15 de noviembre de 2010

Policiales

Policiales. Robo a cooperativa “Cerámica Blanca”: la otra versión

Lucas Martín (30) y Agustín Barniu (26) emitieron a LA VOZ un descargo público ante la denuncia penal que los involucra por el hurto de materiales, insumos y herramientas en la cooperativa “Cerámica Blanca”, ubicada en el Parque Industrial.

El 27 de octubre, la jueza de Garantías, Stella Maris Aracil, ordenó un allanamiento en un domicilio de Laprida al 2.000 y otro en un taller de Lunghi 2.093, al constatarse faltantes de piezas sin terminar y materiales en la ex Cerámica Tandil. Los operativos dieron resultado positivo. En la casa fueron secuestrados moldes de yeso y bachas, mientras que en el taller los uniformados recuperaron moldes y matrices, un tambor de 100 litros, dos mesas, 25 tablas, tazas, platos, vasos, compoteras, todos elementos reconocidos por el denunciante, indicó el parte oficial.

Ahora los trabajadores señalados, integrantes de la cooperativa ya apartados por decisión de sus compañeros, están cansados de las “falsas acusaciones”, con nombre y apellido, vertidas por los medios de prensa. Y fueron más allá al sostener que los procedimientos son “irregulares”, pues “la mayoría de las cosas que retiraron son nuestras”, replicaron.

“Fueron a buscar una balanza eléctrica, dos bidones de silicato, un compás y un calibre. Nada de eso encontraron en los allanamientos, además hicieron destrozos y dejaron todo tirado”, argumentaron para aclarar que ese día, al ver la presencia de periodistas en el taller, “dimos una vuelta y antes de salir escrachados salimos del lugar”.

Los operarios, en abril, proyectaron abrirse de la cooperativa con un proyecto pequeño y propio en el taller de avenida Lunghi. “Sacaron toda la mercadería que producimos nosotros, y tenemos pruebas”, esbozó Martín.
Recordaron que cuando se hizo la limpieza de la fábrica “tiramos 400 moldes en contenedores, y hay testigos. Nosotros sacamos los moldes de contenedores que están en el exterior de la planta, destinados al desperdicio. Moldes se encuentran en cualquier taller de cerámica del mundo, son elementos sin número de serie ni código. Incluso ahora estamos fabricando moldes caseros”, alegaron los entrevistados, que en la causa son asesorados por el defensor oficial.

“COBRARON NUESTROS SUBSIDIOS”

Según Martín y Barniu, en “Fiscalía nos informaron que el allanamiento estuvo mal hecho, porque no había un fiscal presente para determinar los elementos a incautar”. Por eso están reclamando el retorno de todas “nuestras pertenencias, que hoy están en la fábrica” del PIT.

Estiman que en stock de mercadería “nos llevaron entre 1.500 y 2.000 pesos”. Además “contamos con las facturas del esmalte que compramos”, respondieron.

Más tarde, Martín salió al cruce del testigo que dijo haberlo visto saliendo de la fábrica con bolsas. “Ese día, siendo miembro de la cooperativa, entre a la tarde a llevarme cosas que estaban tiradas para el descarte en las afueras del predio, no dentro de las instalaciones”.

Además, los entrevistados señalaron que sus pares cobraron los subsidios de 500 pesos que destina la Secretaría de Desarrollo Social, beneficio que están a sus nombres.

La relación entre ambos operarios y sus compañeros sufría un desgaste importante, reconocieron. “Ellos siempre quisieron echarnos. Llamé a (Pedro) Espondaburu para preguntar por los subsidios y no me atendió. Nadie comprobó el delito, entonces porqué nos retiran en beneficio”, se preguntaron reforzando su defensa.

“Nos dejaron en la calle, ahora tenemos que salir a hacer changas, cuando ya teníamos una base para laburar con la cerámica mediante un monotributo, nuestra intención era colocar los productos en el mercado local y la zona, nada que ver con la fábrica que por su capacidad de producción puede vender al país”, dijeron para descartar las posibilidades de competencia.

“Imaginen como quedamos nosotros con los vecinos y parientes, escrachados por todos lados”, lamentaron insistiendo en su inocencia.

Agregaron como anécdota que “en el allanamiento fueron a buscar una mesa, y no se especificaban las características. Terminaron sacando dos mesas, cuando tenemos testigos de que las hicimos nosotros”.

“Cómo hacemos para recuperar las cosas. Nos hicieron quedar por los medios como unos delincuentes. Al otro día del procedimiento, llamamos por teléfono a los chicos, les dijimos que queríamos hablar en la fábrica. Fuimos y a los dos minutos cayó la Policía, y nos llevaron al calabozo 5 horas, porque manifestaban que las estábamos insultando”; fustigaron.

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