9 de diciembre de 2009

Espectáculos y sociales

Espectáculos y sociales. Rincón tradicionalista: El lomillo porteño

por Ernesto R. Sangineto


Como ya he comentado más de una vez y la mayoría de los tradicionalistas estudiosos de las pilchas históricas saben, cada región del país ha tenido una silla de montar o recado que la ha caracterizado por estar este adaptado al tipo de terreno en que se uso y aún usa y al tipo de caballo que le fue colocada.
Cascos cuyanos, mal abrigos chaqueños y correntinos, sirigotes entrerrianos, cangallas malvineras o patagónicas, aperos cordobeses, etc., han sido todos de uso de nuestro hombre de campo. Todos con un origen común heredados de la escuela ecuestre española y puntualmente de la silla vaquera andaluza que fue la que más influyó en la forma de ensillar de nuestros paisanos por lo menos en el principio de los tiempos.
Por eso hoy me referiré al lomillo porteño que fue sin duda el primer apero del que se tiene registro confeccionado por argentinos con materiales del país. El mismo se construía preferentemente con madera de ceibo por ser liviana y resistente, suela o cuero crudo para los bastos y las faldas que eran rellenado como se estilaba con esparto o crin de caballo. Era de arzones bajos, ambos de igual tamaño, lo que permitía una pronta salida del jinete en caso de las tan continuas rodadas, motivadas por la gran cantidad de cuevas y vezcacheras que cubrúan el suelo pampeano, formando formidables “paradores” entre nuestros jinetes (“echar una parada” salir parado del caballo en una rodada) característica única del gaucho argentino considerado siempre entre los mejores del mundo.
Tenía faldas cortas y acionera fija para los estribos lo que era (y es) una ventaja para no tener que cambiarlos de posición al ensillar y era acompañado por una carona de suela de grandes dimensiones decorada haciendo juego con los dibujos del lomillo donde con el tiempo se lucieron los talabarteros en sus diseños en los decorado de la suela, arte que se deasarrolló en su máximo esplendor en los siglos XVIII, XIX y XX en los talleres de las viejas talabarterías y lomillerías de Buenos Aires, Entre Ríos, Chaco y Corrientes.
Todo este recado se armaba con matras y matrones de origen norteño (Stgo del Estero y Catamarca) y el orden de ensillar era el siguiente: una sudadera hecha con cuero de oveja con la lana para abajo (sobre el lomo del caballo), dos o tres matras o matrones que le protegían el lomo y a la vez servían de cama y abrigo para el jinete, una carona de cuero de vaca sin curtir con el pelo para afuera que protegía la de suela finamente decorada del sudor del animal, la carona de suela, el lomillo que era ajustado con una encimera de menor tamaño que las de hoy, con una cincha muy ancha, en algunos casos hasta de 45 cm., de cuero, un cojinillo de oveja preferentemente negro, y sobre él, el cojinillo de hilo y un sobrepuesto que podía ser de baqueta, carpincho, perico ligero, paño o terciopelo finamente bordados en los de más lujo, puesto que el mismo apero en el caso de ser un chapeado de plata que fue el primer recado de lujo de nuestros hombres de campo, era utilizado por los plateros para aplicar ellos sus obras de orfebrería compitiendo en maestría y buen gusto de acuerdo a los requerimientos y poder adquisitivo de los dueños.
En el siglo XIX donde se advierte mayormente su uso dada la gran cantidad de cuadros y dibujos de pintores extranjeros y locales donde se los ve profusamente utilizados, cosa que sucedió hasta aproximadamente 1870 donde la gran cantidad de caballos de razas pesadas como el Shire y el Percherón importados al país como razas de tiro al cruzarlos con nuestros criollos, creó una mestización agrandando el tamaño de los montados, ideando los criollos de la época el basto de chorizos, cambiando (para peor) la manera de montar. Ya no se montaba erguido y con estribada larga como corresponde sobre la espalda del animal sino sobre los riñones del mismo y con las piernas recogidas a la moda de los mataderos de Buenos Aires.
Hoy las talabarterías fabrican lomillos (o similar) de una muy buena calidad, algunos son mezcla de bastos Victoria o lomillo pero de cualquier forma van en beneficio del caballo y el jinete creo que poco a poco, nuestros hombres lo están volviendo a adoptar mientras que los antiguos con sus grandes caronas y matras se los puede apreciar en desfiles y en juras de recados donde ocupan un lugar preponderante en el gusto de los tradicionalistas.
En la foto que acompaña la nota vemos un lomillo de la colección privada del Sr. Néstor Hirscht construido con notable rigor histórico ajustándose en las medidas y dibujos a los mejores productos de las lomillerías de antaño.
Buenos amigos un saludo y hasta la próxima.
Correo de lectores abierto.

Comentarios

0

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.

Cargando comentarios...

Muy lejos de los primeros puestos

Muy lejos de los primeros puestos. Un ranking evaluó facilidades para abrir negocios: Tandil quedó en el vigésimo puesto

Lo elaboró el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) y fue financiado por el BID. Sobre 31 distritos, Tres de Febrero fue el municipio mejor ubicado, seguido por las ciudades de Córdoba y Santa Fe.

Subscribite para recibir todas nuestras novedades

data fiscal  © 2026 | La Voz de Tandil | Av. del Valle 1220 - Tandil