26 de julio de 2009
Desde su llegada a Tandil, su vida comenzaría a dar un gran giro. En aquella época el tenis tenía muy pocas canchas y no era tan practicado como en la actualidad, en la que tiene grandes referentes surgidos de nuestra ciudad.
Raúl Pérez Roldán es uno de los grandes impulsores del tenis en esta localidad. Su trabajo, constancia y dedicación le permitieron ser el pionero de un deporte en el cual hoy se destacan figuras como Juan Martín Del Potro, Juan Mónaco, Máximo González, Diego Junqueira y hasta el propio Mariano Zabaleta.
Como entrenador llevó a la ciudad a los primeros planos mundiales. Sus hijos forjaron una gran carrera, aunque por distintas circunstancias, tuvieron que abandonarla siendo muy jóvenes. Igualmente no fueron los únicos entrenados por Pérez Roldán. Franco Davin, actual coach de Del Potro, vivió por espacio de seis años en la ciudad y recibió las indicaciones del legendario entrenador.
Su trayectoria en el tenis no sólo se limitó a la formación de jugadores, fue y es actualmente, formador de formadores ya que tuvo la responsabilidad de ir moldeando a más de treinta profesores entre los cuales se destacan: Marcelo Gómez, Mario Bravo, Eduardo Infantino, Daniel Panajoti, Daniel Spath, Jorge Garzón, Andrés Barzola, Juan Carlos González, Luis Delgado, Ramón Rodríguez Toledo, Marcelo Blasco y Antonio Cordonier entre otros.
Tanto estas personas, como tantos otros, lograron adquirir los conocimientos para llevar adelante su actual desarrollo profesional en Tandil y en muchas Academias de gran renombre, incluso dirigiendo alguna de ellas. Igualmente no se dedicó solamente a esto, sino que tuvo muchas otras incursiones en el plano internacional, a las cual llegó después de mucho tiempo de perfeccionamiento en el deporte.
Dentro de su trayectoria se puede mencionar su rol como director de la Federación de Tenis del Centro de la Provincia de Buenos Aires al igual que en la Escuela del Carrasco Lawn Tennis de Uruguay y fue el principal responsable del cuerpo técnico de la A.A.T. durante tres años.
Como capitán tuvo una notable actuación en la Copa Galea, Montecatini, la Copa Galea, Barcelona, la Copa Mundial Sport Goofy, Orlando, Copa Annie Sois Bault - Le Touquet, Francia, Copa Mundial en Japón, Kobe, Sunshine Cup y Continental, Estados Unidos.
Otro rol que tuvo dentro del tenis fue como asesor de la Escuela de Tenis del Club Náutico de Mar del Plata, el mismo papel que tuvo en la escuela de Tenis del Uncas Rugby Club, como así también en Adidas Alemania (detección de talentos) y Asesor de Lotto S.A. Italia.
En un tiempo de descanso, con mucho agrado, aceptó la invitación de LA VOZ para repasar su trayectoria, hablar de la actualidad del tenis y del rol que cumple en estos momentos en un deporte que tanto lo apasiona.
"Mi llegada a Tandil se da en 1971. Un año más tarde, luego que el tenis en Tandil fuera para muy pocas personas, entendí que podía dar clases para que los amantes de este deporte pudieran practicarlo. Mi actuación como tenista fue más bien regional, aunque me sentí más cómodo cuando lo enseñé", arrancó Raúl Pérez Roldán.
- ¿Siempre soñó con tener tanto éxito como entrenador?
- En todo momento sabía que lo mío estaba relacionado a la formación del tenista. Cuando llegué a Tandil ya tenía dos hijos y sabía que lo mío sería como entrenador. Al tener muy cerca a Mar del Plata, las cosas se hacían de manera más sencilla ya que Felipe Losisero, que fue mi maestro, era la persona que realmente tuvo la posibilidad de formarme.
- ¿Cómo era formar en su época a los tenistas cuando tal vez no tenían a grandes referentes como los pueden tener en la actualidad?
- Trataba que tuvieran varias horas dentro de la cancha. Siempre conté con el apoyo de Duggan Martignoni y su comisión directiva que me permitieron desarrollar mi idea en el club Independiente.
- ¿Qué necesitó para lograr una carrera llena de logros como formador de talentos?
- Tuve que capacitarme mucho tiempo. Semanalmente viajaba a Mar del Plata para continuar formándome como entrenador. De a poco aprendí el sistema e incorporé cosas que me parecían y le puse toda la pasión para sacarlo adelante. Igualmente eran otras generaciones y los chicos tenían otras formas que son muy distintas a las actuales. Antes había mucha disciplina de la cual yo traté de sacar algunas cuestiones como de otros entrenadores para poder empezar a marcar un estilo propio.
- ¿Hubo aspectos positivos y negativos?
- Me equivoqué y aprendí debido a cuestiones que tal vez hoy no volvería a realizar. Lamentablemente Tandil no tiene las condiciones tenísticas que debería tener, ya que no posee canchas rápidas o cubiertas. También hay canchas que están mal orientadas pero son cuestiones ajenas a uno. Hay cuestiones positivas como puede ser la gran cantidad de valores que se suman a la actividad y esto es un beneficio para los clubes, pero lamentablemente a veces no hay calidad. Los que tienen condiciones para trascender deberían tener un trato diferenciado y antes eso se hacía aunque tal vez ahora no.
- ¿Se le cruzó por la cabeza que algún día Tandil sería la cuna de este deporte a nivel nacional?
- Siempre pensé que lo que sucede en la actualidad iba a pasar. Lo sentí como propio a esto. Lamentablemente hoy en día es solo de varones; mujeres prácticamente no hay debido a que es muy difícil para las chicas lograr insertarse. Acá venían muy buenos jugadores y después viajábamos mucho al exterior para tratar de crecer constantemente. En mi caso me tocó dirigir las menores de la Asociación Argentina de Tenis, aunque esto me trajo muchos dolores de cabeza, porque había gente que no me quería en el cargo. Igualmente los resultados me acompañaron mucho tiempo y por eso continué en ese lugar. Hoy es distinto porque los chicos se van a Buenos Aires a corta edad aunque le cuesta mucho la formación en Capital Federal por distintos motivos.
- ¿De qué cosas hechas se arrepintió?
- Antes un chico que venía para aprender jugaba con la raqueta del padre y le pegaba. Podía intentar pelotear recién cuando tenía la técnica de cada golpe. Creo que yo hubiese tratado que mis jugadores entrenaran más en canchas rápidas; tendría que haber sacrificado resultados para que sean deportistas de todas las superficies. Fui demasiado exigente con que ganar era lo único y luego me di cuenta que el resultado es una consecuencia. Cuando uno traslada las cosas con pasión, el chico juega con más ganas.
- ¿No haberlos entrenado en otras superficies, significó un problema para la proyección de esos jugadores?
- Me trajo varios inconvenientes que los lamento y los siento. Si miro para atrás reconozco que hubo demasiados errores y tal vez no me permita disfrutar los aciertos que tuvimos como lo han sido la gran camada de entrenadores que se formaron conmigo.
- ¿Perdió mucha proyección al no poder contar con otro tipo de canchas?
- Reconozco que perdí algo de proyección por eso, pero por ejemplo sigo sin entender como se sigue jugando en Wimbledon ya que es una superficie que se juega durante dos semanas y después nunca más. Es positivo para el que tiene la habilidad de adaptarse pero prepararse para ese torneo, es resignar Roland Garros.
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