oriundo de Gonzáles Cháves, ¿cómo se da su llegada a Tandil de tan chico?
- De muy chico junto a mi familia nos tuvimos que venir a esta ciudad porque a mi hermano le detectaron una enfermedad y le recomendaron que lo mejor era tratarla en Tandil. Por razones de distancia, llegamos hasta aquí aunque mi padre se había quedado en nuestro pueblo porque tenía que seguir trabajando con el campo.
- Inmediatamente comienza su vínculo, de niño, con el Colegio San José…
- Mi madre, que había sido pupila en el Colegio de la Sagrada Familia en Benito Juárez, entendió que lo mejor para mi educación era concurrir al Colegio San José. En cuarto grado ingresé a esa institución y después la vida me volvió a dar la oportunidad de continuar en ese querido establecimiento educativo pero desde otro lugar como lo es la docencia.
- ¿Qué recuerdos le han quedado de la infancia en Tandil?
- Nosotros vivíamos en una casa en Garibaldi al 600 y en aquella época había muy pocas casas y el resto eran terrenos baldíos. Nuestro afán era de salir a jugar hasta tarde en los potreros, aunque mi madre no era lo que quería, pero ella siempre me inculcó que tenía que ser una persona de bien y estudiosa. En la esquina de casa, estaba el Hotel Colón y vivía gente con la cual compartíamos los mismos gustos, sin importar la edad porque todos jugábamos juntos.
¿Entonces me imagino que su madre tendrá que ver en su llegada al club Independiente?
Claro que sí. Ella siempre quería lo mejor y realmente fue muy inteligente cuando eligió la opción de enviarme al club Independiente para empezar a practicar activamente el deporte. Mi madre fue una figura muy importante en mi vida para que yo pudiera aprender por que camino ir en esta vida. En aquella época la sede de Independiente era en Alem 569.
- ¿De qué forma comienza a involucrarse en el trabajo vinculado al deporte?
- Era un jugadorcito de segunda división ya que Independiente tenía muchos jugadores, de una gran calidad. Con el correr de los años empecé a ser el entrenador de básquet, aunque sin un nombramiento oficial, hasta que a los 21 años cuando Agustín F. Berroeta era el presidente decidió designarme como técnico de esa disciplina. Realmente fue algo muy importante porque era muy joven y era un desafío muy lindo que se me presentaba.
- Hay una anécdota muy interesante de la forma que usted comienza a dar clases de básquet, ¿la podría recordar?
- Resulta que un día me agarra Gabriel García Lunghi que era un dirigente y me pide que le de una mano con los chicos en básquet por unas dos semanas. La verdad que me quedé sorprendido y no entendí los motivos por los cuales me elegían a mí. Mis conocimientos no eran muchos pero me animé y comencé a enseñar lo que sabía, aunque siempre les dije que seguramente los chicos como llegaban, se volverían a ir a sus casas porque se iban a aburrir llegado un momento.
- ¿Cuáles fueron los argumentos para que se decidieran por darle la confianza que venía pidiendo desde hace un tiempo atrás?
- Realmente tuve la fortuna que hasta ese momento las cosas salían muy bien, debido a que teníamos una gran cantidad de chicos que jugaban muy bien. Por aquel entonces habíamos logrado los campeonatos preparación y los organizados por el club Excursionistas, en su vieja cancha al aire libre, y Ramón Santamarina.
- El fútbol era otro deporte que acaparaba mucha gente, ¿qué cosas hacían que la gente se volcará por el básquet como otra actividad que comenzaba a expandirse?
- El básquet había vivido momentos malos y lentamente estaba progresando con mucha convicción. Un suceso que sirvió muchísimo fueron los enfrentamientos entre Unión y Progreso e Independiente debido a que habían despertado un gran entusiasmo en la ciudad ya que se medía como una confrontación del centro de la ciudad con Villa Italia.
- Paralelamente a esta realidad con el básquet, ¿cómo se las ingeniaba para poder cumplir con su familia y el trabajo particular?
- Yo por momentos hacía de todo. Trabajé desde muy chico en la casa Usandizaga, teniendo como gerente a Saúl Fernández Tasende y también luego comencé mis estudios que eran afuera y tuve que hacer muchos viajes. La verdad que fue una experiencia muy linda la que me tocó vivir por aquel entonces, cuando empezaba a dar mis primeros pasos en la docencia. Estoy más cerca de dejar que de empezar pero lo entiendo y vengo meditando desde hace un tiempo.
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