13 de agosto de 2010

Espectáculos y sociales

Espectáculos y sociales. Rincón tradicionalista: El arreador

por Ernesto R. Sangineto
Prenda emblemática del recado del patrón gaucho de antaño, que la lucia generalmente con su recado de plata, símbolo de su condición de mando.
Se los construía por pedido a los más famosos plateros orfebres o a los rebenqueros capaces de satisfacer los gustos personales de gente generalmente acaudalada que los encargaba, pues estos se realizaban en caña de malaca, ébano u otras maderas preciosas generalmente importadas a las que se aplicaban virolas de plata y oro.
Fueron también convertidos en lujosos estoques al colocárseles finas hojas de acero de cerca de 50 centímetros de largo que a través de ingeniosos sistemas de traba eran colocados en su interior sirviendo como eficaz arma de defensa.
Técnicamente el arreador es un azote de mayor dimensión que el rebenque común cuyo mango puede tener desde 50 a 70 centímetros de largo y que en lugar de lonja lleva una trenza de cuero crudo de un, dos o tres tientos (torzal) con un largo de un metro o metro y medio con 20 a 25 centímetros más de azotera o “rebisa” como se le solía denominar, este azote iba unido a la punta del rebenque con una pequeña “yapa” de unos diez a quince centímetros unidas entre si con sendas argollas.
A los modelos de uso campero de condición más modesta que los anteriormente nombrados se los construía en madera de guayacán, ibirapita, lapacho, algarrobo negro, urunday o tala.
Su sección puede ser redonda, hexagonal u octogonal, estos últimos fueron ornamentados con mangos y virolas del mismo formato, los de soga eran adornados con finísimos trabajos en tiento (retejidos) o retobados en “verga de toro” muy apreciados por el gaucho.
Era usado y digo usado porque hoy muy poco se ven, para avivar la hacienda hostigándola de a caballo y a veces si las circunstancias lo indicaban también pudo haber sido utilizado en el castigo a personas.
Su larga azotera determinaba el nombre de “lazazo” a su golpe, porque asemejaba más el golpe dado con un lazo que al producido por la lonja del rebenque común.
El gran José Hernández nos describe en el “Martín Fierro” un ejemplo a citar sobre el uso del mismo, cuando el tutor de uno de sus hijos el famoso “Vizcacha” es castigado por un vecino al sorprenderlo este cerdeándole unas yeguas:
“Se descolgó del caballo
Revoleando el arreador
Y lo cruzó de un lazazo
Ay nomás a mi tutor.”
En la ilustración que acompaña la nota vemos la histórica foto de Sixto Sosa estanciero de Tapalque tomada aproximadamente en 1881, que por sus características en los detalles del recado, cabezada cincha tuse, etc., ha servido de modelo durante décadas a los tradicionalistas como ejemplo de la forma de ensillar de la época (aunque sentado medio atrás, para mi gusto) luciendo un hermoso arreador que como dijimos manifestaba la condición de mando de su dueño.
Bueno amigos espero les haya gustado la nota, un saludo y hasta la próxima.
Correo de lectores abierto.

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