30 de noviembre de 2008
Por distintas cuestiones que tiene la vida, Ramón Bedoya fue recorriendo el país, y tras vivir en varias localidades decidió afincarse en Tandil, donde formó su familia y vivió grandes momentos que jamás podrá olvidar.
Nació en Los Toldos, un pequeño pueblo ubicado cerca de Lincoln, con una historia muy dura: fue huérfano por el abandono de sus padres cuando era muy pequeño. De esa manera él, uno más en la familia de once hermanos, tuvo que aprender a la fuerza en esta vida.
De a poco fue encontrando algunos trabajos que le permitían vivir, aunque igualmente su pasión ya estaba volcada por el atletismo. Comenzó corriendo en las calles de Los Toldos pero luego, con el tiempo, tuvo la oportunidad de recalar en Capital Federal. Una vez instalado en esa gran ciudad, defendió los colores de Boca Juniors y River Plate pero después se canso del ambiente y decidió partir.
El deporte, en esta ocasión, lo llevaría a Mar del Plata. En la localidad balnearia vivió grandes momentos y tal vez allí se dio cuenta que su futuro estaría en Tandil. Sus días transitaban con mucho entrenamiento y con la mente puesta en realizar una buena competencia cada fin de semana que le tocaba participar.
Cuando le tocó venir a nuestra ciudad para afrontar una prueba se quedó encantado e inmediatamente se imaginó un futuro con sus seres queridos en Tandil. Un tiempo después, lo que parecía un sueño, se transformó en realidad.
Su vida fue marcada por el esfuerzo y sacrificio que hacía para poder mantener a su familia y muchas veces tener que privarse de algún viaje para disputar alguna carrera porque no le alcanzaba el dinero. Un ejemplo de vida que en la actualidad, con 78 años, es muy valedero debido a que trabaja en una fábrica para poder llevar el pan de cada día a su hogar donde lo espera su familia.
Un gran personaje es Ramón Bedoya, muy querido en el ambiente del atletismo y, pese a su edad, continúa corriendo cada competencia que se disputa el fin de semana. Igualmente, por su trabajo, no entrena de la forma que lo hacía en viejos tiempos.
El legendario deportista aceptó la invitación de La Voz para repasar su trayectoria en esta disciplina y también para recordar su pasado en Los Toldos, sin dejar de lado los distintos trabajos que realizó a lo largo de su vida.
“Toda mi vida la pasé corriendo. Empecé a los 11 años y es el día de hoy que continúo con una pasión que realmente es muy linda. Mis inicios fueron en Los Toldos y lo hacía descalzo, algo que resultaba ser muy extraño pero no tenía los recursos necesarios para poder contar con un par de zapatillas”, empieza señalando el deportista de 78 años.
- La vida le dio muchos golpes, ¿qué cosas aprendió a partir de una infancia dura en la cual se crío junto a sus hermanos?
- Me crié como Dios me ayudó porque de muy pequeño quedé huérfano. Fueron momentos muy duros, el estar sin padre y madre. Los que tuve que soportar pero a partir de ellos puede sobreponerme.
- ¿Qué lo llevó a inclinarse por el atletismo y no por otros deportes?
- Dios me mando eso y ninguno de mis once hermanos practicaba deporte. Fui el único deportista de la familia y a los 11 años comencé con Osvaldo Suárez a correr en Junín. La mayoría se asombró por la forma en que corría y además por el hecho de hacerlo sin zapatillas.
- Es raro lo que me cuenta, ¿quién le compra su primer par de zapatillas para que pudiera correr mejor?
- Nosotros éramos muy pobres y no podía comprarlas. Igualmente mis hermanos me compraron un par de alpargatas con cordones que realmente me ayudaron mucho para poder destacarme en las distintas pruebas que afronte.
- Usted resalta el apoyo de un gran deportista como Osvaldo Suárez, ¿qué representó el apoyo que él le dio en su vida?
- La verdad que fue una persona que significó mucho en mi carrera, debido a que siempre confió en mí y fue quien me dio la oportunidad de ir al club River Plate. Luego de un tiempo me pasé a Boca que fue otra de las instituciones en las que me desempeñé.
- En la familia que logró constituir, ¿hay alguien que siga su amor por el atletismo?
- Mi familia ha corrido y todos están contentos de haber competido. Actualmente mi hija sigue mis pasos y se entrena arduamente para todas las competencias del calendario. Igualmente primero está mi familia y después viene el atletismo.
- ¿Cuál es la forma de entrenamiento que utiliza teniendo en cuenta su edad y que además trabaja?
- Ahora no puedo entrenar como lo hacía en otros tiempos, pero mi forma de mantenerme bien es trabajando diariamente y compitiendo los fines de semana. La verdad que así me siento muy bien y mi cuerpo lo asimila de la mejor manera.
- Parte de la pasión por el deporte que usted tiene, la comparte con sus hijos, ¿alguno de ellos le ve futuro en el atletismo?
- Mi hija entrena con José Meilán y hasta el momento le está yendo muy bien. A mí me pone muy feliz de la posibilidad que ella está teniendo y ojalá que lo sepa aprovechar para poder triunfar en el atletismo.
- Y su llegada a Tandil, ¿de que manera se da?
- Estaba radicado en Mar del Plata y un día vine a Tandil a competir y quedé encantado de la ciudad. Inmediatamente decidí quedarme acá porque realmente en esos momentos se ganaba buen dinero con el atletismo y de a poco me fui instalando. De acá no me muevo más porque tengo todo, la familia, el atletismo y los amigos que me dio la vida.
- Con tanto tiempo en el deporte, ¿siente el reconocimiento a una gran trayectoria que ha tenido?
- La verdad que no porque nadie me ayuda, en ningún momento. Cuando competí en San Pablo, Brasil, hace mucho tiempo el único que se acordó fue Carlos Muñoz, periodista de Radio Rivadavia, que me dio los pasajes para poder competir. También Osvaldo Segura me dio una gran mano pero la Municipalidad, en aquella época, no me ayudó.
- A esta altura de su carrera, qué es lo más importante, ¿poder ganar una competencia o sentir el reconocimiento de la gente?
- Es muy importante poder tener un reconocimiento porque realmente a esta altura de mi vida esas cosas son más valiosas que poder ganar una prueba.
- Cuando no hay carreras, ¿que hace durante el fin de semana?
- Me quedo en mi casa, junto a mi familia, haciendo algunas cosas del hogar. Aprovecho para hacer un poco de quinta y me reúno con mi esposa, hija y los otros dos hijos que tengo. Tengo amigos de hace muchos años con los que siempre trato de reunirme y dialogar un poco.
- ¿Qué cosas le dio el atletismo que quizás con otra profesión no podría haber vivido?
- Tuve la fortuna de conocer todo mi país ya que gracias a este deporte pude conocer la Argentina y también estuve por el exterior debido a que participé en pruebas en Uruguay, Chile y Brasil, entre otros países.
- ¿Ramón Bedoya tiene una fecha de vencimiento en la cual se retire del deporte?
- Mientras el cuerpo me de, voy a seguir corriendo. Siempre digo que voy a dejar de correr pero siempre hay competencias que me motivan para continuar en la competencia. La familia fue muy importante porque siempre me apoyó en cada una de las decisiones que tomé en esta vida. En Tandilia anduve muy bien pero no me gané nada porque no estaba nuestra categoría.
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