8 de junio de 2012

Espectáculos y sociales

Espectáculos y sociales. Salir parado

Salir parado, ¿Cuántas veces usamos esta frase en el curso de nuestras vidas? en los diversos avatares a que esta nos somete damos a estos términos una especie de significado mágico, como que hay algo mas allá que nos protege y nos permite salir de algún problema o atolladero en el cual nos veíamos dificultados de solucionar. Pero a la vez, esta frase tiene sin ninguna duda, un gran significado en el vocabulario criollo desde antaño y para demostrarlo les voy a contar una anécdota de un suceso acaecido a principios del siglo XX con motivo del festejo del Centenario de la Patria, cuando en momentos de la visita a nuestro país de la Infanta Isabel, tía del rey Alfonso XIII de España, durante la presidencia del Dr. José Figueroa Alcorta. Este la invito a la Exposición Rural de Palermo y en homenaje a tan distinguida visita se ofreció un espectáculo obviamente integrado por gauchos de nuestro medio.
Mostrando a la visitante el modo de jinetear de nuestros hombres de campo, un tal Lazarte oriundo de nuestra ciudad de Tandil, oficiando de apadrinador de un jinete muy reconocido, al ser bajado este por el reservado, no tuvo mejor idea que saltar desde su montado, sobre el lomo del que venía apadrinando, le aguanto dos o tres corcovos y luego con el cabo del rebenque golpeó al pobre matungo entre las orejas, derribándolo instantáneamente y abriendo él las piernas con toda displicencia salió corriendo por la arena de la pista revoleando el mencionado rebenque y saludando al público que de existir hoy todavía lo estarían aplaudiendo.
Estas cosas solían hacer nuestros hombres de a caballo, acostumbrados a esa destreza obligados en cierta forma por la cantidad enorme de cuevas de peludos y vizcacheras que alfombraban el suelo de la pampa provocando continuas rodadas con el consiguiente peligro para el jinete y su montado. El hecho de caer de pie, caer parado o salir parado era una hazaña ecuestre no conocida en otras partes del mundo la cual a veces el propio jinete provocaba trabando las manos del animal para que este rodara en pleno galope para luego como lo hiciera Lazarte en Palermo, abrir sus piernas y salir corriendo con las riendas o el cabresto en la mano y esbozando una sonrisa para su público presente que en muchas ocasiones, pagaba a través de apuestas el placer de presenciar semejante espectáculo.
El escritor, viajero y aventurero escocés Roberto Cunninghame Graham, amante apasionado de los caballos y admirador de nuestros gauchos cuenta sobre el paisano “parador”: “…de repente su caballo, con todo y ser un flete de primera, seguro de pies, listo, muy ladino, escarceador y coscojero, metió la mano en un agujero y dio una voltereta. Cayó como una piedra desprendida de las tenazas de una grúa. Su enérgico jinete abrió las piernas y echo una parada con tal maestría, que teniendo todo el tiempo el cabresto en la mano, sus recias espuelas de hierro resonaron contra el suelo como grillos. Cuando el caballo salto sobre sus pies, el jinete, agachando la cabeza y recogiendo el codo izquierdo contra el costado, le cayó de un brinco en la espalda y se perdió al galope con tal prisa que se dijera que yo estaba soñando y solo había despertado treinta años después, para cerciorarme de mi sueño”.
Y dice José Hernández en el “Martín Fierro”:
“Nunca jui gaucho dormido
Siempre pronto, siempre listo
Yo soy un hombre ¡que Cristo!
Que nada me ha acobardao
Y siempre salí parao
En los trances que me he visto
Y en otro tramo
¿Ah tiempos! ..si era un orgullo
Ver jinetear un paisano
Cuando era gaucho baqueano
Aunque el potro se boliase
No había uno que no parase
Con el cabresto en la mano.”
Y don Hilario Ascasubi en los “Mellizos de la Flor” también nos agrega lo suyo:
Adonde tan fiero rodó
Que si no le abro las piernas
En su lindo, hecho mojón
Entre el barrial de cabeza
Me planta, o me hace colchón.
Simón: No me venga con preludios
Pues ya se que es parador.
Como verán mis amigos, el salir parado, no es solamente una simple frase, hay detrás de estas simples palabras toda una filosofía y un arte ecuestre del que el gaucho fue sin duda el mayor y mejor exponente demostrando como siempre fue su estilo, baquía y coraje sin igual.
Bueno amigos, espero les haya gustado la nota y ¡ah! Paisano no se olvide hágase una gauchada y pase por la Sala de Hemoterapia de nuestro Hospital y done sangre, el pago agradecido, un saludo y hasta la próxima. rincóntradicionalista@hotmail.com

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