11 de noviembre de 2015
Horas antes de la toma, vecinos de Cerro Granito trataron de alertar a las autoridades municipales y policiales que la movida se estaba gestando, pero sin embargo, el grupo de “ocupas”, liderados por Griselda Altamirano y Jorge Lezica, referentes locales de la agrupación política Corriente Clasista y Combativa, devenida luego en “Agrupación 1° de Octubre”; en fila india, utilizando sus propios vehículos, ingresaron en el enorme predio, cuyos terrenos reclamaron como dueños varios particulares, entre ellos, el vecino Mario Cerviño, cuyo abogado reconoció que poseía “más de 80 lotes” que habían sido “usurpados”.
La vocera y autoproclamada líder de la ocupación, Griselda Altamirano, esgrimió como explicación al accionar del grupo, que esos terrenos pertenecieron a la extinta empresa Tandilia S.R.L., que en la actualidad estaban acéfalos y que quienes los reclamaban como propios se habían apoderado de ellos a través de escrituras truchas, con la presunta anuencia y complicidad de funcionarios del gobierno municipal y la justicia local, que según Altamirano, permite y en muchos casos forma parte, de las maniobras para quedarse con los lotes y comercializarlos.
Mientras, los particulares afectados se presentaron ante la justicia, en una compleja causa que recayó en la fiscalía del Dr. Piotti, quien tras reunir todos los elementos que consideró necesarios, pidió a la Jueza de Garantías, Stella Maris Aracil, que ordenara el desalojo de los terrenos ocupados, por estimar que quienes se presentaron como propietarios de esos lotes, podían comprobar tal condición y estaban siendo perjudicados en sus derechos.
La Dra. Aracil se tomó su tiempo y tras una inspección ocular en el predio, con la ocupación instalada ya por unas cuantas semanas, hizo lugar al pedido de desalojo del fiscal, aunque puntualizando cuáles manzanas debían desocuparse y dejando fuera del fallo a otras, cuya titularidad no fue reclamada. La sospecha de que pertenecen a una conocida magistrada de la ciudad, quien no quería resultar expuesta en los rebotes mediáticos del dilema que había ganado la opinión pública, sobrevoló como explicación a la medida que no aplicaba sobre esos lotes.
RESISTENCIA
Los ocupas, por su parte, se prepararon para resistir el desalojo, acumulando cubiertas, reuniendo piedras, palos y hasta preparando bombas caseras tipo “molotov”, al tiempo que la relación con los vecinos ya establecidos en Cerro Granito se fue tensando más y más.
La propia Altamirano ofreció ante la justicia, un listado de las personas que formaban parte de la ocupación de las tierras, documento que se filtró y que fue publicado por este diario, al convertirse en un documento público. Algunos miembros reconocidos de una clase media acomodada, varias personas con el mismo apellido que permitía inferir que una misma familia había ingresado en varios terrenos, documentos que delataban que sus dueños son menores de edad, no hicieron más que profundizar la deslegitimación que la “masiva e inédita ocupación de tierras en Tandil”, provocó y aún provoca en la opinión pública, al menos de manera mayoritaria.
Respecto del desalojo ordenado por Aracil, algunas voces judiciales afirman que no se quiso mezclar lo que hubiera sido una acción violenta, en el marco del cumplimiento de una medida que los “ocupas” anticiparon resistir, con los tiempos electorales. También sostienen que podría llevarse adelante luego del balotaje y por el momento, el expediente descansa en el despacho del fiscal.
Por otro lado, Altamirano afirmó en declaraciones mediáticas que ellos habían presentado una apelación a la orden de la jueza y que se aguarda la decisión de la Cámara de Azul, que podría dejar firme la resolución de primera instancia o modificar el análisis de la justicia local.
En ese marco, también se recuerdan las afirmaciones de los líderes de la toma, quienes señalaron que si la justicia daba la razón a los particulares que reclaman la propiedad de los terrenos, se retirarían pacíficamente, confiados en que en los tribunales se descubriría el entramado de corrupción y connivencia política que denunciaron. Sin embargo, el fallo les fue adverso y decidieron quedarse en el lugar.
Además, también se rompió la medida de no innovar establecida por la justicia y ya se han construido un par de pequeñas cabañas de madera en uno de los terrenos.
CERRO GRANITO
Por su parte, los vecinos de Cerro Granito cuentan off the record que pasaron del cielo al infierno. Muchos de ellos se presentan como trabajadores que tuvieron la oportunidad de adquirir un terreno en la zona y con esfuerzo, hicieron su casa. Hoy se sienten presos de la toma con la que forzosamente conviven. Dicen tener miedo, incertidumbre y preocupación por los próximos días, especialmente si se ejecuta el desalojo de manera compulsiva. Denuncian amenazas, intimidaciones y una tensión permanente.
Al mismo tiempo, confiesan de manera unánime que quieren que los “ocupas” se vayan y volver a vivir como hasta antes de aquel 11 de septiembre que trataron de advertir, pero no pudieron evitar.
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