21 de septiembre de 2008
La esquina más antigua de la ciudad, sin ochava y una de las primeras construcciones fuera del primitivo fuerte de piedra, que desde 1860 supo ser posta de carretas y luego almacén de ramos generales del pionero de la ciudad, Ramón Santamarina, es la referencia del almacén Epoca de Quesos.
Las añejas mesas de madera, las velas, los sifones de vidrio, y la decoración de antiguas latas, envases y carteles, crean una ambientación única, en la que dan ganas de quedarse horas saboreando las generosas tablas de quesos y fiambres o los platos caseros.
Sin lugar a dudas que este encantador lugar que fue reciclado, como le gusta llamarlo a su propietaria, cuenta con las bondades necesarias para dejar satisfecho a cada uno de los turistas y tandilenses que se acercan a visitarlo.
Teresita Inza es la gran responsable de este rincón tan particular que hay en nuestra ciudad, en la calle 14 de julio y San Martín. Su temple, perseverancia y un enorme esfuerzo familiar le han permitido cumplir un rol fundamental en el turismo autóctono.
El viajero no puede dejar Tandil sin visitar Epoca de Quesos, donde Teresita Inza lo recibe en un cálido rancho que fue posta de Ramón Santamarina, pionero de la zona. Apenas uno entra, el olfato se sorprende con un increíble aroma a queso recién cortado.
Durante algunos años se estudió la carrera de Ciencias Veterinarias pero no la pudo continuar por las obligaciones lógicas del trabajo. Luego la vida le dio cuatro hijos, los cuales hoy siguen muy de cerca la empresa familiar que tiene a Teresa en la punta de la pirámide, como a ella le gusta resaltar.
Como no podía ser de otra forma, la entrevista con Inza se pauta en Epoca de Quesos. En una mañana soleada, el local estaba invadido por turistas que recorren todo el lugar para observar las distintas alternativas que ofrece el coqueto local.
Con mucha amabilidad Teresita Inza recibe a La Voz en una de las oficinas para contarnos su rica trayectoria vinculada a un rubro del cual es pionera en la ciudad. En el arranque de la nota expresó que “esta empresa arrancó con mucho esfuerzo y trabajo. Siempre traté de enseñarle a mi familia como trabajar correctamente y lograr mantenernos con el paso de los años”.
- Para dedicarse a un emprendimiento de esta magnitud debe haber contado con el apoyo de su familia, ¿estar tan vinculada al campo le sirvió para poder afrontar los primeros pasos en este rubro?
- Soy del campo y lo digo con mucho orgullo. Mis abuelos fueron tamberos y todo esto me sirvió mucho ya que era algo que me encantaba. De a poco fui aprendiendo modalidades y metodologías para usar quesos que eran exclusivos. En aquella época aproveché para hacer un negocio como Fronteras de Tandil que se conoció mucho y luego, por problemas familiares, dejó de existir. Igualmente eso me dejó algo muy importante como el recurso de cuatro hijos que le pusieron el hombro a la situación, junto a su capacidad y hombría de bien.
- En los inicios de su profesión, ¿tenía algo de idea de lo que le demandaba esta actividad?
- No era empresaria y por ende no tenía noción de nada. Inicialmente, como estudiaba veterinarias, la idea era instalar una pequeña clínica de animales se ve aprovechada en un depósito de quesos donde se iba acopiando la súper producción de otra empresa como Cruz del Sur.
- ¿Cuando elige el rubro de los quesos lo hace por algo en particular o porque vio una visión a futuro?
- No vi nada ya que no estaba acostumbrada al trabajo físico y lo hacía por el hecho de acompañar a mi padre. El me enseñó una forma de vida y mi madre se encargó de darme un estilo de vida. Nací en un hogar de trabajadores y al ver el ejemplo que nos inculcaron a mí y mis hermanos, nos fuimos haciendo trabajadores algo que todavía se sigue heredando. Los quesos se eligieron por varias cosas por la relación familiar que tenía con la persona que me casé y además de las ganas de diferenciarme que tenía.
- ¿Siempre pensó que en Tandil podrían funcionar los quesos y fiambres?
- Nuestra ciudad era una cuna de quesos y fiambres por sus orígenes, tradición y llegada de los vascos. De esta situación hablé con muchas personas y en todos los casos me dieron una enseñanza muy importante
- Usted siempre se encarga de recalcar la unión familiar que siempre tuvo, ¿ese aspecto fue clave para poder crear Epoca de Quesos?
- Siempre constituir una buena familia y llevarse tan bien como es nuestro caso, sirve para que las cosas tal vez se hagan más sencillas. Tuvimos la suerte de encontrar el lugar ideal y de poder subsistir en tanto tiempo; es un orgullo poder lograr todo lo que se hizo ya que en los inicios desconocíamos muchas cosas.
- Menciona los roles de sus seres queridos dentro del trabajo, ¿cuáles son los roles que cumplen sus hijos dentro de la empresa?
- Empezamos haciendo cosas que no sabíamos de que manera se hacían. En la actualidad, uno de mis hijos hace de albañil, de pintor; también otro de los chicos se encarga de la parte de relaciones públicas y los otros son más chicos pero tienen una gran vocación. También tengo una empleada fiel que aparece haciendo la parte de arte que no sabía hacer como es el reciclaje.
- Epoca de Quesos es un lugar muy atractivo del cual siempre se va la gente encantada, ¿le costó mucho reciclar el lugar y darle la forma que usted deseaba?
- A mí siempre me encantaron las antigüedades. Tuve la suerte de que Analía De Galvagni me dio una importante mano para poder armar este proyecto. También los acreedores jugaron un rol muy valioso ya que confiaron en este producto al llenar de productos el negocio, teniendo en cuenta que mis arcas estaban reducidas. Mi familia me ayudó siempre, desde mi madre, pasando por mis hermanos y un sobrino divino.
- ¿Porqué se eligió la esquina de 14 de julio y San Martín?
- Este rancho había estado veinte años cerrado y a todo el mundo se le había negado. Tuve un arreglo muy humano con el dueño de casa y eso me llevó a poder darle vida. Igualmente mi familia tiene mucho que ver debido a que ellos fueron fundamentales para este proyecto.
- ¿Se daba cuenta a medida que pasaba el tiempo de lo que estaba logrando con este emprendimiento?
- En la Argentina todo se puede y siempre lo que hice fue para darle estudio, alimentos y medicina a mis hijos. Era una madre herida y como tal quería salir a salvarlos; estaba en el peor momento de mi vida y no tenía noción de lo que hacía. De a poco fui viendo que estaba armando una cultura turística en Tandil, en la cual me acompañó mucha gente de grandes conocimientos.
- ¿Cree que le faltó algo por cumplir después de tantos años de esfuerzo y dedicación?
- Siempre me quedan muchas cosas por hacer y vengo de una familia que tiene muchas ganas de seguir trabajando como lo hizo durante toda la vida.
“Epoca de Quesos, después de mis cuatro hijos, es el quinto que tuve con mucho dolor”
En todo momento Teresa Inza se encarga en recalcar el apoyo que tuvo de su familia, ya que el aporte de sus seres queridos fue muy valioso para poder construir una reliquia como Epoca de Quesos.
La empresaria local siempre aceptó los conceptos o sugerencias que le hacían sus amistades para poder mejorar su producto. Con mucho esfuerzo y tesón logró sobreponerse a situaciones delicadas que le tocó vivir en su vida.
“Siempre iba a San Cayetano para pedir trabajo y ahora cuando voy es para pedir mayor tranquilidad. Por suerte las cosas han ido mejorando con el tiempo y hoy estamos atravesando un muy buen momento”, sostuvo la propietaria del local ubicado en 14 de julio y San Martín.
- ¿Cómo surge el nombre Epoca de Quesos?
- Una persona me expuso muchos nombres y me dice Epoca de Quesos, porque fueron las tuyas, serán y quizás sean las de tus nietos; me gustó mucho y ojalá que prenda en el resto de la familia el concepto de seguir trabajando en esto pero es algo que no pasa siempre. Por suerte tengo la fortuna que mi hija Victoria siempre está a cargo del negocio. Rodrigo es el encargado de las relaciones públicas afuera del local. Después tengo otros dos hijos que me acompañan desde otro sector, como Gonzalo con la producción de sus dulces y Carlos, que es el mayor, aporta sus conocimientos. Todos le aportan algo a la madre que es muy importante para seguir creciendo.
- ¿Entonces este emprendimiento no es simplemente usted sino que toda su familia también es una parte activa?
- Teresita Inza es la punta de una pirámide y a todos le es muy difícil seguirla, ya que soy sumamente exigente. Sino tenés una línea de conducta, de trabajo, cuidando la cultura laboral, no se puede.
- Me habló de sus nietos, ¿cree que ellos ya han mamado todo lo que la familia viene haciendo en este rubro?
- Les tengo muchísima fe a estos chiquitines porque ellos van creciendo como lo hice yo, con mucho esfuerzo, tesón y tienen esas cosas de la raza vasca y criolla que viene de la familia.
- Por su actividad, ¿termina vendiendo mucho más que quesos ya que es parte importante del turismo?
- No vendo solamente quesos y salamines, sino que vendo cultura, geografía y el arte de este lugar mágico. Todos los conocimientos que adquirí en el campo los vuelco aquí y el publico que viene de Buenos Aires se queda anonadado del lugar que tenemos.
- ¿Qué significa Epoca de Quesos en su vida?
- Epoca de Quesos, después de mis cuatro hijos, es el quinto hijo que tuve con mucho dolor. Es el día de hoy que lo sigo cuidando con mucho cariño, pero es algo muy lindo que me pasó en la vida y realmente lo quiero mucho.
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