2 de mayo de 2012
BUENOS AIRES.- La decisión de expropiar YPF, el desdoblamiento de hecho del mercado de cambios y las trabas a las importaciones podrían tener un impacto negativo en la inversión doméstica y extranjera, en un proceso de retroceso que se refleja en la pérdida de posiciones del país en el ranking de naciones latinoamericanas.
Así lo señaló la consultora Economía & Regiones en un informe en el que precisó que "más allá de la reciente expropiación de YPF, la verdadera preocupación de las recientes medidas se vincula con el impacto sobre la inversión, tanto doméstica como extranjera".
"Indudablemente el procedimiento seguido con Repsol genera un antecedente peligroso que debilita el clima de inversión", sostuvo la consultora Finsoport.
Además, aseguró que la medida "no resuelve por sí misma el problema generado por la ausencia de una política energética", estimó que el déficit comercial del rubro este año podría ascender a 6.000 millones de dólares.
Para Finsoport hay "por delante una crisis energética, tal vez paliada por la menor demanda global, dado el menor crecimiento de la economía".
"Sin inversión no se puede ampliar la capacidad de producción. Sin aumentar la capacidad de producción, no se crean puestos de trabajo ni se incorporan nuevos trabajadores al mercado, lo cual terminará haciendo subir la tasa de desempleo. Con mayor desempleo el poder adquisitivo del salario se deteriora y la tasa de crecimiento del consumo se suaviza, afectando negativamente a la demanda agregada y el nivel de actividad", evaluó E&R.
En ese sentido, indicó que "más allá de los efectos coyunturales en los mercados financieros y en la opinión pública, la expropiación de YPF ha puesto de manifiesto un problema estructural y un tanto difícil de revertir en el corto plazo: esto es, la poca inversión privada en algunos sectores claves para el entramado productivo de nuestro país, que ya se empieza a vislumbrar con la contracción de la industria del 1 por ciento durante el primer trimestre del año".
La consultora dirigida por el ex viceministro de Economía, Jorge Todesca, también auguró que "un sinceramiento de precios será inevitable para recomponer la ecuación sectorial".
Al hacer una evaluación de la situación energética del país, el informe comparó que mientras la producción mundial de petróleo en el lapso 2000-2009 creció 9 por ciento, en la Argentina se redujo 14 por ciento.
En este sentido, indicó que la caída en la producción depetróleo en el país se inició en 1999, acumulando una merma de 32 por ciento hasta 2011.
En el caso de la producción de gas, la retracción comenzó en 2005, totalizando una merma de 11 por ciento hasta el año pasado.
Así, detalló que las reservas de petróleo descendieron durante la segunda gestión kichnerista un 16 por ciento, en tanto que en el mismo período, mientras que las provisiones de gas en el mismo período disminuyeron 19 por ciento.
En un repaso de la evolución de la economía de los últimos ocho años, advirtió que el crecimiento "estuvo motorizado principalmente por el consumo privado que contribuyó con más de la mitad del crecimiento del período".
"Por su parte, la inversión fue ganando participación en la estructura del PBI y aportó casi el 30 por ciento de la expansión de la demanda agregada", añadió, si bien el grueso de ella se canalizó a través de la construcción, cuya participación en el PBI duplicó a la de maquinaria y equipo.
Esa composición, para la consultora, "pone de manifiesto que el ahorro de los argentinos no se vuelca a ampliar la capacidad productiva de nuestro país, sino que busca alternativas de protección contra la pérdida del poder adquisitivo provocado por la inflación, lo que indefectiblemente pone en jaque la capacidad de crecimiento de largo plazo".
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