19 de julio de 2009

Espectáculos y sociales

Espectáculos y sociales. REPORTAJES: Turismo con perfume de mujer

La propietaria de una rica historia ligada al turismo es Graciela Díaz. Nació en la ciudad de Necochea pero se siente una tandilense más. Casada con su inseparable compañero Oscar Andrés Gallardo forman una dupla muy exitosa en el rubro que comenzó su auge en la última década. De ese matrimonio nació Julia, de diecisiete años, que cuando termine sus estudios se radicará en Tucumán para continuar su formación en una universidad de esa provincia.
Comenzó a estudiar la carrera de contador público y luego de terminarla, trabajó durante varios años en la profesión. Sin embargo, a partir de su espíritu emprendedor, se fue dando cuenta que su verdadera vocación pasaba por otros temas.
Graciela Díaz, en tiempo y forma, tuvo la capacidad de ver más allá y arriesgarse en algo que no sabía si tendría posibilidades en el futuro. Con una cabaña empezó el sueño de Brisas Serranas, siempre en compañía de su esposo. Fue una prueba de nueve meses que tuvo un resultado muy sorprendente, superando la expectativa.
Con su experiencia en la actividad ocupó un puesto muy importante en la Federación de Cámaras de Turismo de la Republica Argentina, a la cual llegó después de un largo, y eficaz, trabajo en este rubro.
La ubicación geográfica y la atención que brindan, posicionan a Brisas Serranas como uno de los complejos de cabañas más atractivos de la región. Graciela Díaz tuvo una clara visión de futuro y apostó al éxito. Con una dilatada trayectoria en este trabajo, hoy vive un presente muy auspicioso después de situaciones extremas como las que vivió cuando se le incendió su casa.
Sin problemas aceptó la invitación de LA VOZ para repasar su trayectoria junto a una actividad que ama por encima que su profesión de contadora que tuvo que resignar cuando se inclinó por el rubro turismo. Con mucha puntualidad, arribó a la redacción del Multimedios para narrar su historia.
"Nací en Necochea y mi vínculo con el turismo creo que radica en ser parte de una ciudad que era netamente turística. Tal vez sino era nacida allí quizás no se me habría ocurrido incursionar en este rubro en Tandil hace trece años cuando eran muy pocos los que se lanzaban en este ámbito laboral", comenzó Graciela Díaz.
- ¿Es una historia bastante particular la suya ya que es contadora y termina involucrada en el mundo del turismo?
- De todos modos con mi esposo siempre tuvimos mucha voluntad para cada uno de los emprendimientos que realizábamos. El tenía una fábrica de papel higiénico y en mi caso estaba en mi estudio contable. En la década del ´90 ya nos dábamos cuenta que había que irse para el sector de los servicios pero igualmente antes de Brisas Serranas tuvimos una escuela de equitación y también hicimos algo con el golf pero tampoco nos cerraba.
- ¿Qué cosas la fueron llevando hacia el turismo?
- De a poco con mi marido nos decidimos abocarnos a las cabañas; comenzamos con una sola y nosotros, en otras ciudades, las habíamos utilizado y nos dimos cuenta de lo cómodas que eran y lo bien que le vendrían a Tandil. Teníamos la idea de hacer algo relacionado a los servicios.
- ¿Antonio Bedascarrasbure significó mucho en su llegada a esta actividad, de qué le sirvió el apoyo que le brindó?
- Nos impulso mucho para que hagamos algo diferente, mediante un producto que no existía en la ciudad. La gente, fundamentalmente los visitantes, lo necesitaban y realmente nos ha ido muy bien. Flavio Stacul trabajó con nosotros para desarrollar en conjunto lo que sería, un tiempo después, Brisas Serranas. Comenzamos haciendo una prueba de producto con una cabaña durante nueve meses.
- ¿Igualmente tuvieron que luchar bastante, debido a que hace varios años se les incendió su casa antes de poder hacer realidad el sueño de Brisas Serranas?
- Teníamos una casa que se nos había incendiado. Un día, un lunes a la mañana, nos vamos a trabajar con mi marido y al rato nos llaman unos vecinos para contarnos lo que había sucedido. Cuando llegamos al lugar no había quedado absolutamente nada. Hasta los ahorros que teníamos guardados en ese lugar se extinguieron.
- ¿Después de semejante golpe, cómo lograron recuperarse para poder salir adelante?
- Fue algo muy extraño lo que nos pasó. La casa para el ser humano implica mucho más de lo que parece, tiene mucho que ver con uno. Nosotros perdimos absolutamente todo, desde los recuerdos de mi familia, como también todo el esfuerzo que pusimos junto a mi esposo para hacer la casa.
- ¿A que se aferró para dejar atrás ese triste episodio y volcarse de lleno al turismo?
- Nosotros tratamos de creer en lo bueno y positivo. Pensamos en que todo sería fantástico de allí en más porque soy una convencida de que la persona crea constantemente su propio futuro.
- ¿El acompañamiento de los amigos resultó fundamental para salir adelante y encaminar su nuevo desafío?
- Por suerte tenemos un grupo de amigos de fierro que estuvieron con nosotros durante toda la vida. La noche del incendio tuvimos un lugar donde dormir, con ropa que no era de nosotros y luego sacamos un crédito para poder construir y a partir de esa situación comenzamos una nueva vida. Nuestro hogar lo hicimos en la ciudad y desde ese momento arrancó una etapa totalmente renovada para nuestra familia.
- ¿Antes del proyecto de Brisas estaban con otros, cómo les fue en esa oportunidad?
- Con mi esposo siempre fuimos muy emprendedores y tratábamos de tener constantemente algún trabajo. Nosotros teníamos que pagarle a una gente que estaba en Buenos Aires. Cuando fuimos a ver a estas personas, le contamos todo lo que había sucedido. Inmediatamente nos dijeron que cuando suceden estas cosas, después en ese lugar saldrá algo muy positivo como pasó en otros lugares del mundo. Con mi marido creíamos que era una fantasía de los japoneses pero posteriormente en ese lugar salió lo de Brisas Serranas y realmente fue algo maravilloso.
- ¿Necesitaron de una gran polifuncionalidad para afrontar este desafío?
- Se sucedieron muchas cosas de las cuales fuimos partícipes. Cuando nos iniciamos con esto, la Cámara de Turismo estaba como dormida después de muchos años de actividad. Todo lo que es la industria de la hospitalidad va detrás de un destino turístico. Cuando comenzamos con Brisas Serranas, de manera inmediata, nos pusimos a trabajar institucionalmente porque no existíamos como marca.

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