6 de noviembre de 2018
Los restos de miles de cadáveres de civiles fueron encontrados en al menos
202 fosas comunes ubicadas en territorios de Irak que estuvieron
controlados por el grupo radical Estado Islámico (EI) entre los años 2014 y
2017, informó hoy la ONU.
"Es difícil determinar el número total de personas que hay en estas fosas.
La más pequeña -en el oeste de Mosul- tenía los restos de ocho cuerpos,
mientras que se cree que el más grande -en Jasfa, al sur de Mosul- puede
contener miles", explicó la misión de la ONU en Irak (UNAMI) y la Oficina
de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en un informe publicado hoy.
Ya está documentada la existencia de 202 fosas comunes en las provincias de
Nínive, Kirkuk, Saladino y Al Anbar, en el norte y en el oeste del país,
"aunque puede haber muchas más", advirtió la ONU en el texto.
"Las pruebas reunidas en estos sitios serán fundamentales para garantizar
las investigaciones creíbles, procesos y condenas de acuerdo con las normas
internacionales", se señala en el informe.
Entre junio de 2014 y diciembre de 2017, el Estado Islámico ocupó grandes
áreas en el territorio iraquí y llevó a cabo "una campaña de violencia
generalizada y de violaciones sistemáticas de los derechos humanos, actos
que pueden equivaler a crímenes de guerra, crímenes contra la Humanidad y
un posible genocidio", manifestó la ONU.
El líder del EI, Abu Bakr al Baghdadi, proclamó un califato" a finales de
junio de 2014 en la ciudad de Mosul, considerada para los islamistas la
"capital" del grupo en Irak.
La ciudad fue liberada por las fuerzas iraquíes, con el apoyo de la
coalición internacional liderada por EEUU, en julio de 2017, tras casi
nueve meses de una cruenta ofensiva que dejó la urbe totalmente en ruinas.
Durante esos tres años, los islamistas persiguieron y asesinaron a civiles
pertenecientes a minorías étnicas y religiosas en Irak, como la comunidad
yazidí, contra la cual el EI cometió un genocidio, según la ONU.
En diciembre de 2017, el entonces primer ministro iraquí, Haidar al Abadi,
anunció la "derrota" del grupo yihadista en el territorio iraquí, aunque
los ataques de los terroristas, que se encuentran apostados en zonas
desérticas ubicadas en el este de Siria, fronterizas a Irak, continúan en
el país, incluida la capital Bagdad, reseñó EFE.
Serán fundamentales la "preservación, excavación y exhumación de las fosas
comunes, así como la identificación de los restos de las víctimas y su
entrega a las familias", agrega el documento de la ONU.