2 de agosto de 2009
Claudia Castro después de luchar y encontrarse con distintas circunstancias adversas a lo largo de su vida, con mucho esfuerzo se consolidó en su trabajo.
Luego de realizar sus estudios secundarios, se fue a probar suerte en la Universidad de La Plata, pero a los tres años tuvo que regresar a Tandil por un inconveniente familiar que le impidió continuar su carrera.
Una vez instalada en nuestra ciudad, comenzó a formarse estudiando teatro y posteriormente se dedicó a la docencia. Tuvo grandes referentes que cooperaron en el crecimiento laboral.
Desde los 18 años que milita en la Unión Cívica Radical y hoy conduce la Dirección de Cultura del municipio comandado por Miguel Lunghi.
“Nací en Tandil, pero viví en Fulton hasta los 6 años. En ese momento volví a la ciudad para realizar mis estudios primarios en la escuela 34. La secundaria la estudié en Normal y cuando me recibí tuve la posibilidad de irme a la facultad en La Plata. Allí estudié Derecho y Periodismo por espacio de casi tres años, pero lamentablemente me tuve que volver porque mi padre se enfermó y las cosas sufrieron una modificación”, arranca comentando la actual directora de Cultura, Claudia Castro.
- ¿A que se dedicó en su vuelta a Tandil?
- Trabajé durante cinco años en el Registro Civil y en la década del 90 comencé con la carrera de teatro en la Universidad. Traté de hacer algo que me gustara después de no haber podido continuar con mis carreras en La Plata. De esa manera empecé a vincularme con esta actividad que realmente me apasiona.
- ¿Con que objetivos ingresé a estudiar la carrera de Teatro?
- Nunca me imaginé que me iba a encantar la docencia y rápidamente hasta tuve la posibilidad de dar clases, junto a Mario Valiente. De esa forma arrancó lo mío vinculado a la docencia y siempre agradezco a todo lo que me dieron todos mis profesores porque realmente cooperaron demasiado en mi formación. Llevo más de quince años como docente.
- ¿Qué resignó al no poder estudiar en La Plata?
- Las cosas suceden, aunque uno las pueda torcer más o menos. Quizás podría haber hecho la carrera de Derecho de manera libre aunque no lo puede hacer. Con el periodismo hice varias cosas en la ciudad y creo que escribir es una de las cosas que más me fascina en la vida. Igualmente en la carrera de periodismo pude hacer la parte de radio y gráfica aunque me faltó lo televisivo.
- ¿Qué fue lo que más la atrapó de sus primeros trabajos en teatro y cultura?
- A mí me inquietaba mucho estar al tanto de todo lo organizativo y aprendí muchas cosas allí. Rubén Betbeder fue una de las personas con las que trabajé y de la cual más aprendí. El me invitó a acompañarlo en la parte de producción en un programa de televisión que hacía. Por ese lugar pasaron grandes figuras de la cultura y el arte.
- ¿Rubén Betbeder fue una de las personas más influyentes para su carrera?
- Después que se terminó el programa de TV continuamos trabajando juntos. Lo ayudaba en la parte de organización de eventos relacionados a lo cultural. En 1999 cuando a él le ofrecen la Dirección de Cultura, no sabía bien que hacer ya que ideológicamente no pertenecía a los ideales del intendente Julio Zanatelli.
- ¿Cuando los actores tandilenses no querían ir a las competencias regionales, esa situación también la marcó laboralmente?
- Nosotros no queríamos ir a Mar del Plata, a un teatro que estaba en el cuarto piso y que realmente convocaba muy poca gente; prácticamente actuábamos para el jurado y esta situación la manejó Rubén Betbeder quien me dijo que me tenía que hacer cargo yo debido a que andaba muy bien en lo teatral. Después de varias vueltas acepté la decisión y sumamos a Analía Ríos al equipo de trabajo que tenía que armar en julio el teatro en Tandil.
- ¿Eso le abrió otras puertas para continuar creciendo en esta actividad?
- Cuando terminamos, la gente de la Comedia de la Provincia se entusiasmó porque trabajábamos a sala llena a las 9 de la mañana. Después de esa experiencia se preguntaban como podía ser que Tandil no tuviese un teatro y luego de un par de charlas aparece la posibilidad de recuperar más rápido el teatro y comienza a tomar forma este sueño. En mayo de 2001, con Víctor Laplace como protagonista, queda inaugurado y realmente fue un suceso maravilloso.
- ¿Con el teatro inaugurado cómo continuó su historia en esta área tan apasionante?
- Rubén Betbeder me ofreció abocarme más de lleno en esta actividad. En aquella época la Dirección de Cultura tenía 30.000 pesos de funcionamiento y las cosas que estaban fuera de ese presupuesto, las teníamos que generar con Analía (Ríos) a partir del apoyo del sector privado. Igualmente, desde mi punto de vista, el Estado debe tener un criterio muy amplio para poder sostener tanto la cultura como la educación que son dos pilares muy importantes.
- ¿Empezó a trabajar en lo que era la coordinación general del Teatro del Fuerte?
- Hacíamos de todo desde vender las entradas, hasta poner las sillas y pegar los afiches. También seguí dando clases en la Facultad y en el 2003 trabajé en la campaña de Lunghi como candidato a la intendencia. Ese año decidí aflojar un poco ya que tenía un hijo chico y me dediqué un poco más a él. A su vez concursé el cargo de la Coordinación de Extensión en la Facultad y continúe durante un tiempo en ese trabajo haciendo algo de gestión cultural.
- ¿Qué herramientas necesitaban para poder hacer una buena tarea como directora de Cultura?
- Siempre sentía que necesitaba herramientas más profesionales para poder trabajar en la gestión debido a que no se puede improvisar en áreas como la de Cultura. No es lo mismo ser actor cultural que administrar esta área. Veía que el estado no tenía demasiados recursos humanos formados para todo esto y lo hablamos con Rubén Betbeder y junto a Analía Ríos hicimos un postgrado en gestión cultural, patrimonio y turismo.
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