12 de julio de 2013
En repetidas ocasiones, he hablado de la evolución de la cultura ecuestre en nuestro país, siendo como todos sabemos un paraíso para la cría de caballos que con el correr del tiempo se desarrollo en forma natural, gracias a las grandes extensiones libres de alambrados que los contuvieran y la alta calidad de los pastos que cubrían sus praderas.
El gaucho en los principios y al disponer en forma ilimitada de la cantidad de yeguarizos que deseara, por cubrir estos el total del territorio de la nación y especialmente la provincia de Buenos Aires, en manadas interminables de las cuales luego por selección natural saldría nuestra raza criolla, animal de talla reducida comparado con las razas europeas que luego se importarían al país, ensilló con un lomillo adaptado al lomo de esos ejemplares, pero con el pasar del tiempo al ser esta raza cruzada con caballos de mayor volumen como es el caso de los Percherones, Shires anglo normandos etc., tuvo que cambiar su silla de montar por ser los lomos de estos mestizos mucho más ancho que el de los criollos.
Los lomillos en su medida original, tendían a “bolearse” por no poder ajustarse por fuerte que lo cincharan y es entonces que nuestro hombre de campo idea a través de un utensilio de carga, que fue en principio formado por dos cilindros de cuero retobado, unido entre si por un corsé de tiento, que permitía abrir o cerrar estos cilindros para adaptarlos al lomo de cualquier caballo, sin preocuparse demasiado por las lesiones que estos producían en el lomo del yeguarizo al transportar carga en él y que le sirvió también como silla de montar, agregando aparte de las matras que se usaban de bajeras alguna carona de suela, que por fin alivio en su uso las mataduras propias de este llamado basto de “chorizo”, que se construyo sin las “gurupas” propias de los bastos actuales, que durante un siglo han imperado sobre todo en la provincia de Buenos Aires,
A estos bastos se los llamo “intermedios”, porque fueron de transición entre el lomillo y el basto actual, no poseían como dije “gurupa”, y llevaban accionera , puesto que los estribos se colgaban de las mismas, usando para cinchar generalmente cinchas de arpillera y unas pequeñas encimeras ideadas para tal fin, abandonando luego el uso de matras por mandiles en el uso del basto actual buscando sin duda más comodidad y rapidez en la ensillada, sobre todo en el trabajo a campo donde se debía mudar caballo constantemente.
Muchos paisanos suelen coser las bajeras entre si para realizar esta tarea con mas celeridad.
En la foto que acompaña la nota vemos una magnífica obra de talabartería de A. Vomero, en la que podemos apreciar un juego de bastos de los denominados “intermedio” adornado en las faldas tanto del basto como el de la carona, con un hermoso florón rodeado de flores de cardo ,con las características accioneras y un remate de hermosos troquelados que muestran la importancia que el gaucho le daba a sus pilchas y los artesanos a los requerimientos de estos, realizando obras como esta que son de una excelencia y buen gusto admirable.
Bueno amigos, espero les haya gustado la nota y ¡ah! Paisano no se olvide hágase una gauchada y pase por la Sala de Hemoterapia de nuestro Hospital y done sangre, el pago agradecido, un saludo y hasta la próxima. rincóntradicionalista@hotmail.com
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