24 de agosto de 2010
Ayer a la tarde se llevó a cabo una emotiva ceremonia en la que se rindió homenaje al teniente Primero, Carlos Alberto Atencio al cumplirse en la víspera un mes de su desaparición física, descubriéndose una placa en su memoria en el hall de entrada de la Sección Seguridad Vial Tandl, homenaje al que asistió el comisario General, Alexis Ivanoff, superintendente de Segurida Vial de la Provincia de Buenos Aires.
Hubo efectivos de las secciones Viales de toda la Provincia y las autoridades policiales de la ciudad, además de familiares, compañeros y allegados al extinto.
El subcomisario Oscar Urruchúa, titular de Vial Tandil fue el orador en el sencillo pero emotivo acto y sostuvo “más allá que era un compañero, para mi era un padre, por eso siempre lo voy a recordar y me acompañará en toda mi carrera. Por eso entendimos que era merecedor de este homenaje y mucho más”.
“Un compañero es la respuesta a nuestras necesidades; él es el campo que sembramos con amor y cosechamos con agradecimiento; él es nuestra mesa y el fuego de nuestro hogar. Quizás ahora, todo lo que nos ha brindado y lo que hemos querido de él, está más claro en su ausencia. En este silencio con nosotros. Este es un momento de angustia e incertidumbre, en el que debemos compartir nuestro pesar y desconsuelo...y enfrentar con nosotros la realidad de nuestra impotencia”, sostuvo Urruchúa.
Agregó “te conocimos y tuvimos...y hoy muy despacio debemos acostumbrarnos a que llevás el cielo en tus ojos y la bondad en tu sonrisa...y nos quedamos esperando nuestro reencuentro. En tu alma creció la llama de la fuerza, del ímpetu, porque tu voluntad todo lo hizo posible, porque tu corazón estuvo abierto, latiendo, viviendo”.
“Protector y defensor de hombres, dulce y fuerte amigo y compañero. Ante este realidad dura que enfrentamos...el tiempo es el mejor amigo del hombre, porque sin él, tal vez la verdad nunca llegaría a nosotros, las personas no estaríamos donde nos corresponde, nunca tendríamos la diligencia de vivir en pos de la sabiduría, la vida nunca llegaría a su fin y jamás dormiríamos eternamente”, aseveró más adelante.
Por último señaló “debemos aceptar que para el que ha sabido vivir y brindarse hasta la muerte se vuelve valedera. El tiempo cura todo pero no aniquila el recuerdo por el contrario, lo agranda cada amanecer. La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda en el alma y nos los inmortaliza en la esperanza de reencotrarlos”.
Seguidamente se procedió a descubir una placa en memoria del efectivo fallecido trágicamente el 23 de julio, cuando fue atropellado en la ruta 30. Además se colocó una foto del teniente Primero Atencio.
Una vez culminado el acto LA VOZ dialogó con Julia Balda, esposa del efectivo fallecido en cumplimiento del deber quien expresó “es muy importante el reconocimiento y que todo lo que él hizo no fue en vano, fue todo en pos de un ejemplo. Es la huella que él marcó como sus hijos, lo que ellos tienen que mirar hoy día. El dolor es enorme, no lo podemos sacar”.
No obstante dijo “pero estamos agradecidos con todos, el servicio, con todos los compañeros, los camaradas como se han comportado con nosotros. El destino, Dios quiso que fuera así, Dios sabrá porque nos tocó y porque Dios lo necesitaría a él. No tengo más palabras, murió haciendo lo que a él le gustaba, trabajando como a él le gustaba, trabajar en la ruta”.
“Sabemos que él está con el Señor. Tenemos paz interior. Los chicos tienen al Señor en su corazón y saben que su papá está con el Señor, tienen su rutina normal, sus compañeros de colegio, estudian, trabajan, tampoco nos paralizamos porque el mundo sigue”, reflexionó la viuda del uniformado.
Por último aseguró “el dolor lo vamos a tener porque no lo tenemos fisicamente, pero lo tenemos en todas las cosas”.
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