11 de marzo de 2008

Locales

Locales. RINCON TRADICIONALISTA: Jineteada, coraje y pasión

La escena se repite una y otra vez, pero no por eso deja de ser interesante y a la vez apasionante al ver al jinete junto al palo montado con los bastos, grupa surera o en la clinas, acomodando el cuerpo para que al dar la orden de salida estar lo mejor ubicado posible sobre el lomo de ese diablo que está esperando el momento y oportunidad para darlo contra el suelo.
Uno es todo habilidad y destreza; fuerza en los brazos y garrones, conocimiento para anticiparse a las colgadas y arrastrones el otro todo fuerza y maña para sacarse del lomo ese peso que lo enloquece y que por razones ancestrales que lleva en su sangre de reservado parece que hasta fuera una razón de honor la de vencer al jinete.
Este espectáculo que es una de las pasiones más arraigadas entre la gente criolla se repite semana a semana en distintos lugares concentrando importantes cantidades de público que siguen a sus jinetes predilectos en grupos familiares que alrededor del fuego del asado pasan los fines de semana en campamentos improvisados en los campos de jineteada.
Jesús María, Diamante, La Pastora etc., son un ejemplo del éxito que tienen estos espectáculos, que no solo convocan a los mejores jinetes del país sino también son parte del evento de artistas de renombre sobre todo en el mundo del folclore que jerarquizan aún más las fiestas en sí.
Nació la jineteada como actividad natural de nuestro hombre de campo desde el momento que comenzó a amansar los potros que por miles habitaban las llanuras pampeanas y lo que comenzó como juego terminó convirtiéndose en una profesión, la cual ciertos paisanos la practican con diversa suerte, y recorrer los campos de doma del país detrás de los premios que cada vez son más importantes y por lógica más disputados.
Tandil ha contado y cuenta hoy con los mejores jinetes del país Jorge Aristegui, José Andraca, Fabio Ferreiro o los de otras épocas como Carlos Aristegui o Tucuta Schang al cual Héctor del Valle le dedica una milonga, la cual transcribo aquí, nos da una idea del interés y la pasión que despierta esta actividad en nuestra ciudad acompañada de la labor de los tropilleros, acarreadores, palenqueros, médicos, payadores y relatores que describen para el público entendido o no todos los momentos de los segundos que dura la monta, el pelo del yeguarizo, las colgadas y zambullidas, el corcovo a vueltas, las boleadas son descriptas por el relator que si es conocedor dará una colorida descripción de lo ocurrido en la cancha de doma.
Amigos personales que me enteran de la constante búsqueda de caballos que corcovean para que el espectáculo sea más completo y esta gente a la que muchas veces no se ve como el caso de amigo Adalberto Núñez es la que crea el espectáculo, probando constantemente animales para la jineteada y bancando de su bolsillo todo el movimiento que esto implica a veces solo por tener el placer de ver que uno de sus reservados se lleva el triunfo con una remuneración a cambio que ni siquiera paga los gastos, pero esto es pasión, esto es tradición esto son los motivos que mueven a un criollo de ley a seguir en una actividad que pone de relieve la grandeza de los jinetes argentinos.
Bueno amigos espero les haya gustado los dejo y hasta la próxima.

A Tucuta Schang (milonga)
por Héctor del Valle
No crean que son pavadas
Y paren muy bien la oreja,
Que son chismes de vieja
Si hay que hablar de jineteadas.
Hoy con las cuerdas templadas
De los años que se van,
Como las pruebas están,
En el ambiente campero,
Suelo quitarme el sombrero
Pa’ hablar de Tucuta Schang.

Aquel que tenga memoria
Sin que nadie discuta
Puede hablar bien de Tucuta
Y su larga trayectoria.
Si le revuelve la historia
A este hijo de Tandil,
Relumbró como un candil
En cualquier fiesta campera,
Con los bastos y encimera
Se peló muchos de a mil.

Fue en la domas luz de aurora
Entre aplausos y corcovos,
Visitante en la de Lobos
Y local en la Pastora
Siempre que llegó la hora
Que tuvo que jinetear,
Jugó su honor al montar
Esto lo trae de muchacho,
Y hasta tuvo potros pa’l tacho,
Que los hizo corcovear.

Y aunque hubo ente sus hazañas
Quien lo hizo besar el suelo,
Como el zorro perdió el pelo
Pero no perdió las mañas.
El que siguió sus campañas
Como ejemplo lo tendrá
Cualquiera recordará
Que anduvo malos baguales
Habrá jinetes iguales
Pero mejores no habrá.

Como criollo de una pieza
Cuando revolió el rebenque
Siempre salió del palenque
Hachando hasta la cabeza.
El que aplaudió con destreza
El que gritó con afán
Las razones me darán
Que en cualesquier jineteada
Contento pago entrada
Por verlo a Tucuta Schang.

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