6 de mayo de 2008

Locales

Locales. RINCON TRADICIONALISTA: ¿Gordos o sanos?

Aunque esta nota trata siempre de referirse a temas ligados a la tradición, no puedo, porque creo a rajatabla que están íntimamente unidos estos dos temas que son, cierta "estética" y la verdad sanitaria de nuestros montados.
Hay ciertos mitos sobre la salud del caballo que se mantienen y uno de ellos es creer que la gordura es signo de buena salud (como los bebés gordos) y nada más lejos de la verdad sobre todo cuando esta es excesiva, pero quiero en este caso reproducir una nota a cargo del Dr. Veterinario Carlos E. Monía de la revista "El Chasque Surero" de marzo del 2002 para que tenga el lector la opinión de un profesional del tema:
"-Como en todas las cosas de la vida, el equilibrio debe primar. Sin embargo aún hoy es difícil lograr hacerle entender a la gente los problemas que acarrea el exceso de energía en la dieta de los caballos.
En efecto, como en todo organismo vivo la regulación de los procesos que acumulan energía y los que la liberan es un juego que determina un cociente positivo o negativo. En el primer caso sobra energía y se almacena en forma de grasa.
Para tratar de clarificarlo un poco más, y a modo de ejemplo, si dos caballos de 400 Kg. de peso, con el tiempo de construcción esquelética, de la misma raza y demás características similares comen cada uno cinco kilos de avena y dos pencas de pasto por día, deberían tener el mismo estado de gordura; no obstante esto no es así porque existe una serie de factores individuales que determinarán que uno sea más gordo o más flaco que el otro.
La cantidad de factores que pueden tener influencia en esto es una lista bastante extensa. Uno de ellos tendrá que ver con la cantidad de energía que cada caballo utiliza para realizar su trabajo diario. Si un equino no realiza más actividad física que entrar y salir del box y otro trabaja poco menos de una hora (al paso, trote, y galope) donde a ve4ces también se suma una cierta cuota de nerviosismo que gasta energía, seguramente el primero podrá ser un obeso y el segundo estará en mayor o menor grado de gordura en función de las otras condiciones.
En definitiva en cualquiera de los dos casos habrá una cantidad de energía que se incorpora con la alimentación, donde una parte de la misma la utilizará (gastará) para realizar el trabajo. A groso modo, esta diferencia será el balance energético.
De acuerdo al resultado de ese balance, el caballo engordará si recibe mucha más energía que la que necesita "quemar", o si por poco trabajo o una vida sedentaria "quema" mucha menos energía que la que esta recibiendo en sus raciones.
No es fácil que los propietarios de caballos se den cuenta si sobra comida o falta trabajo. Sumado a que el problema más serio lo constituya el excesivo "celo" que, en general, el propietario pone en mantener su caballo gordo, pensando que constituye el tipo deseado en una presentación y que le asegurará que quienes evalúen valorará, el cuidado que se le brinda a ese caballo. Existe una marcada "desesperación" por parte del dueño el ver el caballo "en estado"; es entendible, pero no justifica de ninguna manera que se intente acortar los tiempos lógicos en obtenerlo; lo que dicho de otra forma es: esperar que los caballos aumenten gradualmente.
Loa animales flaco, a los que se le prodigan buenas condiciones de manejo y cantidad de alimento suficiente, tienen una tendencia natural a aumentar de peso mucho más rápido que los que están en estado de nutrición normal. Esta condición se conoce como aumento compensatorio, y debe ser observado prolijamente porque un caballo que viene en pésimas condiciones de nutrición no tiene su organismo afiatado como para recibir grandes volúmenes de alimento, mucho menos los granos, y esto le puede ocasionar trastornos digestivos.
Los caballos pueden estar flacos por tres motivos:
1) Porque no se le ofrece la cantidad de comida necesaria.
2) Porque no incorporan la comida que se les ofrece.
3) Porque no aprovechan la comida que incorporan.
El primer punto no justifica desarrollo por obvio, y con respecto a no incorporar la comida que se les ofrece existen muchos casos en que los animales tienen su apetito disminuido o abolido, donde no solamente enfermedades son las responsables sino también las condiciones de vida que se da a los caballos (sobre todo alojamiento y entrenamiento).
El aprovechamiento mencionado en el tercer punto tiene que ver con el envejecimiento del organismo. En efecto, los caballos gerontes que están a pastoreo son los primeros que pierden su condición de gordura en invierno o en verano, cuando las pasturas son escasas. Los problemas más comunes están relacionados con la mala dentición, y la reducción de la habilidad por diferir fibras y proteínas. Éstos ocasionan en los caballos viejos disminución del apetito y pérdida de peso. Si bien estas características lo diferencian al geronte del joven, ambos comparten una situación común que va en detrimento de la capacidad de retener o aumentar de peso y son las parasitosis (en las que somos siempre reiterativos sobre la importancia de su control y la periodicidad de los tratamientos para atacar a estos "huéspedes" no deseados).
Ahora bien, los jóvenes y los viejos flacos no son saludables, porque su estado físico no les permitirá realizar no sólo tareas deportivas sino incluso a veces el estado deficitario será incompatible con las funciones vitales. Se deberá entonces arbitrar los medios para engordarlos, y esto tendrá que ver con lo más adecuado para cada causa t para cada caso.
Pero el punto de interés de hoy lo representan los caballos GORDOS, que tampoco son saludables porque también tendrán problemas para realizar el ejercicio y para sus funciones vitales. Simples trastornos de la piel hasta graves consecuencias en lo cardiorrespiratorio hacen la lista de complicaciones que tienen que ver con caballos que mantienen sobre sus costillas e ijares grandes cantidades de grasa que parecen formar un "delantal" o capa sobre el mismo, aspecto que a veces muestra una piel que pierde elasticidad por un fenómeno netamente mecánico (donde el "relleno" la pone tensa).
Tal cual lo expresamos al comienzo, la obesidad es un problema que tiene que ver más con raciones que exceden las necesidades de energía que con problemas de enfermedades.
Entonces, la disminución de la dieta y el ejercicio controlado son los dos elementos que se pueden utilizar para reducir el peso corporal de estos caballos.
Más específicamente, en estos casos debemos proporcionar alimento bajos en energía y agua, con los aportes de vitaminas, minerales y electrolitos adecuados, combinado con ejercicios controlados. En ese intento de reducir el peso de los gordos, lo que no debe hacerse nunca es negarles el alimento, pues esto les traerá, entre otras cosas, disminución de las defensas. En general bastará con reducir la cantidad de energía a la mitad, para que el caballo comience a perder peso. Para graficarlo, a un caballo que come seis kilos de avena por día, y esta gordo, se le puede reducir drásticamente la ración a la mitad y agregarle heno de baja calidad a fin de evitar el aburrimiento y suplementar el volumen de alimento al que esta acostumbrado".
Luego de leer esto tal vez comencemos a ver la alimentación de nuestro mejor amigo desde otra perspectiva. En la foto que acompaña la nota vemos al campeón de la raza criolla "Pongacara Guampa" en la S.R.A. de Palermo mostrando un equilibrio justo en el kilaje.

Comentarios

0

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.

Cargando comentarios...

Subscribite para recibir todas nuestras novedades

data fiscal  © 2026 | La Voz de Tandil | Av. del Valle 1220 - Tandil