7 de abril de 2008
Tras el severo conflicto que aún aguarda definiciones en torno a la polémica campo-gobierno, comienzan a deslizarse discusiones de fondo más allá de lo que fueron las controvertidas formas, que hacen al sistema de retenciones utilizado por el poder central en detrimento del interior, con la demanda siempre vigente, aunque tímida, de un mayor federalismo traducido, entre otras yerbas en más coparticipación.
A propósito de esta discusión, este diario accedió a un informe que los productores locales acercaron a la comuna en medio del conflicto, en el que queda develada esta idea que merece ser atendida.
Según los números remitidos, durante la cosecha 2006/2007, el Partido de Tandil aportó al fisco nacional casi 300 millones de pesos en retenciones, es decir el equivalente a tres presupuestos municipales, sólo teniendo en cuenta los cultivos de girasol, maíz, soja y trigo.
Los datos revelados por Carbap ponen de manifiesto los aspectos más conflictivos del sistema de las retenciones que aplica el Estado Nacional y son el eje la discusión por el destino de esos fondos que no se coparticipan ni a las provincias ni a los municipios.
De acuerdo con las estimaciones del sector y los cálculos que se hacen desde los despachos gubernamentales, teniendo en cuenta el índice de coparticipación provincial y el del Municipio, Tandil recibiría cerca de 90 millones de pesos anuales si esos fondos se distribuyeran. Lo recaudado por retenciones va al rubro rentas generales del Tesoro nacional.
Según el periodista económico Daniel Muchnik, “las retenciones se aplican en muchos países después de una devaluación o cuando suben los precios. La instrumentan 40 países en la actualidad. Pero en la Argentina ese impuesto no se coparticipa con las provincias, queda en el Tesoro Nacional, a pesar de que esa fuente de ingresos es eminentemente federal”.
LO QUE PASA EN EL PAGO
Este escenario se evidencia claramente en nuestro partido a través de las cifras reveladas por el sector agropecuario al municipio, en medio del conflicto pasado aunque aún latente a la espera del prometido diálogo.
Las estadísticas oficiales de Carbap indican que Tandil aportó poco más de 15 millones de dólares por retenciones al girasol, 2 millones por maíz, 27 millones por la soja y 45 millones de dólares por el trigo. En total fueron 90.482.853 dólares, es decir alrededor de 287 millones de pesos. Durante la campaña 2006/2007 la producción en el Partido de girasol fue de 61.760 toneladas; 39.000 de maíz; 122.850 de soja y 420.750 tn de trigo.
De acuerdo a los cálculos y al tipo de grano, el Estado Nacional se llevó entre 308 y 490 dólares por hectárea cosechada. Estos datos no incluyen las retenciones aplicadas en Tandil a la carne, por ejemplo. Teniendo en cuenta que el presupuesto del Municipio es este año de unos 100 millones de pesos, la economía tandilense envía directamente a la Nación el equivalente a tres presupuestos.
Con lo que Tandil aporta en un año, se cubriría el monto de dinero girado por la Nación en conceptos de obra en cuatro años y medio, que fueron alrededor de 200 millones de pesos, de los cuales sólo una porción menor fue efectivamente entregada. Y aún más, si hubiera algún mecanismo de distribución federal, por el índice de coparticipación de Tandil, se recibirían unos 27 millones de dólares por año.
El mismo Daniel Muchnik, en un artículo publicado en el diario Clarín, afirma que “las retenciones son un componente clave del superávit fiscal que se destina al pago de la deuda y a la adquisición de divisas para seguir sosteniendo “la cotización del dólar”. Empero, las retenciones no han vuelto ni vuelven en infraestructura, en caminos, en trenes, en escuelas ni en hospitales. Se van en el pago de los intereses y de la deuda externa, la que a pesar de esos cumplimientos sigue creciendo por el ajuste inflacionario de los bonos, pese a los esfuerzos de Guillermo Moreno en sus maniobras del INDEC”.
“No es cierto, entonces, que las retenciones se hayan utilizado o se estén utilizando para redistribuir ingresos, salvo los de los acreedores nativos e internacionales” Muchinik concluye en que “toda la política económica del Gobierno está en cuestión en este conflicto. No es el campo versus el Gobierno. Está la deuda externa, está la falta de infraestructura, están los bajos haberes jubilatorios, está la puja salarial.
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