23 de julio de 2009
Entre la variedad de pilchas que usó y usan nuestros gauchos siempre se ha destacado como emblemático el recado, que de acuerdo a la regionalidad tiene características propias de uso por su funcionalidad adaptada generalmente a la topografía o tipo de terreno donde se usaba.
En este caso hablaré del sirigote, a mi gusto uno de los más bonitos y completos, que junto al lomillo porteño y el apero salteño reflejan en su confección toda la gama del arte talabarteril, platero, textil y soguero.
Este recado que tuvo su área de influencia en Río Grande do Sul en Brasil, Uruguay y la Mesopotamia argentina sobre todo en la provincia de Entre Ríos, inclusive en la República del Paraguay, introducido durante la guerra de la Triple Alianza, en el siglo XIX, obviamente la cercanía de nuestro litoral con brasileños y uruguayos la conformaba la existencia de la Confederación la que también entreveró usos y costumbres a los tres estados.
Pero volviendo a nuestro invitado de hoy, el sirigote, que tras estudios realizados por investigadores brasileños o uruguayos no se ponen de acuerdo sobre el nombre que recibe lo que si se sabe que el vocablo es de origen portugués como el lomillo que se usó en territorio argentino es un tipo de silla, de dos cabezales solo que más alto que el porteño debido sin duda al uso en terrenos diferentes a nuestra pampa, plana y repleta de vizcacheras verdadera trampa para el galope de los caballos lo que obligaba en las rodadas, una pronta salida del jinete echando una parada con el cabresto en la mano de ahí los arzones o cabezales bajos del porteño. Como decía los arzones altos del sirigote aptos para zonas de cuchillas y campos quebrados lo que obligó también al uso de pretales y baticolas para evitar la corrida del recado en cuestas y bajadas empinadas.
La confección del mismo siempre en madera liviana y resistente, con los bastos rellenos de junco o crin podían tener o no los cabezales enchapados en plata o metal blando realizado por artesanos o importados de Europa labrados y en algunos casos con incrustaciones de oro, los de gran lujo, que acompañados por bajeras de lana gruesa y rústica tejidas en telar y dobladas al medio, carona grande de suela, encimera del mismo material y la barriguera de piola ancha con los espejos también de suela con argolla para los correones de cuero crudo.
La argolla de la encimera del lado del lazo lleva cosida o prendida la acionera para prenderlo de ahí, cojinillos de cuero de oveja y un sobrepuesto de badana de carpincho o ciervo, con una sobrecincha del mismo material del sobrepuesto y barriguera de suela con correón de cuero crudo del lado de montar.
Las estriberas pueden ser de suela o cuero crudo con argolla o hebilla para regularlas. Los estribos generalmente son de campana, de plata y oro o metal blanco con sus correspondientes pasadores de estribera del mismo material y gusto, teniendo por característica que el caso de llevar estribera de plata o metal blanco chatas, el florón que habitualmente lleva el lomillo porteño a mitad de estos, el sirigote lo lleva pegado al estribo, en cuanto al juego de cabeza, este debe ser de cabezada con frentera y hociquera, freno de patas largas, articuladas en el bocado, con o sin coscoja, con barbada y falsa barbada, riendas con yapa, cuerpo y azoteras, bozal bien ajustado de manera que la hociquera quede montada sobre la nariz, bien arriba dejando libre el hocico, con su correspondiente cabresto. De llevar pretal deberá ser igual al juego de cabeza, en cuero crudo, cosido o a tiento o cualquier trenzado el más frecuente es el chato doble (trenza patria) o el redondo de 12.
De este modo estaría ensillando a la orientala y vistiendo a su montado con uno de los recados más bonitos, lujosos y funcionales que conoce la equitación rioplatense.
En la foto que acompaña la nota vemos aunque en forma parcial un hermoso sirigote mesopotámico con cabezales de plata cincelada, cojinillo de hilo crudo mota, sobrepuesto de perico ligero, finas matras, faldas y carona de tigre, espadín con cabo gayoneado como caronero del recado, pretal chapeado, estribo y estriberas de plata y riendas de trenza redonda.
Como dato ilustrativo fue el sirigote el recado que utilizó el profesor Aimée Schfly en su inigualable viaje a los EE.UU. sobre el lomo de Gato y Mancha.
Buenos amigos espero les haya gustado la nota un saludo y hasta la próxima.
Correo de lectores abierto.
Lo elaboró el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) y fue financiado por el BID. Sobre 31 distritos, Tres de Febrero fue el municipio mejor ubicado, seguido por las ciudades de Córdoba y Santa Fe.
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