16 de noviembre de 2008

Espectáculos y sociales

Espectáculos y sociales. REPORTAJES: Juan Esteban Bolla, músico, ferroviario y también mueblero

Juan Esteban Bolla siempre tuvo mucha pasión por la música y comenzó su trayectoria cuando de muy chico lo convocaron para formar parte de un grupo. A los 16 años armó el grupo “Juventud” que nació en 1961 y se extendió por espacio de tres décadas. En 1991 se decidió, de común acuerdo entre sus componentes, la culminación de un ciclo que fue por demás exitoso.
En aquella época todos eran muy jóvenes cuando se formó este plantel musical. Con bandoneones y baterías, se pasearon por toda la ciudad y zonas rurales para mostrar todo su repertorio.
Junto a Carlos Fernández comenzó a tocar con su banda y luego convocó a otras dos personas para que se sumaran a un proyecto muy ambicioso. En nuestra ciudad causó furor cada presentación que hacía “Juventud”.
A lo largo de su vida, también tuvo otras experiencias laborales entre las cuales se destaca la actual que es su mueblería, ubicada en la Avenida Del Valle. Igualmente antes, y durante mucho tiempo, se desempeñó en el ferrocarril debido a que su padre, hermanos y un cuñado, ya trabajaban en ese lugar y Bolla también recaló en este empleo.
Con mucho agrado y muy buena predisposición, Juan Esteban Bolla aceptó la charla con La Voz para comentar detalles de su vida.
El 1 de diciembre de 1961 se creó este cuarteto que hizo delirar a tandilenses como así también habitantes de localidades de la zona. Los músicos estuvieron tres décadas marcando una época y el mismo día de la fundación pero de 1991 se disolvió el elenco. Los motivos fueron el cansancio y también la posibilidad de que cada integrante siguiera formando su familia y sus distintos trabajos particulares.
“Fue un lindo proceso el que vivimos con el grupo Juventud. Incorporamos rápidamente a varios chicos para hacer un cuarteto que gustó mucho y tuvo una aceptación muy importante en la ciudad”, arrancó afirmando Bolla.
- ¿Cómo surge la posibilidad de que usted se acerque a la música?
- Ya tenía algo de vocación debido a que cuando mi papá se fue a Europa, y yo tenía 8 años, le pedí un pequeño acordeón pero resulta que después se volvió con uno muy grande e imponente. A partir de allí tuve que estudiar de manera obligada ya que mis padres querían que lo hiciera porque les gustaba mucho la música. Con Miguel Ferragine tuve la oportunidad de estudiar cuando era muy pequeño y luego lo tomé como un trabajo que me dio un buen ingreso. Lo hice en todo momento de manera profesional.
- ¿Quiénes fueron las personas que colaboraron con usted para que se pudiera perfeccionar?
- Cuando estudiaba el acordeón lo hacía para cumplir con mi padre que me lo había regalado pero jamás pensé en formar un grupo. En una fiesta toqué el acordeón en la Plaza de las Carretas con Hilario Casero que tenía una banda y me buscó a mí para que le diera una mano. De esa manera se dieron mis comienzos y lo hice con mucho gusto.
- ¿Y el grupo Juventud como se crea?
- A mí se me ocurrió el nombre y fui buscando las personas indicadas para armar este grupo. Inicialmente arrancamos con Carlos Fernández y luego fuimos complementando el cuarteto que realmente tuvo mucho empuje.
¿El nombre del cuarteto se da porque eran un grupo de adolescentes emprendedores?
Sale porque éramos muy jóvenes pero en Radio Porteña, que hoy es Continental, había un grupo que tocaba música característica y se llamaba de esa manera. Tal vez por eso le pusimos el nombre y tuvimos mucho éxito en la ciudad, zona rural y Villa Aguirre.
- Cuando todavía no eran tan populares, ¿quiénes se la jugaron por ustedes para que pudieran triunfar?
- Alberto Balderrey nos dio una mano tremenda a tal punto que cuando agarró la concesión del club Moreno y Arana y teníamos show constantemente. Rubén Bruni, que era parte del grupo, llegó a la presidencia de esa institución y nos permitió seguir tocando. La verdad que hubo mucha gente que nos apoyó en todo momento para que nos pudiéramos instalar en el medio.
- Hoy después de muchos años, ¿cree que marcaron un estilo con su música en la ciudad?
- Me parece que marcamos una época y eso que no teníamos la amplificación y de eso se encargaba la gente que nos contrataba. En algunos lugares se tocaba a pulmón pero con el tiempo logramos incorporar la amplificación y la guitarra eléctrica.
- Permanecieron durante treinta años, ¿sufrieron muchos cambios en todo ese tiempo?
- Sin dudas, es como todo que con el tiempo sufrimos cambios. En 1967 se retira Carlos Fernández y sumamos a Ramón Antivero que fue un muy buen bandoneonísta. Luego pusimos trompetas que lo hizo el gallego Marcos y era algo muy lindo.
- Desde que finaliza el grupo y hasta la fecha, ¿siente que se perdieron mucho las costumbres musicales que se tenían en el pasado?
- Ya había cambios cuando nosotros estábamos en plena actividad. La gente de campo en aquella época te esperaba con el asado y todo listo pero en el final de nuestra carrera eso era distinto y simplemente te aguardaban minutos antes del espectáculo para abrir el lugar y ver que todo estuviese en condiciones. También los jóvenes de campo, cambiaron sus hábitos y preferían salir a bailar a la ciudad que quedarse en la zona agraria.
- ¿Cuáles fueron los motivos que lo llevaron a terminar con Juventud después de treinta años muy exitosos?
- Nosotros terminamos muy cansados después de tanto tiempo ya que además teníamos otras actividades. En mi caso cumplía con la música y mis trabajos en la mueblería y el ferrocarril que me terminaban agotando. Tal vez tendría que haber dejado a los 25 años pero preferí alargarlo un poco más. En ese momento ya no tenía la energía suficiente para dar un show y todo me costaba mucho más por el cansancio lógico de la edad.
- ¿Nunca se arrepintió de la decisión que tomó en aquel momento?
- Era el momento oportuno de hacerlo y fue en buena hora. Después, la música nuestra se ausentó y mucha gente nos reprochó por la decisión de abandonar la actividad el 1 de diciembre de 1991. Tengo la fortuna que quedamos con una muy buena relación con el resto de los compañeros y todos los días del amigo nos juntamos a pasar un buen momento.
- ¿Se quedó satisfecho con su paso por la música?
- Fue el lugar donde mejor la pasé con relación a los trabajos que tuve. Todo fue gracias a mi padre que me lo inculcó, porque tal vez yo cuando era muy chico no sabía si quería seguir con esta vocación. El grupo y la música me dieron la posibilidad de compartir muy lindos momentos en la ciudad y la zona.

“Gracias a mi padre empecé en el tema de los muebles”
Para toda persona su infancia, seres queridos y el barrio, son aspectos fundamentales en el recuerdo que le queda con el transcurrir de su vida. Con los años, vivió todas las transformaciones y cambios que se dieron en La Estación.
Juan Esteban Bolla, en otro fragmento de la nota, explicó su historia desde el lugar de un simple vecino que fue observando el crecimiento de un sector muy importante de la ciudad. “Gracias a mi padre empecé en el tema de los muebles, aunque tuvimos también un vivero, fue algo muy importante que lo comenzó mi papá. Siempre la quiso tener en este sector de la ciudad, hasta que en 1978 pudimos comprar los lotes para ubicar la mueblería en la avenida Del Valle”, arrancó afirmando el prestigioso vecino.
- El barrio ha sido muy importante en lo comercial y en el aspecto familiar, pero ¿por qué lo eligió?
- Tengo 63 años y siempre estuve muy arraigado a todo esto debido a que nunca salí de la manzana. Viví siempre en el mismo lugar y en el local empezamos con la mueblería y son cosas realmente muy importantes para mí y la familia.
- ¿Como vivió el crecimiento lógico que tuvo el barrio?
- Era algo que iba a suceder de un momento a otro. Hubo cosas muy importantes como lo fue El Amanecer, en donde ahora funciona el Multimedios La Voz de Tandil. Es muy gratificante ser parte activa del crecimiento que tuvo la ciudad y obviamente el barrio.
- ¿Siempre se sintió a gusto en el rubro de los muebles?
- Hasta 1975 lo que más me gustaba era la música pero posteriormente comenzó mi amor por los muebles. Cuando llegué a la avenida empezó el gran impulso con el negocio familiar debido a que el trabajo empezó a crecer.
- ¿Tuvo que aprender muchas cosas para poder adecuarse a esta actividad?
- Fui aprendiendo con el tiempo. Igualmente tengo la suerte que siempre me gustó el tema del colchón y trabajo las primeras marcas desde hace mucho tiempo. Uno con la experiencia va aprendiendo muchas cosas.
- ¿Trabaja exclusivamente con la gente del barrio o llegan clientes de otros sectores de la ciudad?
- Tengo clientes de toda la ciudad y ando muy bien con todos los colegas que es algo fundamental en este rubro. En muchas ocasiones, ellos me mandan clientes cuando no pueden cumplir con algunos pedidos que les hacen.
- ¿Con la mueblería es donde más cómodo se sintió en sus distintos trabajos?
- Realmente es un trabajo muy lindo ya que es un emprendimiento familiar que me dio muy buenos réditos en lo económico que en otros momentos no me los podía otorgar ni la música ni el ferrocarril.

“Ver el ferrocarril así me da pena”
Durante mucho tiempo, Juan Esteban Bolla se desempeñó en el ferrocarril de nuestra ciudad. Sus inicios se dieron porque había familiares que habían trabajado en esas tareas.
Su padre, al igual que sus hermanos, y su cuñado fueron quienes lo terminaron de convencer para que se sume a esta actividad. En este tramo de la entrevista indicó que “me llegó en un momento malo en lo anímico y económico por la situación que vivía el país. Nosotros no teníamos muchos bailes con el grupo por el momento que teníamos todos los argentinos y por eso surge la posibilidad de entrar al ferrocarril porque mi papá ya trabajaba en este rubro”.
- ¿Su llegada entonces se da por la insistencia de sus seres queridos?
- Siempre estuve ligado a este trabajo, pero nunca tuve el deseo de cumplir una función en el ferrocarril. No era lo que quería para mi vida. Igualmente estoy muy agradecido por todo lo que me dio.
- Trabajar en el ferrocarril, ¿qué beneficios le trajo en lo personal?
- En aquella época tenía tres trabajos y entonces el sueldo que sacaba del ferrocarril lo podía utilizar para algunas inversiones. Con ese dinero tuve la chance de poder comprar unos terrenos. El trabajo en el ferrocarril para mi padre era sagrado y quizás por ese motivo no abandoné antes esta actividad.
- Y cuando se decide dejar esta profesión, ¿cuáles fueron los motivos que lo llevaron a tomar esa determinación?
- Fue en 1991 cuando tomé la decisión y fue justo antes de que se privatizara. Fue algo acertado porque la verdad ya estaba muy agotado con el negocio familiar, la banda y el laburo en el ferrocarril. En ese año me incliné por el local de muebles y colchones que tengo para seguir únicamente en esta tarea.
- Con tanto tiempo en el ferrocarril, ¿qué recuerdos le quedaron de esa época de su vida?
- Tengo hermosos recuerdos porque tuve la posibilidad que me quedaran grandes amigos. Rubén Gándara, Aníbal Mújica y un montón de personas con las cuales armamos una muy linda amistad.
- Hoy sigue viviendo en el barrio la estación, ¿qué siente cuando observa el estado actual del ferrocarril?
- Ver el ferrocarril asi me da pena porque cuando yo entré era otra cosa. Tuve la suerte de vivir muchos años en esta actividad y conocí muy bien el funcionamiento de los trenes y era algo maravilloso.
- En su vida, ¿dónde ubicaría su etapa trabajando junto a los trenes?
- Fue algo que lo hice tal vez sin el conformismo necesario pero que me sirvió para otras cosas que hoy son muy valiosas. Realmente fue una linda época que me permitió cosechar grandes amigos. Al principio trabajamos mucho pero luego se hizo algo interesante y yo lo tomaba como ir al club. La pasábamos muy bien pero mi alma no era de ferrocarril, pero son procesos que uno tuvo que cumplir en la vida.

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