28 de julio de 2009

Locales

Locales. Salvador, hermano de Julio Alak, narra la infancia del ministro de Justicia

Para Salvador Alak (58), el arribo de su hermano Julio al Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, fruto de los cambios de gabinete post eleccionarios concretados por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, es una muy buena noticia. “Él siempre piensa en la gente que necesita, el que está abajo y merece una mano para subir”, resume el veterinario tandilense, con elogios políticos, su cariño íntimo al menor de esa familia siria criada en Benito Juárez. En su local comercial de avenida Buzón, entre mascotas y medicina animal, Salvador atiende a LA VOZ.
-Julio asumió un cargo en las “ligas mayores” de la política…
-(Salvador Alak) El vive de desafío en desafío. Su designación me sorprendió a medias: la carrera de un político es así. Un jugador de fútbol quiere llegar a la Selección , él esta hoy casi en la “Primera A…”. Cada objetivo le significa más responsabilidad y trabajo.
-¿Cómo definiría su personalidad?
-Un apasionado por cada cargo que le tocó asumir.
-¿Cuántos hermanos son los Alak?
-Cuatro. Mi hermana Delia, madre de 5 hijos y abuela de una pila de nietos, falleció hace un lustro.
-¿Quiere mencionar al resto de la familia?
-Mi padre, que murió cuando nosotros éramos jóvenes, cuyo nombre original sirio es Sleive Issa Salum (en Argentina Salvador Alak). Mi madre, Lidia Asfora. Hoy Cecilia, la hermana mayor y siempre una línea rectora para nosotros, vive en Benito Juárez, frente a la casa de mamá. Luego venimos yo y Julio, el más chico, de 51 años.

LINAJE SIRIO
-¿Podría describir la infancia de los Alak?
-Se desarrolló en Juárez. Mi padre era inmigrante sirio. Vino en busca de mi abuelo, quien se había radicado en Necochea. El abuelo llegó a la Argentina para hallar un país donde vivir en paz. Eran épocas muy duras en Siria, pese a que la familia allá tenía propiedades donde cultivaban viñedos y manzanas. Luego mi padre fue un próspero comerciante en Juárez, donde nos criamos nosotros.
-De niño Julio, como el menor, mostraba su carácter inquieto…
-Sí. Perseverante, tenaz y destacado en el colegio. Siempre fue abanderado, en la Primaria y la Secundaria.
-¿Tenían un buen pasar económico?
-Mientras vivía mi padre, muy bueno. Al faltar él, para mi madre no fue fácil quedar sola con 4 hijos y hubo que lucharla. El único objetivo que nos fijó mamá era el título universitario para nosotros.
-Y lo lograron…
-Sí, gracias al tesón de ella. Siempre nos repitió: “lo más importante para una madre es dejar a su hijo con un título”.
-¿Hoy tiene un diálogo fluido con su hermano?
-Sí, nos hablamos más de los que nos vemos. La relación es muy familiar, perfecta. La política es “su carrera”, y mi vida es la profesión de veterinario.

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