6 de abril de 2008
(Especial para LA VOZ) -
Entre el calor, el campo de juego en pésimas condiciones y dos equipos que se estudiaron mucho, se desarrolló ayer el juego entre Juventud de Pergamino y Santamarina de Tandil.
Los pocos tandilenses que estuvieron presentes en la cancha de Argentino, se preocuparon y mucho por la salud del entrenador Aurinegro, Hugo Tenaglia. El viejo sabio sufrió una arritmía cardíaca y tuvo que pasar por un Hospital para que los médicos lo atendieran y previa medicación le dieran el visto bueno para que dirija al equipo.
En lo que respecta a lo estrictamente futbolístico, el partido ofreció muy poco, pero el Celeste acertó en el momento indicado y se fue al descanso con una inmerecida ventaja.
Tras un arranque muy parejo, con elencos prestándose sistemáticamente la pelota, fue la visita quien generó la primera aproximación clara. Un desborde de Luciano Córdoba culminó con un buen cabezazo de Martín Carrillo que Juan Usero mandó al córner. Desde esa acción transcurrieron 14’ para que Juventud pudiera acercarse con cierto riesgo al arco defendido por Néstor Lo Tártaro. El enganche Jorge Galleguillo con un buen remate, mandó la pelota cerca del arco tandilense.
Pese a la soleada tarde, ningún equipo lograba iluminarse como para transformarse en el principal protagonista. Iban y venían con mucho vértigo pero sin ningún tipo de claridad. Un desborde Méndez encontró un buen rechazo de Marcos Lamolla, cuando Carrillo iba a quedar en buena posición para definir. En la siguiente acción un cabezazo de Carrillo lo detuvo con seguridad Usero. Esas fueron las acciones más clara que generó el único líder de la zona C en los primeros 45’.
Santamarina salió con la idea de ver lo que proponía Juventud, pero no tuvo en cuenta que el local inició el juego con el mismo objetivo. Y entonces el fútbol se transformó en un largo capítulo de estudio. De tanto esperar, Santamarina terminó jugando mal la primera parte.
Previo a que Juventud se adelantara en el tanteador, Lamolla se perdió un gol increíble. Luego sí llegó el tanto para el Celeste, anotado por Ramiro Jorge con un soberbio remate después de un rebote. Sobre el final entre Lo Tártaro y Aranda evitaron el tanto que estuvo cerca de convertir Gennero.
En el complemento la necesidad de Santamarina obligó a que Marcelo Ríos reemplazara a Ricardo Vera, buscando torcer el rumbo de una historia que venía complicada. Y una vez más el viejo sabio acertó. En la primera situación que tuvo, el goleador marplatense peinó un centro y Martín Carrillo selló la transitoria igualdad. Con las acciones niveladas el trámite del partido cambió porque ambos elencos con sus argumentos futbolísticos buscaron llevarse el triunfo. Sosa desperdició un mano a mano ante Lo Tártaro y en la otra área Ríos marró dos ocasiones como para poner en ventaja a su equipo.
En un terreno que está lejos de ser utilizado para un Argentino A, aunque se jugó igual, el local presionó al Aurinegro sobre la parte final y lo incomodó en algunas oportunidades. El trabajo de Beratz para rechazar varios centros, sumado a la seguridad de Lo Tártaro y a la entrega de todos le permitieron a los tandilenses sostener el resultado. Los puntos se estaban repartiendo cuando en el minuto 48 la visita acertó el último golpe de la tarde. Un centro de Santos fue peinado por Ríos, quedándole el balón al recién ingresado Claudio Farías que definió ante la salida de Usero y decretó el 2 a 1 final. Santamarina que tantas veces sufrió esos golpes del mismo rival, ayer se tomó revancha, dejándolo al Celeste sin el invicto que ostentaba desde la llegada del entrenador Víctor Zwenger.
Con un corazón enorme y la entrega de un equipo que nunca se da por vencido, Santamarina escribió otra página de gloria y se metío en la fase final del Argentino A.
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