18 de enero de 2015
Villa Aguirre tuvo una tarde de furia luego que la policía aprehendiera a tres menores sospechados de haber robado en un domicilio ubicado en la zona de Casacuberta y Vigil, reaccionando los vecinos con piedrazos a los efectivos policiales que quedaron en custodia del inmueble, hasta que con el apoyo de un carro hidrante de bomberos los uniformados regresaran a la conflictiva esquina y efectuaran numerosos disparos de balas de goma para controlar la situación, registrándose más detenciones, cinco en total, más un menor aprehendido que fue reintegrado a sus padres.
Cerca de las 16.30 la policía tomó conocimiento de un ilícito en una casa ubicada en Casacuberta cerca de la esquina con Vigil, por lo que al llegar los uniformados corroboraron que habían ingresado la propiedad y lograron aprehender a tres menores domiciliados en las inmediaciones, sospechados de tener responsabilidad en el hecho.
Al no encontrarse los moradores del inmueble se decidió dejar una custodia en el lugar a efectos de evitar nuevos ingresos.
La aprehensión de los menores, más la presencia de dos patrulleros motivó la reacción vecinal que respaldaba el accionar de los menores en cuestión.
Una lluvia de piedras que impactó sobre los móviles policiales y en algunos casos tuvo como blanco a integrantes de la Policía Bonaerense, obligó al repliegue de los uniformados que se ubicaron en la esquina de avenida Aeronáutica Argentina y Casacuberta al aguardo de refuerzos.
Varios móviles de diversas dependencias fueron confluyendo a la zona, a la vez que otros se ubicaban en las zonas aledañas a la esquina del conflicto.
En el lugar se encontraba el comisario Mariano Giménez, titular de la Seccional Cuarta que entiende en el hecho por razones de jurisdicción junto al jefe de calle de la mencionada dependencia, Genco y miembros del Gabinete de Prevención de la mencionada Comisaría y posteriormente se hicieron presentes el comisario Oscar Urruchúa de la Jefatura Distrital, el jefe de calle de la Seccional Primera, Fresco y el responsable de Prevención Comunitaria, comisario retirado José Denisio.
Cerca de las 17, varios jóvenes comenzaron a juntar neumáticos y basura y seguidamente iniciaron un fuego que se mantuvo activo hasta cerca de las 21, cuando irrumpió el carro hidrante del Cuartel Central de Bomberos, que apagó el fuego, aunque se incendió el enfrentamiento que se extendió hasta alrededor de las 22, cuando seguían escuchándose detonaciones de postas de goma.
Ocho patrulleros estacionados en la zona de avenida Aeronáutica Argentina y Casacuberta alteraron la tranquilidad del barrio y la presencia de numerosos curiosos, a la vez que los automovilistas a paso lento para observar lo que ocurría generó más de un contratiempo en el tránsito vehicular.
Ante el foco ígneo originado en la esquina de Vigil y Casacuberta, concurrió al lugar una autobomba del Cuartel Villa Italia.
Al llegar al lugar los mismos efectivos policiales impidieron que avanzaran los servidores públicos, quienes admitieron en diálogo informal con este medio que habían acudido al lugar ante la creencia de un incendio en una vivienda.
“Si llegaban a entrar los recibían a piedrazos”, señaló un policía a este cronista, mientras caminaba con dificultad por un ladrillazo que había hecho blanco en tibia y peroné de su pierna derecha.
Luego de esperar dos horas, se resolvió terminar con el fuego mediante el uso del carro hidrante y el apoyo de efectivos policiales pertrechados con armas para disparar postas de goma y chalecos antibalas.
Se pidió una ambulancia del Hospital Municipal Ramón Santamarina para actuar de apoyo ante alguna contingencia.
“Vamos a ingresar detrás del camión hidrante de manera preventiva”, graficó un efectivo que participó del operativo y pidió reserva de identidad.
Sin embargo, los vecinos cuando ingresó el camión hidrante, lejos de tranquilizarse comenzaron a atacar a los efectivos policiales que respondieron disparando balas de goma para controlar la situación registrándose a los pocos minutos una nueva detención.
Un móvil que había ingresado por Casacuberta hacia Vigil en apoyo a los bomberos se llevó raudamente al nuevo aprehendido, mientras retumbaban en la noche las estampidas de las armas oficiales para controlar la situación.
Los revoltosos se resistían arrojando bombas molotov, aunque sin lograr el cometido puesto que las botellas incendiarias eran neutralizadas por el carro hidrante, con un bombero manejando el lanzador, mientras tres efectivos policiales con escudos antimotines lo protegían de los proyectiles.
El saldo de la gresca generalizada fue un patrullero roto, cinco detenidos y un menor aprehendido, luego reintegrado a sus progenitores y varios efectivos policiales con contusiones producto de los piedrazos.
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