31 de mayo de 2009
El último jueves cumplió 77 años y lo pasó acompañado de su familia, seres queridos y amistades que lo siguen apoyando en todo lo que realiza. Tinencio Fernández sin lugar a dudas que se ganó un lugar en el corazón de los tandilenses.
La mayoría de los ciudadanos lo recuerda cuando hace muchos años recorría las calles de Tandil con un furgón, acompañado por música, la cual lo ayudaba a poder leer la publicidad que ocasionalmente se estaba difundiendo.
Con el tiempo su nombre fue cobrando más fuerza. Animaba fiestas, hacía publicidad y además era locutor. A lo largo de su trayectoria no le quedó nada por realizar y pudo cumplir con cada uno de los objetivos que se propuso.
Tuvo la posibilidad de formar parte de los mejores espectáculos de la ciudad y todo evento que se organizaba, en su mayoría, contaba con su participación ya sea para hacer de locutor o para encargarse de la parte publicitaria.
En un hecho memorable, formó parte de un evento que quedará marcado en la memoria de muchos, tuvo gran participación en una reunión en Paso El Portillo que se dio entre Julio Zanatelli y Gino Pizzorno, en lo que significó la salida del último intendente justicialista del municipio.
También le tocó presentar, en el anfiteatro municipal, a la banda de música de la Policía de Buenos Aires. Su extensa carrera le permitió ser el animador de la Orquesta Típica Ferrer en la década del ´50.
Tinencio Fernández vive un lindo momento de su vida y recuerda cada momento con la nostalgia lógica de algo que se realizó con mucho amor propio. Ahora, en su rol de jubilado, observa todo con una mirada distinta a la que años atrás lo tuvo como principal protagonista tanto en temas publicitarios como radiales.
Con casi seis décadas dedicadas a la venta de publicidad y al trabajo en radio, Tinencio Fernández pasa sus días en su casa, acompañado por su inseparable mujer, Juana, que vivió de cerca cada una de las andanzas de este jubilado que cumplió con cada uno de los objetivos que se propuso. Fruto de ese matrimonio, nacieron Marisa, Walter y Gustavo.
Sin dudar acepta el ofrecimiento de La Voz para repasar su carrera y trayectoria. Mirando televisión, tomando unos mates, este locutor se apresta para comenzar a dialogar. En el arranque de la entrevista expresó que "empecé en esta actividad tal vez un poco por casualidad, refiriéndome a lo que fue mi etapa como locutor comercial. En el tema de la publicidad comencé porque me convocaron unas personas conocidas y me gusto el trabajo y arranque".
AÑOS DE PUBLICIDAD
- Cuando usted comienza no había tantos medios para la difusión de las publicidades, ¿de que forma las hacían para que el producto que ofrecían se pudiera instalar entre la comunidad?
- Nosotros difundíamos todo por autoparlantes. Estaba Schinca, ubicado en la calle Garibaldi, además de Schangel y compañía. Nosotros empezamos a trabajar con ellos y en aquella época se estilaba mucho en los grandes bailes, en lo que sería la clásica milonga, hacer en las mesas la publicidad a mano, alrededor de la misma. Se pagaba bien por cada baile y había mucho trabajo en ese momento.
- ¿Cómo estaba integrado su grupo de trabajo?
- Hugo Almaraz se dedicaba a vender y cobrar las publicidades. A Luis Mazzoni era el que andaba manejando el furgón y también tenía que leer la publicidad y pasar la música correspondiente. El primer aviso publicitario que hice en un autoparlante fue con ellos, en la empresa que andaba muy bien.
- ¿Fue muy difícil poder hacer el primer aviso publicitario?
- La verdad que siempre lo recuerdo. En aquel momento vivía con unos tíos en Chacabuco casi Arana. Teníamos que hacerle la publicidad a Don Atahualpa Yupanqui que venía por segunda o tercera vez a la ciudad. Ese evento se realizó en donde se encuentra actualmente el anfiteatro municipal.
- ¿Qué recuerdo le quedó de aquella publicidad a Yupanqui?
- Fue algo muy lindo. Me tocó leer algo que estaba hecho en versos. Me animé y salimos por el barrio a difundirlos para darle un poco de manija. Schangel, que era el dueño de la compañía, escucho como lo había dicho y a partir de ese instante me quedé trabajando por un buen tiempo con ellos.
- Se puede definir como que llegó a este rubro de casualidad...
- Se podría decir que sí y fue algo que me encantaba. Estuvimos difundiendo zamba de los pañuelos de Yupanqui y realmente fue algo muy bueno. Tal vez fue casual mi comienzo en la actividad pero me gustaba demasiado.
- ¿Qué sentía cuando andaba por las calles leyendo las publicidades?
- Era algo muy lindo. Después, con el tiempo, empecé con la empresa y unos amigos, haciendo muchas cosas durante los fines de semana. Fue tan grande el impacto que tuvo todo esto que posteriormente trabajamos mucho con los clubes como Excursionistas, Juventud Unida, Ferro, Unión y Progreso, Santamarina y tantas otras instituciones a las cuales íbamos para hacer todo lo relacionado a la publicidad.
- Estuvo en la época de mayor auge del boxeo, ¿cómo vivía aquellos fines de semana donde se llenaban los festivales?
- Arrancábamos los jueves y terminábamos los sábados. Hasta cualquier hora andábamos en el furgón haciendo la publicidad del espectáculo. Los festivales que se hacían en el club Ramón Santamarina eran imperdibles y la gente acudía en muy buen número a ver cada una de las veladas que se organizaban.
- ¿Se siente el promotor del tema publicitario en Tandil o cree que hubo otras personas que fueron los mentores de esta actividad?
- En ese sentido me parece que el promotor de todo esto fue Schinca que estaba en Garibaldi al 600. Era alemán y hablaba mal el castellano pero resulta que tenía contratado a un locutor muy interesante que realmente era muy bueno en lo que hacía. Con el correr de los años me di cuenta que Schinca había sido el principal mentor de todo esto.
- Hoy con el paso de los años, ¿Cómo nota el tema publicitario en la ciudad?
- Hoy siento nostalgia con todo esto. Me parece que a veces los comerciantes se dan cuenta que es necesario hacer ese tipo de publicidades para poder mejorar su producto. Este tipo de publicidad es tan bueno como el boca en boca. Hay que armar cosas buenas e interesantes para todo esto.
- ¿Por qué se perdió ese tipo de espacios publicitarios?
- Se perdió porque llegamos a tener la primera empresa de radio, cuando antes no había nada. La televisión comenzó a crecer y por un motivo lógico fue aumentando la publicidad en estos segmentos.
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