7 de junio de 2009

Locales

Locales. REPORTAJE: Mario del Miguel y su amor por la guitarra

La historia de Mario Del Miguel es bastante particular y tiene muchas cosas que la hacen especial. Nació en Salta, pero desde muy joven se instaló junto a su familia en Tandil, ciudad que lo marcaría, más allá de su alma nómade.
Sus primeros años los pasó en el norte del país, donde vivía junto a sus padres. Su familia trabajaba en un circo, motivo por el cual Del Miguel viajaba permanentemente por distintas localidades del país.
En una de sus visitas a nuestra ciudad, se quedó definitivamente a vivir aquí. De inmediato sus gustos por Villa Italia lo fueron atrapando. Además con el correr del tiempo se fue haciendo de muchos amigos.
El amor por la guitarra se fue dando lentamente. Cada vez que veía a alguien con ese instrumento le pedía consejos y aportes para poder continuar aprendiendo. Pese a que nunca estudió ni se perfeccionó, fue uno de los grandes maestros que tuvo la ciudad y la zona. Mirando y escuchando fue aprendiendo, a partir de una vocación que le permitió recorrer el mundo.
La música le dio infinidad de amistades como también la oportunidad de realizar numerosos viajes. Desde su primera salida al exterior cuando trabajó en México, hasta su reciente paso por España, se dieron muchas historias.
Sin embargo, la vida lo llevó a radicarse por más de treinta años en Europa. Allí quedó el resto de su familia y él se encargó de regresar a Tandil para continuar con su profesión y triunfar al lado de un gran amigo: Miguel Ferragine.
Desde hace un tiempo, se encuentra trabajando todas las semanas en el Casino de Tandil. En ese lugar hace un show muy particular, junto al maestro Miguel Ferragine, para quien no tiene más que palabras de elogio.
Nuestra ciudad lo recibió con el mismo cariño que lo albergó en sus primeros pasos como guitarrista. Ahora la historia es muy distinta aunque el objetivo es el mismo que en el momento de comenzar con la actividad. Del Miguel sigue buscando cautivar a cada uno de sus seguidores que lo van a ver en cada espectáculo.
Todas las semanas viaja a Capital Federal por distintos compromisos, pero ya está radicado en Tandil, donde tiene una agenda cargada de actividades. Su profesión le dio grandes posibilidades de conocer otras culturas e ideas. En esta nota, el salteño cuenta todas sus vivencias.
"Vengo de vivir mucho tiempo en España, en una ciudad que se llama Elche. Es una localidad bastante popular porque ha tenido durante mucho tiempo el equipo de fútbol en la primera división", explica Mario Del Miguel.
- Vivió en muchos lugares, ¿qué experiencias fue tomando de cada ciudad por las que paso?
- Vine a Tandil con 20 años. Nací en un circo de Salta, allí estuve durante los primeros años de mi vida. Era un poco de todos lados pero tuve la suerte que me fue bastante bien en lo que hice. Empecé en una orquesta cuando eran furor los bailes diarios.
- ¿Se siente un poco de todos lados, teniendo en cuenta que residió en muchas ciudades?
- Es una linda sensación la que tengo, ya que en Tandil era muy conocido y cuando volví, después de faltar por más de treinta años, la gente me saludaba en la calle. En cambio, en España es muy diferente porque sos uno más. Cuando llegué a Europa me volvía loco cuando me cruzaba con un argentino ya que no era común verlos por allá.
- ¿En algún momento siento el desarraigo?
- La verdad que no me costó la adaptación. Ahora quizás extraño a mi familia que se quedó en España, porque tengo a mis seres queridos y varios amigos que fui haciendo con el tiempo.
- ¿Cuál fue el motivo que lo llevó a abandonar el país?
- Estaba tocando acá en Grisby y creo que era el mejor lugar que había; en ese momento contó con un éxito total y un gran acompañamiento de los tandilenses. Inicialmente me tocó irme a México pero había que ser artista para poder triunfar y hoy es distinto porque cualquier persona se sube a un escenario. Me fui acompañado de un gran amigo que vivía en Buenos Aires y no dudé en emigrar.
- ¿Qué recuerdos tiene de su fugaz paso por México?
- Fue una linda oportunidad y yo ya era un poco nómade por todo el tema del circo. Fui creyendo que al no tener el público de Tandil me podría ir bien o mal, pero jamás pensé tener el éxito que tuve posteriormente. Igualmente me volví para acá después de estar un tiempo porque surgió un problema.
- ¿Cuánto tuvo que ver su padre en la decisión de irse al exterior?
- Se encargó de convencerme. Me dijo que en nuestro país vendrían tiempos malos. En un primer momento me costó decidirme, porque me estaba yendo muy bien. Cuando apareció la chance de irme a España ni lo dudé y viajé con la familia por un tiempo que al final terminaron siendo casi cuarenta años.
- ¿Llegó en el momento justo a España?
- Creo que soy de las personas que arribaron en el momento justo a Europa. Fundamentalmente porque en aquella época no había tantos extranjeros como pasa en estos momentos. Antes era muy difícil poder encontrarse con otro argentino. Sin embargo, en estos últimos años, la historia fue distinta y era complicado encontrar españoles porque estaba lleno de argentinos.
- ¿De qué manera se va insertando en la música?
- La oportunidad se da a partir de conocer a un grupo que andaba muy bien y que se llamaba Don Vito. Ellos me preguntaron si quería entrar en la orquesta y ahí nomás aceptó ingresar al grupo. Eran épocas muy lindas porque la música en directo era algo impresionante.
- ¿Cómo podría calificar la experiencia que tuvo en Europa?
- Me tocó estar en España, Austria, Dinamarca, Noruega, Finlandia y Suecia. Estuve durante algunos años en el casino de Montecarlo y realmente se valora demasiado al artista. Allá, como en Madrid y Barcelona, se puede triunfar tranquilamente.
- ¿España es un país con tantas oportunidades como se ve desde acá?
- Está bien posicionado aunque ha caído un poco pero estaba muy por encima del promedio normal. España venía de maravillas y cuenta con un turismo que está muy bien posicionado y es de lo más económico de Europa.
- ¿Se encontró con muchos músicos argentinos en el viejo continente?
- Allí me encontré con Luis Salinas que es un excepcional guitarrista argentino. Tal vez si este músico iba hace veinte años a Europa, la historia hubiese sido distinta ya que tenía un talento maravilloso. En cambio ahora es más duro, pero igualmente está haciendo muy bien las cosas.
- Al volver a Tandil se reencontró con Miguel Ferragine, ¿cómo puede definir la dupla que hacen?
- Lo que nos pasa con Miguel Ferragine es algo increíble porque trabajamos en el Casino haciendo algo muy valioso. Mientras que los fines de semana estamos en Antic que en cuanto a la oferta musical es uno de los mejores lugares y puede aguantar grandes músicos.

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