3 de agosto de 2008
A los 18 años, después de soportar las lógicas cargadas de sus amigos y realizar un curso de árbitros empezó una carrera que, una década más tarde, lo desembocaría en la primera división del fútbol argentino. Hoy, a los 28 años, ya con una familia formada, Jorge Ignacio Baliño también se desempeña en el Cuartel de Bomberos, lugar al que ingresó a principios de 2006.
Sus dos pasiones han ido creciendo notoriamente y en forma paralela ya que en pleno auge de ambas profesiones, el tandilense se iba consolidando en el referato y hacía sus primeras armas en el Destacamento de Bomberos, ubicado en Alem al 400. Hoy vive una realidad muy auspiciosa, que deberá continuar para seguir cumpliendo sus metas.
Sus días pasan entre las jornadas en el Cuartel de Bomberos, por la mañana y luego los entrenamientos diarios que se adecuan según las responsabilidades que tiene como padre de familia. Igualmente siempre encuentra el espacio adecuado para poder cumplir con el plan de trabajo físico.
Hace pocos días regresó de Mar del Plata, ciudad en la cual rindió exámenes junto al resto de los árbitros de la zona. Las pruebas fueron de cara a la próxima temporada de las máximas categorías del fútbol argentino que arrancará en días. Por suerte para Baliño, en su trabajo particular le dan la posibilidad para cumplir con las dos actividades: bomberos y árbitro.
En un alto de su jornada laboral, el árbitro aceptó el diálogo con La Voz para repasar una vida bastante inusual, entre el fútbol y las mangueras y camiones cisternas que hay en el cuartel ubicado en Alem.
En el arranque de la entrevista manifestó que “mis inicios como árbitro se dan cuando tenía 18 años. Todo comenzó medio en broma ya que me gustaba el fútbol pero me encargaba de mirarlo por televisión. Por aquellas épocas jugaba al rugby y mis amigos en cambio practicaban fútbol en los distintos clubes de la ciudad. Salió la posibilidad de hacer el curso y les dije que lo iba a hacer para dirigirlos a ellos en el futuro”.
- ¿Quien lo ayudó para comenzar a dar los primeros pasos en el arbitraje?
- Por aquel entonces, cuando era un adolescente, iba semanalmente a jugar al fútbol 5 al club Jorge Newbery. Una vez me escuchó Jorge Quintana, que era el presidente del Colegio de Arbitros de nuestra ciudad, y me invitó a participar. Por suerte me enganché en 1998 y al año siguiente nos probaron dirigiendo en un torneo que se desarrollaba en el estadio San Martín para las categorías más chicas. Con el tiempo me fueron llenando la cabeza los más grandes que podía llegar a tener posibilidades y eso me entusiasmó mucho más.
- ¿Tenía una vocación familiar para esto o solo era una inquietud suya hacía el referato?
- Fue más que nada una casualidad que fue llevando a todo lo que me está pasando en la actualidad. La verdad que es algo maravilloso que trato de disfrutar diariamente porque es para lo que uno hizo tanto esfuerzo.
- Usted practicaba rugby de chico, ¿suena extraño que sin practicar fútbol terminara dirigiendo?
- Jugaba al rugby de chico por una cuestión de que mis amigos lo practicaban y fui. Igualmente siempre me agradaba ver todo tipo de deportes y como buen argentino seguía constantemente todo lo que sucedía en el fútbol.
- ¿Siempre tuvo como meta que el arbitraje fuese parte de su vida?
- Es como todo porque uno siempre quiere llegar a lo más alto. Tal vez nunca me imaginé que todo se diera tan pronto ya que uno tiene ganas pero jamás se imagina llegar a primera división tan rápido. En el principio de mi carrera, aquí en Tandil, no esperaba esto pero después a medida que vas superando obstáculos te proponés nuevas metas.
- En la actualidad, en su vida tiene otra profesión que es la de bombero, ¿cómo hace para llevar adelante dos actividades que son muy particulares?
- Es algo extraño pero tengo la fortuna que en el cuartel no me ponen obstáculos para poder continuar con mi carrera como árbitro profesional. Se dan dos situaciones raras pero lo disfruto con mucho orgullo ya que en todo momento me han ayudado desde mis amigos hasta mis compañeros de trabajo.
- ¿En caso de tener que elegir por una de las dos tareas que cumple con cual se quedaría?
- Si tendría que quedarme con alguna de las dos, sin dudas que me quedaría con el arbitraje porque siempre fue mi aspiración. Obviamente que en caso de elegir optaría por esta situación, pero es muy meritorio que en el cuartel colaboren en todo momento y no pongan palos en la rueda para que pueda seguir trabajando.
- Con tantos viajes por su vocación y turnos de trabajo muy largos por pertenecer al cuerpo de bomberos, ¿el aporte de la familia termina siendo fundamental para apoyarlo en cada emprendimiento?
- Mi esposa me banca en todo momento y mis viejos, al igual que mis hermanos, siempre me ayudan. El apoyo de mi mujer es muy importante debido a que es la que más sufre cuando recibo críticas o me encuentro de viaje.
- ¿Usted sigue sorprendido por lo corta que ha sido su carrera y lo ascendente que fue la misma?
- Siempre digo que lo mío todo fue muy rápido por distintas situaciones, ya que en el arbitraje se dieron algunas cosas que a los jóvenes nos favorecieron mucho. Con otro panorama, tal vez hoy todavía no estaría dirigiendo la primera división del fútbol argentino.
“Es feo llegar a un incendio y encontrar una familia que lo perdió todo”
Desde principios de 2006, Jorge Ignacio Baliño se desempeña en el cuartel de Bomberos de nuestra ciudad. En aquel momento, el árbitro se encontraba dirigiendo en el plano local y también estaba dando sus primeros pasos en cotejos de B Nacional.
El gran responsable de esta chance fue su padre ya que “es el presidente de la Asociación Civil Llama” que es la que ayuda a los bomberos. El ya sabía que se abría la inscripción, me anoté y comencé. Cuando estaba haciendo el curso de policía me llegó la posibilidad de firmar contrato con AFA. Desde ese entonces se fueron dando las dos carreras de manera paralela ya que ingresé en el cuartel y a su vez tuve mayores oportunidades en B Nacional”.
- ¿Han sido carreras paralelas con algunas similitudes?
- Fueron corriendo casi paralelas las carreras debido a que cuando arranqué con los bomberos me empiezan a dar la chance en AFA. La verdad que es muy lindo que ambas situaciones se hayan ido dando de esta manera, porque tuve la ocasión de disfrutar al mismo tiempo por nuevas sensaciones que empezaba a tener en mi vida a partir del trabajo particular y del arbitraje.
- ¿Se llevó muchas sorpresas en su trabajo como bombero?
- Hay situaciones que realmente son penosas. Siempre digo que trabajo con la desgracia ajena y que tal vez la mejor guardia es en la que no pasa nada, pero muchas veces es lamentable encontrarse con situaciones feas cuando llegás a un accidente. Es feo llegar a un incendio y encontrarte con una familia que perdió todo. Uno tiene que trabajar y tratar de consolar a todos para ayudar en lo que sea posible.
¿ La misma contención que debe tener en un campo de juego con un futbolista, a veces la tiene que tener con una familia después de un incendio?
- Hay veces que sí, aunque la situación en un incendio es muy fea y uno desde este trabajo de bombero tiene que estar para lo que sea necesario. A nosotros nos toca este laburo y lo hacemos con mucho orgullo.
- Con sus compañeros de trabajo del cuartel, ¿existen las bromas lógicas para que les de una ayuda desde el arbitraje a sus distintos equipos por los cuáles simpatizan?
- Es algo lógico porque hay hinchas de todos los clubes, pero soy un agradecido de todos ellos que siempre me apoyaron en todo momento. Igualmente siempre se portan diez puntos, preguntan por mis partidos como así también que me toque arbitrar al equipo de los cuales son hinchas para hacer algún comentario.
“Tuve buenos arbitrajes hasta el momento”
Hace muy poco tiempo tuvo la oportunidad de hacer su debut oficial en la primera división del fútbol argentino. En esa oportunidad le tocó controlar un encuentro correspondiente a la última fecha del Apertura entre Argentinos Juniors y Gimnasia y Esgrima La Plata.
El tandilense a la hora de definirse como árbitro explica que “uno trata de ser siempre uno mismo, aunque inconscientemente siempre se trata de sacar las mejores cosas de los restantes colegas. Mi personalidad es como soy en la vida, ya que soy una persona seria dentro y fuera de la cancha. Siempre trato con respeto al jugar, sin bromas para que todo sea más tranquilo”.
- ¿Cómo analiza lo que le ha tocado dirigir hasta el momento en primera división?
- Considero que tuve buenos arbitrajes hasta el momento y se han dado algunas situaciones que pueden ser criticables dentro de la cancha. Siempre me fui conforme después de arbitrar en la máxima categoría del fútbol nacional.
- Ha visto muchos jugadores a lo largo de su carrera, ¿cuál es el que más lo sorprendió por sus condiciones dentro de una cancha?
- Me acuerdo de Damián Escudero el jugador de Vélez que el día que lo dirigí la rompió. Después he visto muy buenos jugadores, pero ese volante que después se fue al fútbol de Europa realmente marcaba la diferencia.
- A medida que va dirigiendo en categorías más importantes, ¿en donde observa las mayores diferencias?
- Se ve de primera división al Nacional B en muchas cosas, desde lo físico hasta los recursos de los futbolistas ya que técnicamente hay grandes diferencias, en los pases, cambios de frente y definiciones. La infraestructura es otro dato que marca muchas diferencias.
“Nunca en una cancha tuve miedo”
En otro tramo de la entrevista, Baliño se refirió al trato con los simpatizantes y sostuvo que en algunas ciudades del país, por demás futboleras, lo han reconocido por ser árbitro y haber dirigido al equipo de esa localidad.
El referí tandilense expresó que “en Rosario me reconocieron cuando salí a pasear por el centro, pero es algo lindo. Uno se pone contento cuando lo reconocen por haber dirigido a sus clubes”.
- ¿Tuvo alguna otra situación atípica con algún hincha?
- Una vez el taxista que me llevaba de Retiro a Ezeiza era fanático de Tigre y justo yo había dirigido a ese elenco con Vélez y me decía que le iba a comentar a sus amigos que había estado con el árbitro del encuentro. Por suerte nunca tuve problemas con ningún hincha en todo el tiempo que llevo en esta profesión.
- ¿El hincha cambia a medida que van escalando las divisionales del fútbol argentino?
- Por ejemplo en los Torneos del Interior, al ser equipos más amateurs, los hinchas no se involucran tanto porque les da lo mismo ganar o perder. En un Argentino A, cuando San Martín de Tucumán asciende al Nacional B, le tocó eliminar a Guillermo Brown en Puerto Madryn. En esa ocasión la salida de la cancha fue bastante complicada ya que hubo invasión y uno de mis asistentes (Facundo Díaz) recibió una patada cuando nos íbamos por el túnel.
- ¿Nunca tuvo miedo dentro de una cancha?
- Nunca en una cancha tuve miedo, pero a veces hay situaciones que son feas y el responsable es uno, porque es la autoridad máxima. Pero uno se da cuenta que hay cosas que son parte del folklore del fútbol en cuanto a los insultos o cargadas que se pueden recibir.
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