5 de octubre de 2008
Santamarina borró de la cancha a un inexpresivo Alvarado de Mar del Plata y le ganó por 2 a 0, aunque el resultado no se ajusta a lo que fue el trámite del partido. El Aurinegro se adueñó del juego de principio a fin, con una soberbia tarea de todo el equipo. Daniel Bertoya fue un espectador de lujo en un clásico muy caliente, donde el “1” solo se ensució
en el minuto 38 de la parte final para desbaratar la única acción clara de la visita que generó Pauluk.
El triunfo Aurinegro se construyó sobre la base del enorme compromiso que tiene este plantel, luchando por una misma causa: llegar lo más lejos posible en este Argentino A. De entrada el local asfixió al elenco de Marcelo Philipp ¿seguirá como DT?, con desbordes por izquierda y derecha, con una rápida recuperación de la pelota en la zona media y con la movilidad del tridente ofensivo compuesto por González, Barrios Suárez y Elizondo. Todo era de Santamarina, ante un Alvarado que jugó un pésimo partido, teniendo en cancha a jugadores que aún no están bien físicamente.
Como lo de los marplatenses era solo esperar y nada más, Arévalo e Ischia comenzaron a progresar por su sector. El lateral mandó un centro que se cerró y con esfuerzo Alvarez la mandó al córner, en la primera jugada clara. Luego vino un remate de Giménez que se fue apenas arriba, un cabezazo de Barrios Suárez que pasó cerca y una pelota que bajó de cabeza Elizondo y que Beratz no alcanzó a desviar.
Esa presión y esas ganas de ganar el partido encontró su premio en el minuto 27. Giménez, desde la derecha, realizó un tiro libre. González distrajo con su movimiento a toda la defensa y le permitió a Javier Elizondo cabecear al gol. La pelota tocó el poste derecho y se metió en el arco para el delirio de todos los hinchas locales.
El 1 a 0 llenó de obligaciones a un Alvarado que jamás tuvo ideas para generar peligro, mientras que el equipo de Botella buscó y mereció irse al descanso con una diferencia mayor. A Barrios Suárez, tras un centro de Fernández, le cometieron uno de los tantos penales que Maitini de pésimo trabajo no sancionó. Luego de esa acción y cuando la pelota estaba en otro sector, Elizondo pidió atención porque se la había abierto la herida que le produjeron el pasado fin de semana. Ahumada Roig llamó a Maitini quien por el informe del asistente le mostró roja por agresión a Ferrás Díaz y posteriormente a Elizondo que estaba siendo atendido fuera del campo de juego.
Las expulsiones para nada cambiaron el trámite del juego. Santamarina siguió siendo mucho más y casi aumenta la diferencia con un remate de Giménez de media distancia que Alvarez sacó el córner. Sobre el final del primer tiempo Barrios Suárez mandó un centro atrás que Erramuspe utilizando la mano impidió que sea gol de Ischia, transformándose en otro penal que fue ignorado por Maitini y minutos después Giménez le dio al arco y Cambi rechazó dentro del área chica.
Santamarina en la parte final arrancó sin ejercer la presión inicial, lo que le permitió a Alvarado mandar algunos centros al área para que se luzcan los centrales García y Beratz. El clásico se comenzó a definir en el minuto 11, cuando Junior Ischia armó una extraordinaria jugada personal. Recibió, tocó el balón por un costado de Pablo Giménez, la fue a buscar por el otro, ganó en velocidad y se fue hasta el fondo. El centro atrás era para que Barrios Suárez solo tuviera que empujarla, pero se interpuso el recién ingresado Darío Aurelio y terminó él desviando la pelota al fondo del arco para que el pueblo tandilense desatara una fiesta inolvidable.
Santamarina pudo haber aumentado la diferencia con una gran apilada de Barrios Suárez que terminó en penal, que esta vez sí fue sancionado. El encargado de la ejecución fue Giménez quien le dio fuerte a la derecha a media altura, lugar que al que voló el golero Guillermo Alvarez para mandar la pelota al córner. Con más espacios por la expulsión de Mario Cambi, el Aurinegro desperdició varias contras que hubieran significado una goleada histórica. Lo tuvo Abalos pero respondió bien Alvarez y también se lo perdió Barrios Suárez quien recibió de Abalos y definió arriba del travesaño, en las situaciones más claras.
Santamarina se quedó con el clásico con absoluta autoridad. Se mentalizó a quedarse con los tres puntos y no solo lo logró sino que borró de la cancha a su rival con una formidable actuación de todo el equipo. Alvarado, con lo que mostró ayer, deberá replantearse muchas cosas si no quiere retornar rápido al Argentino B.
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