6 de septiembre de 2009

Locales

Locales. REPORTAJES: Demetrio Brutti: Pionero de las motos y bicicletas

Hace poco más de un mes cumplió 88 años y pese a la edad se sigue manteniendo con la misma vitalidad que tenía en las épocas cuando trabajaba junto a su padre y su tío. Demetrio Brutti cuenta con una historia que tiene ribetes muy atractivos.
Nació en Italia pero muy rápidamente, en plena infancia, su familia decidió dejar Europa y buscar nuevos horizontes. Hacía poco tiempo que había culminado la primera guerra mundial y por el miedo que eso causaba entre sus seres queridos, decidieron emigrar y buscaron llegar a la Argentina.
Inmediatamente gran parte de la familia se afincó en Tandil, aunque su padre volvió un tiempo más a Italia, para que posteriormente regresará de manera definitiva.
Siempre tuvo mucha vocación por la mecánica aunque al no poder irse a estudiar se inclinó por trabajar junto a su padre. De a poco fue sumando conocimientos muy importantes que le permitieron ganarse un lugar privilegiado en la empresa.
En 1949 contrajo matrimonio con Irma Blottner que es de familia alemana. Con más de sesenta años de convivencia formaron una gran familia. De ese amor nacieron: Mabel, Carlos, Miguel y Enzo Juan. Hoy se agrandó la familia porque ya se incorporaron los nietos y un bisnieto. Demetrio Brutti logró lo que cualquier persona desearía, tener una familia muy unida, destacarse en su actividad y obtener el reconocimiento de los tandilenses.
A lo largo de su trayectoria comercial pudo hacerse de muchos conocidos y sus buenos trabajos le permitieron formar parte de la cámara empresaria y ser la máxima autoridad por espacio de una década. En la actualidad, ya retirado, los nuevos empresarios lo llamen frecuentemente para invitarlo a las charlas y pedirle consejos.
Pese a su edad sigue muy activo. Se levanta todas las mañanas y ya comienza con una rutina que incluye el desayuno con su esposa, los trabajos en el taller, las salidas a hacer los mandados para la casa y la infaltable recorrida por el barrio que lo depositará en la casa de su hermano con quien siguen teniendo un gran vínculo, pese a que Demetrio ya abandono la actividad.
Nació el 28 de julio de 1921, en un pueblito Alpino, en Italia. El 23 de enero de 1927 llegó a Tandil con el resto de su familia y realizó sus estudios en el colegio San José a partir de 1929. Egresó en ese establecimiento educativo y, a pesar de ser extranjero, en los siete años que permaneció en esa entidad recibió premios de honor.
Con muy buena predisposición aceptó la invitación de La Voz para repasar toda su trayectoria que por cierto es muy amplia. De muy buen ánimo y con intensiones de contar su historia, Demetrio Brutti recibió a este diario en su domicilio particular.
"Empecé a trabajar en el taller, en los ratos libres, con mi familia ya que éramos muy unidos. Mi padre tenía una pequeña chacra en Italia pero como acá no consiguió tierra, pudo hacer algo relacionado a lo artesanal. Mi madre era una santa mujer que nos cuidó a todos y jamás la escuche decir una mala palabra", arranca explicando Demetrio Brutti.

LA FAMILIA
- ¿De qué manera estaba compuesta su familia?
- La familia estaba conformada en aquel momento por mis padres, mis tíos y los dos hijos que vinieron de Italia y otros que nacieron en Tandil. Además vinieron mis abuelos desde Europa y éramos un grupo muy grande.
- ¿Cuáles fueron los motivos para dejar Italia y venirse a la Argentina?
- La razón principal era dispararle a las guerras y yo nací un par de años después de la guerra. Mi padre se casó en 1920 y al poco tiempo nací y luego nos fuimos y desembarcamos en este país que nos abrió sus puertas.
- Como buen italiano, supongo que su nombre tiene mucha historia…
- Mi nombre proviene del primer muchacho del pueblo y era una ciudad linda, pintoresca. Mi familia había decidido ponerme otro nombre pero mi padre, en el camino al registro civil, en lugar de Osvaldo me puso Demetrio porque al primer chico que murió en la guerra le habían dicho que nadie lo recordaba. Entonces se decidió modificarlo y cuando le contó a mi madre, ella se puso muy feliz porque era un nombre agradable. A raíz de este chico que falleció en la guerra se da origen a mi nombre.
- ¿Tuvo la oportunidad de regresar a su país de origen en algún momento?
- Recién pude volver a Italia en 1994 por única vez. En esa oportunidad estuve con mis familiares y conocí a la mayoría que tienen la misma edad que yo. Estuve recorriendo muchas cosas, a pesar de que es un pueblo chico. Además en ese viaje visite a mi hijo que esta trabajando allá porque es ingeniero.
- Una vez que termina el colegio, ¿tuvo la posibilidad de seguir estudiando?
- No pude ir al secundario en aquellas épocas y tampoco pude estudiar la parte mecánica que era la vocación que más me llamaba la atención. En la artesanía siempre estuve metido, ya sea con las bicicletas o las motos. Es el día de hoy que sigo haciendo algo con la artesanía de la afilación.
- ¿Cómo empieza a trabajar junto a su padre y su tío?
- Al egresar del colegio me puse a trabajar definitivamente. En esa época, en 1934, compramos el primer lote de terreno sobre la avenida España. Tuvimos la fortuna de recibir un crédito del Banco Comercial de Tandil y empezamos a trabajar. Con nuestro esfuerzo y sacrificio pudimos ir pagando ese préstamo.
- Usted se caso aquí también, supongo que ese ha sido otro de los momentos inolvidables que guarda en su vida…
- Me case en 1949 con Irma Blottner que es de familia alemana. Pasaron más de sesenta años juntos y tenemos cuatro hijos y una familia excelente. Mabel es profesora de San José. Carlos es Ingeniero especializado en comunicaciones satelitales y recorrió todo el mundo. El tuvo la fortuna de estar trabajando en infinidad de país. Miguel estudio en La Plata y actualmente esta trabajando en una fábrica de películas. Mientras que Enzo Juan es el más chico y es ingeniero electricista. Ellos nos han dado muchos nietos y hasta tenemos un bisnieto. La familia creció mucho y realmente no nos podemos quejar con mi esposa de las personas que hemos ido formando.
- Este trabajo le dio muchas posibilidades, una de ellas fue cuando ingresó a la Cámara Comercial e Industrial…
- Fue algo muy lindo porque tuve una experiencia muy interesante. Luego fui presidente por espacio de 10 años como presidente de esta entidad y, es el día de hoy, que sigo yendo a la Cámara porque me llaman y me piden consejos. Tengo una buena relación con los comerciantes que la fui adquiriendo con el tiempo.
- Usted una vez alejado de la actividad, ¿se jubiló o siguió trabajando?
- Cuando ya me aleje del trabajo familiar comencé a hacer mi propio camino porque soy una persona muy activa y que no puede estar sin hacer nada. Por necesidad decidí construirme mi propio taller haciendo algo artesanal porque a mí me gustaba mucho la mecánica y hago algunos trabajos de afilaciones.
- ¿El taller que tiene le permite seguir estando vigente como en las viejas épocas?
- Me sirve mucho el taller que tengo en casa para estar entreteniendo y hacer algo continuamente debido a que después de tanto tiempo de trabajo a uno le cuesta ir desligándose. Muchas de las máquinas que tengo las hice yo mismo y eso ha sido una gran alegría.

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