15 de febrero de 2013
Nombre o denominación que llevó la mujer de la campaña, que acompaño a nuestros gauchos, desde que estos recorrieron nuestras pampas, tanto en la guerra como en la paz, afianzando al establecerse en los diferentes asentamientos que luego se convertirían en estancias, el concepto de familia, que haría que el hombre de campo abandonara su vida nómade, de dormir en el recado bajo las estrellas, a la relativa pero sin duda más cómoda condición de estar protegido de las inclemencias por el quincho de su rancho y el calor del fogón.
Se las llamo: india pampa, mestiza , para el gaucho fue su amada querida “mi china”, madre de sus hijos, laboriosa en las tareas domésticas, hasta en muchos casos maestra de escuela improvisada , realizo tareas de mensual trabajando con la hacienda a la par de su marido, dice la relación del Pericón o Gato en el relato de Tito Saubidet:
“Él: Tengo un rancho, tengo pingo
Tengo yerba pa´ tomar
Solo me falta una china
Que me quiera acompañar.
Ella: Si es que tenés rancho y pingo
Y yerba para tomar
Y solo te falta china
Yo te puedo acompañar”.
“Las dos chinas estaban hermosísimas, su tez brillaba como bronce bruñido. Sus largas trenzas negras como el ébano y adornadas con cintas pampas, les caían graciosamente sobre las espaldas, sus dientes cortos, iguales y limpios por naturaleza, parecían de marfil, sus manecitas de dedos cortos, torneados y afilados, sus piecesitos con las uñas muy recortadas, estaba perfectamente aseados. María, la cuñada de Villareal, mas coqueta que su hermana la casada, se había puesto lunarcitos negros, adorno muy favorito de las chinas”. Descripción que nos da Lucio V. Mansilla en su “Una Excursión a los Indios Ranqueles”.
En todas las notas realizadas he tratado de realzar la figura de nuestros gauchos, como emblemática y forjadora de la patria que nos fue legada, pero seria absolutamente injusto no realzar también la figura de la china, que compartió junto a su hombre las mismas desdichas, vicisitudes y sacrificios a las que obligaba la vida en la campaña, forjando junto a él la columna vertebral de nuestra patria, que sin duda ha sido el campo y su producción, sin temor a embarrarse en la lluvia, sentarse a ordeñar o empuñar la lanza y el sable, en las luchas por la independencia, mis respetos para ellas y para las que continúan en la tarea campera a diario.
En la ilustración que acompaña la nota, vemos un dibujo del gran Eleodoro Marenco, de una china Ranquel, ofreciendo un mate, actitud de ofrenda de amistad.
Bueno amigos espero les haya gustado la nota, y ah! paisano, hágase una gauchada, dése una vuelta por la sala de Hemoterapia de “nuestro” Hospital y done sangre, el pago agradecido, hasta la próxima. rincontradicionalista@hotmail.com
Comentarios
0Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.
Iniciá sesión para dejar tu comentario
Iniciar sesiónCargando comentarios...
Denunciar comentario