22 de julio de 2013
El CIENA está conformado por investigadores y becarios que trabajan en proyectos y programas de investigación, extensión y transferencia destinados al estudio de las problemáticas ambientales locales y regionales; las áreas temáticas de investigación son numerosas: recursos hídricos, conservación de la biodiversidad, indicadores ambientales, turismo, residuos urbanos, contaminación, etc. y en ese marco, se desarrolló el proyecto de extensión “Agua y saneamiento básico en el partido de Tandil. Conocer, Gestionar y Educar” aprobado por la Secretaría de Políticas Universitarias, en particular en lo que refiere al sector de “El Centinela”.
El proyecto tiene como directores a los investigadores Alejandro Ruiz de Galarreta (Dr. en Ciencias Naturales, especialista en Hidrología Ambiental) y Roxana Banda Noriega (Ing. Química, Especialista en gestión de residuos peligrosos) y se planteó como objetivos generales fomentar el conocimiento y la implementación de pautas de uso y gestión tendientes a la preservación del recurso hídrico y mejora de la calidad de vida de la población; elaborar y llevar a cabo estrategias de educación ambiental y transferencia vinculadas al agua, en sectores específicos del partido de Tandil y fortalecer vínculos con la comunidad propiciando espacios de diálogo, intercambio de necesidades, saberes y experiencias a través de talleres y charlas participativas. A fin de llevar a cabo el proyecto se seleccionaron pueblos, parajes rurales, o sectores periurbanos sin servicio de agua potable y/o red de cloacas (Vela, Gardey, zona Don Bosco y zona “El Centinela”). Trabajaron varios becarios del CINEA en las diferentes zonas seleccionadas. A una de ellas, barrio “El Centinela”, se abocaron los becarios Rosario Soledad Barranquero (Lic. en Diagnóstico y Gestión Ambiental y Magíster en Ciencias Hídricas), Beatriz Sosa (Lic. en Diagnóstico y Gestión Ambiental y Magíster en Gestión y Auditorías Ambientales) y Rubén Donalisio (Lic. en Diagnóstico y Gestión Ambiental).
La zona de “El Centinela” se localiza dentro de la cuenca del arroyo Langueyú en la cual el recurso subterráneo corresponde a un acuífero freático multiunitario, es decir un acuífero libre, sin ninguna capa impermeable o semipermeable por encima que lo aísle de la superficie, con cierta heterogeneidad vertical. Las nacientes de la cuenca se localizan en el sistema serrano de Tandilia. El material rocoso que forma las sierras y que se puede ver en superficie en ellas, se profundiza hacia el noreste de la cuenca. Este material, predominante en el sector serrano, no tiene gran capacidad de contener agua, por ello el agua subterránea es escasa y sólo se halla en las fracturas de la roca; el barrio “El Centinela” se enmarca en esta situación. Al alejarnos de las sierras por encima del material rocoso hay sedimentos que tienen mayor capacidad de almacenamiento de agua; por ello las perforaciones de agua para el suministro de toda la ciudad de Tandil se localizan en estos sedimentos.
Se realizó un primer acercamiento al barrio efectuando un recorrido para determinar los límites del área de trabajo y cantidad aproximada de viviendas e instituciones sociales y educativas. Luego se llevaron a cabo encuestas a los habitantes, se midieron niveles de profundidad del agua subterránea y se extrajeron muestras para análisis fisicoquímicos y microbiológicos. Con los resultados se elaboraron informes para los hogares en los que se extrajeron muestras explicando los fundamentos de lo que se obtuvo en cada caso; los resultados también fueron insumo para definir el contenido de las actividades de extensión-educación con los alumnos de la Escuela N°31, con la comunidad en general y en la Granja “Los Pibes”, que se realizarán en el mes de agosto del corriente.
Como principales resultados del proyecto de extensión hasta el momento se destaca la preocupación de la población por el crecimiento constante de la construcción en la zona, la falta de red cloacal y la escasa cantidad de agua para el consumo y desarrollo de actividades en algunos sectores del barrio.
El abastecimiento de agua es a través de perforaciones particulares para uso doméstico, en general con extracción de poco caudal, que se realizan sin condiciones de diseño y construcción adecuadas y sin conocimiento del funcionamiento del sistema hídrico en la zona. En algunos hogares se observó que la perforación no cuenta con cañería de encamisado y sellado de las paredes del pozo, que serían medidas adecuadas para la protección del agua de la contaminación. Y muchas de ellas tampoco tienen cobertura superficial o tapa adecuada para impedir la contaminación del pozo desde la superficie del terreno. También existen en el barrio varios emprendimientos turísticos que se abastecen de agua de la misma manera pero que además generan una depresión mayor sobre el recurso por los caudales extraídos.
En las encuestas los vecinos del barrio manifestaron situaciones puntuales de secado de pozos, en períodos de sequía por el descenso de los niveles freáticos, y la consecuente necesidad de profundizar las perforaciones someras para continuar extrayendo agua. En varios casos, los complejos turísticos y algunas viviendas tienen dificultades para llenar sus piletas de natación en época estival, teniendo que recurrir a la compra de agua en camiones cisternas a un alto costo.
Para evaluar la calidad química del agua se analizaron diferentes parámetros, por ejemplo sales totales disueltas, cloruros y nitratos. En todos los casos las muestras de agua se encontraron dentro de lo que recomienda el Código Alimentario Argentino para agua de consumo humano.
En tanto para la disposición de los efluentes domiciliarios (desagües de cocina y baño), al no contar con el servicio de red cloacal, se utilizan pozos ciegos o negros en cada una de las viviendas; estos pozos suelen ubicarse a una distancia insuficiente respecto a la perforación para extracción de agua. En muchos casos no se tiene en cuenta en la ubicación de los pozos ciegos el sentido de flujo del agua subterránea, generando un riesgo de contaminación de la propia perforación de agua con efluentes cloacales.
A partir de las encuestas realizadas a los vecinos, ellos manifiestan la necesidad de vaciar en forma frecuente los pozos absorbentes, lo cual permite inferir que la capacidad de infiltración o absorción del medio es baja.
En cuanto a la calidad microbiológica del agua, a excepción de dos lugares específicos, las muestras de agua se encuentran dentro de las exigencias del Código Alimentario Argentino. Sólo en dos muestras se encontraron coliformes totales por encima de lo recomendado y se identificó la presencia de la bacteria Escherichia Coli que debería estar ausente en agua de consumo por ser un indicador de presencia de bacterias patógenas y por lo tanto de peligrosidad para la salud humana. No obstante es importante dejar en claro que en los dos casos se trata evidentemente de una situación de contaminación puntual, es decir que obedece a una carga contaminante específica que se está generando en el propio predio, por un mal manejo sanitario de la extracción de agua y disposición de aguas residuales, con desconocimiento del funcionamiento del sistema hídrico en el sector. Cabe destacar que esta situación afecta puntualmente a los pozos de agua de los cuales se extrajeron estas dos muestras y no a toda la zona de estudio.
Es importante dar a conocer que una de las muestras con contaminación puntual fue extraída del pozo de agua que abastece a la escuela rural N°31 A. López de Osornio (ubicada en Maese 2802) que hace varios años manifiesta tener esta problemática y depender del suministro de agua envasada para consumo; tomando además precauciones como el uso de alcohol en gel posterior al lavado de manos de los niños y los docentes. Dada la cantidad de pozos ciegos que tiene el predio de la escuela, la inadecuada construcción de la perforación de agua y las condicionantes hidrogeológicas, se recomienda a corto plazo la evaluación y análisis para la factibilidad de una nueva perforación, paralelamente intensificar la gestión con relación al abastecimiento de agua a través de red pública.
Los resultados hallados en el proyecto permiten concluir que el agua de la zona “El Centinela” es de buena calidad para consumo humano y para el desarrollo de actividades; no obstante lo cual tiene como limitante principal su cantidad por las características del terreno en el que se emplaza. Estas mismas características hacen que el sistema de disposición in situ de efluentes domiciliarios a través de pozos ciegos no sea el más recomendable para lograr una buena degradación de la materia orgánica que en ellos se dispone, al menos en los emprendimientos turísticos y en predios en los cuales la densidad de población es mayor que la familiar.
Teniendo en cuenta todo lo que se detalló anteriormente se considera imprescindible que se evalúe la posibilidad de acceso al agua, en cantidad y calidad adecuada, y la forma de disposición de efluentes domiciliarios, previamente al loteo para viviendas en las zonas en las que no existe suministro de agua de red y red cloacal. Es necesario que la población sea consciente de estas necesidades básicas antes de construir una vivienda y que desde los organismos de control se los informe cómo extraer agua y disponer sus efluentes y se les exija el cumplimiento de estas pautas a todos los habitantes de zonas no servidas.
Texto redactado por la Mg Rosario Soledad Barranquero.
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